Este blog busca difundir algunas fuentes de la obra vygotskiana publicada en español, así como traducir algunos artículos editados en revistas y libros o bajados de la red; todo relacionado con Vygotski.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Yasnitskiy


Síntesis del texto:
Una Historia de la Psicología de la Gestalt Histórico-Cultural
Vygotsky, Luria, Koffka, Lewin y otros*
Antón Yasnitskiy
Dubna Psychological Journal № 1: 106-109, 2012

Traducción: Efraín Aguilar

Las interrelaciones entre los psicólogos soviéticos del “Círculo de Vygotskiy” (Yasnitsky, 2009, 2011) y los psicólogos de la Gestalt germano-americanos, así como las similitudes entre sus teorías, han sido reseñadas en pocos estudios (e.g. Chaiklin, 2011; e.g. Scheerer, 1980), pero nunca se hizo una investigación sistemática de la historia y de la esencia de esas conexiones. Este estudio se dirige a esta laguna del conocimiento y a las tentativas de investigar la inmensa red de estudiosos soviéticos, alemanes y americanos descrita aquí bajo el término genérico “Psicología de la Gestalt Histórico-Cultural” (Yasnitsky, 2012a).

* Esta es una síntesis del texto con el mismo título (Yasnitsky, 2012c), traducida al portugués por Achilles Delari Junior.

El presente estudio se basa en el análisis de los documentos hallados en los archivos de Kurt Lewin, Kurt Kofka, Molly Harrower y Fritz Heider (todos en los Archivos de Historia de la Psicología Americana, Universidad de Akron, AHAP1), de Tamara Dembo (Archivos de la Universidad Clark) y de los documentos previamente publicados en varios trabajos y memorias de estudiosos (Harrower, 1983; King & Wertheimer, 2005; Lück, 2001; E. A. Luria, 1994; Marrow, 1969; Métraux, 2002; Rückriem, 2008; Vygodskaya & Lifanova, 1996; Vygotsky & Puzyrei, 2004, 2007). El texto conduce al lector a través de varios episodios que caracterizan los estadios del desarrollo de las interrelaciones entre los estudiosos soviéticos y los occidentales, y su gradual convergencia en una gran cantidad de cuestiones teóricas y metodológicas. Los eventos clave de la historia de los procesos de la “bella amistad” están organizados cronológicamente:

1 En inglés AHAP: “Archives of the History of American Psychology”.

1925: Viajes europeos de Vygotskiy y Luria, hechos independientemente y en diferentes ocasiones, en el verano de 1925. Durante sus viajes ambos visitaron Berlín, específicamente el Instituto de Psicología y se encontraron personalmente con estudiosos gestaltistas (E. A. Luria, 1994; Van der Veer & Zavershneva, 2011, 2012).

1929: IX Congreso Internacional de Psicología, en el cual, entre muchos otros, estuvieron presentes Luria, un estudioso soviético del Círculo de Vygotskiy (Yasnitsky, 2012b) y, del otro lado, Wolfgang Köhler, Kurt Lewin y Kurt Koffka, estudiosos germano-americanos y líderes del movimiento de la Gestalt. Los encuentros entre los dos grupos se renovaron con fuerza e intensidad considerables: en el congreso Luria y Lewin presentaron sus textos en la misma sesión sobre desarrollo infantil, además de que Luria después del congreso estuvo en los Estados Unidos por casi un mes e hizo un “viaje redondo” a lo largo de la Costa Este, durante el cual él y Koffka se reunirán y, aparentemente, compartirán además alojamiento en Worcester. Varios proyectos de colaboración entre los “vygotskianos” y los “gestaltistas” fueron concebidos durante este viaje norteamericano y después a través de correspondencia por cartas.

1930-31: Varias estudiantes de Kurt Lewin de origen ruso (Guita Birenbaum, Nina Kaulina y Bluma Zeigarnik) por diferentes razones terminaron sus estudios de posgrado en Berlín y migraron a la Unión Soviética, donde inmediatamente continuaron su trabajo en asociación estrecha con Liev Vygotskiy y Alieksandr Luria, lo que llevó a una convergencia teórica, metodológica e interpersonal aún más avanzada de los dos grupos.

1929-1932: Una serie de viajes al Asia Central tuvo lugar en este período y se planeó grandes expediciones psicológicas internacionales de manera constante entre Luria y sus pares occidentales. Se hizo invitaciones personales a Wolfgang Köhler, Kurt Lewin y Kurt Koffka, de los cuales solo Koffka participó en una expedición que tuvo lugar al final de la primavera-verano de 1932. En estos estudios, conducidos independientemente en el curso de la expedición al Asia Central, Koffka obtuvo resultados que entraban en conflicto con los hallados por Luria en sus estudios durante las expediciones de 1931 y 1932 (ver el informe independiente de Koffka en A. R. Luria, 1934). Esta debe ser la razón por la cual Luria no publicó los resultados de sus estudios del Asia Central por muchas décadas (A. R. Luria, 1974, 1976), y además en las publicaciones más detalladas nunca mencionó los hallazgos de Koffka ni su participación en la expedición. Otra expedición, la mayor de todas, fue planeada para 1933, mas por una serie de razones de naturaleza política la expedición planeada nunca aconteció.

1933: Al terminar una estancia de medio año en Stanford, California, Kurt Lewin regresaba a casa cuando los nazis tomaron el poder en Alemania. Su jornada para el oeste incluía una estadía en Japón y después un viaje en tren a través de la Unión Soviética. Una vez en Moscú, Lewin hizo varias presentaciones de su trabajo académico y se reunió con varios psicólogos soviéticos, incluidas sus alumnas de Berlín así como Luria y Vygotskiy, con quienes Lewin era particularmente afín y cuyas direcciones en Moscú él daba como suyas en su correspondencia para ser contactado.

1930-1936: En la primera mitad de los años 1930s la teoría de Vygotskiy experimentó una gran transformación bajo la influencia de los trabajos metodológicos de Lewin, tales como su estudio sobre el pensamiento “aristotélico” en oposición al “galileano” en las ciencias. Además, una serie de estudios experimentales fueron hechos en la Unión Soviética sobre los pasos de Kurt Lewin y asociados. El grupo de Vygotskiy fue sin duda el más notable de los que replicaron a Lewin en la Unión Soviética en los años 1930s. Además, los miembros del Círculo de Vygotskiy organizaron una serie de traducciones rusas de los libros y artículos de los estudiosos gestaltistas como Köhler (1930) y Koffka (1932,1934). Todos fueron traducidos, editados y prologados por los miembros del Círculo de Vygotskiy.

1934-1936: Después de la muerte de Vygotskiy en el verano de 1934, Luria estaba organizando un volumen conmemorativo con las contribuciones de grandes académicos occidentales. Dentro de los estudiosos convidados para contribuir a este volumen, cinco eran representantes del grupo germano-americano de los psicólogos de la Gestalt y asociados: Max Wertheimer, Kurt Koffka, Kurt Lewin, Kurt Goldstein y Adhémar Gelb. De acuerdo con la correspondencia de Luria, el artículo de Kurt Lewin era el más importante de estos, el único que recibió al final. Con todo, la publicación de la colección especial dedicado a Vygotskiy nunca sucedió.

1936: El punto más alto de la convergencia entre los dos grupos de estudiosos, gestaltistas y “vygotskianos”, está marcado por los planes de una traducción rusa del libro de Kurt Lewin “Principios de Psicología Topológica” (Lewin, 1936) y la organización, por analogía con encuentros similares de los estudiosos del Grupo Topológico en los Estados Unidos, de un “encuentro topológico” —en palabras de Luria un encuentro “Topologische”— en Moscú o Járkov en 1936. Una gran cantidad de estudios “topológicos” conducidos en la Unión Soviética fueron planeados para ser presentados en este hipotético encuentro. Desafortunadamente, ni la traducción del libro de Lewin ni el encuentro sucedieron. El estudio concluye con la caracterización de las corrientes convergentes de las pesquisas soviéticas y germano-americanas como “psicología de la Gestalt histórico-cultural”, la que fue rápidamente evolucionando hasta 1936. Desde entonces, muy probablemente como resultado del Gran Terror de 1936-1938 en la Unión Soviética, y de la interrupción de una gran cantidad de contactos internacionales entre estos dos grupos de estudiosos al final de los años 1930s, el proyecto de la “psicología de la Gestalt histórico-cultural” también fue transformado, habiendo perdido mucho de sus ideas y terminología característicamente vygotskianas y lewinianas, a cambio de una jerga quasi-marxista adquirida al final de los años 1930s e inicio de los 1940s y, por otro lado, enriquecido por algunas conquistas domésticas de estudiosos soviéticos, tales como la fisiología de la actividad, de Nikolay Bernshtéin que, a fin de cuentas, al inicio de los años 1960s ocupó la cima de la nomenclatura científica de la Unión Soviética bajo el nombre de “teoría de la actividad” psicológica (cf. Keiler, 2012).

Referencias:

1. Chaiklin, S. (2011). Social Scientific Research and Societal Practice: Action Research and Cultural-Historical Research in Methodological Light from Kurt Lewin and Lev S. Vygotsky. Mind, Culture, and Activity, 18(2), 129–147.

2. Harrower, M. (1983). Kurt Koffka: an unwitting self-portrait. Gainesville, Fl: University of Florida Press.

3. Keiler, P. (2012). "Cultural-Historical Theory" and "Cultural-Historical School":- From Myth (Back) to Reality. PsyAnima, Dubna Psychological Journal, 5(1).

4. King, D. B., & Wertheimer, M. (2005). Max Wertheimer and Gestalt theory. New Brunswick, NJ: Transaction Publishers.

5. Lewin, K. (1936). Principles of Topological Psychology. New York & London: McGraw-Hill Book Company.

6. Lück, H. E. (2001). Kurt Lewin: Eine Einführung in sein Werk. Weinheim: Beltz.

7. Luria, A. R. (1934). The second psychological expedition to Central Asia. Journal of Genetic Psychology, pp. 255-259.

8. Luria, A. R. (1974). Ob istorícheskom razvitii poznavátielnyj protsiéssov [Sobre el desarrollo histórico de los procesos cognitivos]. Moskvá: Nauka.

9. Luria, A. R. (1976). Cognitive development: its cultural and social foundations. Cambridge, MA: Harvard University Press.

10. Luria, E. A. (1994). Moy otiets A. R. Luria [Mi padre A. R. Luria]. Moskvá: Gnozis.

11. Marrow, A. J. (1969). The practical theorist: The life and work of Kurt Lewin. New York: Basic Books.

12. Métraux, A. (2002). Alexandr Lurijas Briefe an Lewin. Mitteilungen der Luria-Gesellschaft, 9, 23-43.

13. Rückriem, G. (2008). Lev Semënovič Vygotskij. Briefe/Letters. 1924–1934. Berlin: Lehmanns Media.

14. Scheerer, R. (1980). Gestalt psychology in the Soviet Union. Psychological Research, 41(2-3), 113-132.

15. Van der Veer, R., & Zavershneva, E. (2011). "To Moscow with love": Partial reconstruction of Vygotsky’s trip to London. Integrative Psychological and Behavioral Science 45(4), 458–474.

16. Van der Veer, R., & Zavershneva, E. (2012). "To Moscow with love": Riekonstruktsia poiezdki L. S. Vygótskovo v London ["To Moscow with love": Reconstrución del viaje de L. S. Vygotskiy a Londres]. Voprosy psijológuii (3), 89-105.

17. Vygodskaya, G. L., & Lifanova, T. M. (1996). Liev Siemiónovich Vygotskiy. Zhizn. Diéyatielnost. Shtrijí k portriotu [Liev Siemiónovich Vygotskiy: Vida. Actividad. Toques finales a un retrato]. Moskvá: Smysl.

18. Vygotsky, L. S., & Puzyrei, A. A. (2004). Pismá k uchénikam i sorátnikam [Cartas a los alumnos y colegas]. Vestnik MGU. Series 14. Psychology, 3, 3-40.

19. Vygotsky, L. S., & Puzyrei, A. A. (2007). Letters to students and colleagues. Journal of Russian and East European Psychology, 45(2), 11-60.

20. Yasnitsky, A. (2009). Vygotsky Circle during the Decade of 1931-1941: Toward an Integrative Science of Mind, Brain, and Education. Ph.D. dissertation, University of Toronto.

21. Yasnitsky, A. (2011). Vygotsky Circle as a personal network of scholars: Restoring connections between people and ideas. Integrative Psychological and Behavioral Science, 45(4), 422-457.

22. Yasnitsky, A. (2012a). Izolyatsionizm soviétskoy psijológuii? Nieformálnuiye líchnuiye sviazi uchényj, mezhdunaródnuiye posriédniki i "import" psijológuii [Aislamiento de la psicología soviética? Redes personales informales de académicos, mediadores internacionales y psicología "importada"]. Voprosy psijológuii (1), 100-112.

23. Yasnitsky, A. (2012b). Riekonstruktsia poiezdki A.R. Lurii na IX miezhdunaródnuiy psijologuícheskiy kongriess [Reconstrucción del viaje de A.R. Luria al IX Congreso Internacional de Psicología]. Voprosy psijológuii (4).

24. Yasnitsky, A. (2012c). K istorii kulturno-istorícheskoy geshtalt-psijológuii: Vygotskiy, Luria, Koffka, Levin i druguíe. [Hacia la historia de la psicología Gestalt histórico-cultural: Vygotskiy, Luria, Koffka, Lewin y otros]. PsyAnima, Dubna Psychological Journal, 5(1).

jueves, 9 de mayo de 2013

Vygotskiy/Záviershnieva


Del archivo familiar: Dos fragmentos de notas personales de L. S. Vygotskiy
Preparado para su publicación y comentado por E. Záviershnieva
Journal of Russian and East European Psychology, vol. 48, no.1, January–February 2010, pp. 91–96.

Traducción: Efraín Aguilar

Comentario sobre el texto

El documento “Los relámpagos del pensamiento de Spinoza” [Mólnii Spinózovskoy muisli] del archivo familiar de L. S. Vygotskiy es parte de la serie de documentos titulados “Spinoza”, que están relacionados con la segunda parte (incompleta) del trabajo fundamental de Vygotskiy, Una teoría de las emociones [Uchenie ob emótsiaj] (1931–33). Las notas de esta serie fueron escritas principalmente a lápiz sobre hojas pequeñas de papel, así como en tiras estrechas de papel de alrededor de 3 cm de ancho. Son difíciles de leer por la gran cantidad de taquigrafía en las notas, que por su naturaleza son similares al habla interior. Los textos contienen una multitud de tachaduras, manchas ilegibles y parece que faltan algunas partes.

El documento de archivo “El problema psicofísico” pertenece a una serie de notas en fichas de biblioteca que datan alrededor de 1932. La introducción fue hecha en tinta púrpura sobre cinco fichas (en el anverso, en la esquina inferior izquierda está impreso “1931”), las cuales están numeradas en la esquina superior derecha.

La serie “Fichas de biblioteca” incluye documentos extremadamente valiosos relacionados con una nueva etapa en el desarrollo del programa de investigación de Vygotskiy y nos permite datar el inicio de esta etapa en 1932. Ellos proporcionan por vez primera los claros contornos de la idea de la estructura semántica de la consciencia, que emerge de las notas personales e inmediatamente deviene el principal tema de las “conferencias internas”, esto es, reuniones de investigación con sus más cercanos asociados (por ejemplo, la nota “Simposio de Diciembre 4, 1932”). La serie contiene polémicas entre Vygotskiy y A. N. Leóntiev, críticas de sus propios puntos de vista relacionados con la hipótesis de las dos líneas del desarrollo de las funciones mentales superiores, y formulaciones de las proposiciones que más tarde fueron incorporadas al capítulo final del libro Pensamiento y habla.

Los títulos de los documentos han sido derivados de las primeras líneas, la grafía del autor ha sido preservada y todas las tachaduras son del propio Vygotskiy. Los comentarios del editor que aclaran los aspectos específicos de la posición del texto en la hoja de papel son presentados entre llaves; las abreviaturas del autor son expandidas entre corchetes; las palabras ilegibles son colocadas entre paréntesis angulares [buscarlas a través del enlace pues tales paréntesis no fueron aceptados por este programa], con una sugerencia de lo que el texto podría haber sido.

*Traducción al inglés del texto en ruso “K publikátsii zamiétok L. S. Vygótskovo. Dva fragmienta”. En Metodologiia i istoriia psikhologii, 2007, vol. 2, no. 4, pp. 15–24. Traducido por Steven Shabad.

Documento de archivo “Los relámpagos del pensamiento de Spinoza”

   NB! Los relámpagos del pensamiento de Spinoza iluminan
   Nuestra inv[est]iga[ción]                       Freud—tratamiento al traer a la consciencia*
   sobre la form[ación] de conceptos         conexión con el afecto
   de acuerdo con la línea de Spinoz[a]. y
                                                             impulso
           Krüger Köhler—                          afecto en
           Blondel                                       percepción
      El concepto de afecto es un estado activo y es la libertad:
      Libertad: afecto en concepto.
   {entrada por la orilla izquierda:} El problema cent[ral] de toda psicología es la libertad.
   {texto principal:}
   Pensamiento autist[a].
   Sch (1) ruptura de los afectos

*En el original ruso: “liechenie osoznániem”, donde “osoznanie” se puede traducir más o menos como “comprensión”, “toma de conciencia”, “estar consciente de (algo)”, o incluso “cognición”. Sin embargo, hay que tener en mente que en ruso “o-soznanie” es un derivado de “soznanie” (“consciencia”), lo cual es evidente para cualquier hablante de ruso. Esta relación de los procesos de “osoznanie” y “soznanie” fue por cierto esencial para Vygotskiy.—Ed.
________________________

El gr[a]n c[u]a[d]r[o] del d[e]s[a]rro[llo] de la personalidad: el camino a la libertad. Trae al Sp[i]n[o]z[i]smo a la vida en la psicol[ogía] marx[ista].
     {entrada por la orilla izquierda:}
     Intelect[ua]ismo en la teoría del intelecto. Volunt[a]r[i]smo en la teoría de la voluntad—explicar basado en sí mismo.* Spin[o]za explicaba la voluntad—Lewin.

*La expresión “en sí mismo”—“iz siebiá” en ruso—es muy poco clara y ambigua. David Bakhurst comenta: “La traducción sugiere “explicar mediante una reflexión sobre uno mismo”—esto es, apelando a la experiencia subjetiva. Pero puede significar—voluntarismo— esto es, explicar la voluntad apelando a la experiencia subjetiva. O puede significar que el voluntarismo es una teoría que toma la voluntad como auto-explicativa—Ed.

     {entrada por la orilla derecha:}
     C[u]a[d]r[o] del desa[rro]llo. Austero y majestuoso (alegría!!)[,] luz (pero no fría).
                                            {final de la página 1, en el anverso:}
  Spinoza no es un intelectualista. El afecto es venc[i]do por el afecto. Y la base no es el pensamiento sino el deseo. Pero el afecto—des[eo]—pensam[iento]—no habrán estado unidos. El concepto y el afecto y la voluntad.
     Si no hay desarrollo, no hay historia.
     No hay sentido o significado.
  Kuno Fischer—Spinoza imp[o]sible {para él?}.
  Al contrario— personalmente—él es la conf[i]rm[a]ción de su propia teoría.
Un hombre libre, más que un fantasma. Comenzó con miedo a la muerte—piensa me[no]s acerca de la muerte que en cualquier otra cosa.

  {dos frases a lo largo del margen izquierdo:}
  Natura parendo vincitur (2) {encerrado en un marco}
  Amor Dei intellectualis.(3)
  {otras entradas en los márgenes:}
  Spinoza y el spinozismo.
  Hipobulia ↔ cc concepto—voluntad
  Como d[i]ce Hamlet de su padre: él fue una p[e]rs[o]na en el com[ple]to s[e]ntido de la palabra.** Esse [sic] homo. (4)

**Vygotsky aparentemente se refiere a “He was a man, take him for all in all” de Shakespeare (Hamlet, acto uno, escena dos), en la traducción al ruso de P. P. Gniedich.—Ed.

Documento de archivo “El problema psicofísico”
NB!
  El problema psicofís[ico]*** (el quid de la cuestión de lo espiritual y lo material en la consciencia humana) consiste —(si se le ve no en lo abstracto-estático (Fechner, Spinoza), es decir, una correlación paralelista de atributos previamente cortados —pensamiento y extensión pero más en lo funcion[al-]dinámico y en el context[)] concreto— no en la relación entre el cerebro y la psique (si el pensamiento puede mover un átomo cerebral 1 micra sin gastar energía), sino en la relación entre pensamiento y habla, en la que la últi[ma] es su materialización, su objetivación, su forma de realización, una continua transición de lo externo a lo interno y de lo interno a lo externo, una real más que imaginaria unidad y lucha de opuestos (q[ui]z[á] la cosa principal del desarrollo —histórico— de la consciencia[)]. Cf. Marx: la materialidad de la consciencia en su relación con el lenguaje. Esto es materialismo

***La expresión de Vygotskiy “problema psicofísico” debería entenderse como “problema cuerpo-mente” en el habla científica contemporánea—Ed.

{final de la ficha 1}

hist[órico] (su principio concreto) en psicología, mientras pensamiento y habla son el problema central y la via regia (5) de toda la psicología histórica. Solo a través de este problema uno puede correlacionar el [-funcionamiento] del pensamiento y el cerebro,
  así como sólo a través del cerebro y su movimiento (qu[e] es lo que encarna el momento psíquico) puede uno correlacionar

     pensamiento y ley de la conservación de la energía,
     pensamiento y un cambio en la dirección de un punto en movimiento sin gasto de  
     energía,
     pensamiento y procesos de cataliz[ación].

Qué curioso: que todo el problema psicofís[ico] por lo general fue enmarcado como un problema de política exterior a la psicología y a su relación con otras ciencias y se le trató de una manera indiferenciada con respecto al conjunto de la psique (agrupado)

{final de la ficha 2}

Y para toda la naturaleza (también agrupado) —
  por ejemplo: la psique y la ley de la conservación de la energía (esto es, el problema psicoquímic[o]), la psique y la estructura morfol[ógica] del cerebro (localización); se asume (2 postulados tácitos) que (a) todo en la psique se refiere de la misma manera a lo material —por ejemplo, instinto e idea; y (b) que dentro de la psicología no hay problema psicofís[ico] (los conductistas resuelven la cuestión de la misma forma); como para los que intentan incorporar el problema psicofís[ico] en psicología (Wundt— la psicofisiología— no hace esto) —como la gest-ps. (6) (Koffka con su conducta expresi[va] como la materia de la psicología y con sus conceptos func[ionales] y descriptivos) —esos que resuelven la cuestión de nuevo dentro de la psicología en una vena paralelista (Goldstein —conceptos = Grundfunktion der Gehirn (7), Köhler —estruct[ura] del cerebro = estr[u]c[tu]ra de la experiencia interior, Koffka, dos series de conceptos)

  {final de la ficha 3}

  De este modo el problema psicofísico deviene una abstracción hueca, vacía de todo contenido. Por lo tanto, cualquier psicología (Krýl[o]v, Kur[a]z[o]v, Talankin) q[u]e no resuelve y enfoca el problema sobre la
                                                           palabra / pensamiento—
no se acerca un paso a una comprensión materialist[a] de la psique. Un principio materialist[a] debe ser hallado dentro de la psicología en vez de más allá de sus límites: el primero, el otro es la premisa más que el eje alrededor de la cu[a]l gira la investigación. Cf. el materialismo en la historia con respecto al fundamento [económico] y la superestructura más que en un medio geogr[áfico] o conductual, esto es, los movimientos de la gente que son puestos en lugar de los pensamientos. El mater[ialismo] históri[co] de acuerdo con la prescripción de la psicología quasi-marx[ista] de Krýlov y otros se vería

{final de la ficha 4}

más o menos así: el idealismo decía —las ideas hacen la historia, nosotros decimos— los movimientos, el reverso de lo q[u]e es la consciencia, esto es, las reacciones, manejan la historia. Disparates! Todo el problema psicofís[ico], como todos los demás problemas, se relacionan unos con otros en la zoopsicología de una manera por completo diferente, y en un marco de referencia diferente, esto es, de modo diferente que en la psicología humana. A partir de esto es que todos los errores de la zoopsicología fl[uy]en.

   Buitendaik* + Meyerson – qui –
   Llaume.

   Cf. Marx: la maldición de lo material sobre la consciencia pura mueve capas de aire, es decir, la relación social con ayuda del lenguaje, más que una conexión con el cerebro! Sehr wichtig! (8)

*Frederik J. J. Buytendijk (1887–1974) —Fisiólogo alemán y doctor en medicina, profesor de psicología en Utrecht; zoopsicólogo y fundador de la escuela fenomenológica de Utrecht en psicología. —René van der Veer (correspondencia por e-mail). —Ed.

Notas

1. Esquizofrenia.

2. Esta es una de las citas favoritas de Vygotskiy, que comenzó a aparecer en sus notas de 1928. Comentario de A.V. Surmava: Un aforismo condensado del filósofo inglés F. Bacon (1561–1625), que en su totalidad suena como este: Natura non nisi parendo vincitur (o Natura non imperator nisi parendo) —La naturaleza no puede ser conquistada sino a través de obedecerla (Lat.).

3. Literalmente, “amor intelectual de Dios” (Lat.)—una categoría de la “Ética” de Spinoza.

4. He aquí el hombre (Lat., Bibl.).

5. La carretera del Rey (Lat.).

6. Psicología Gestalt.

7. La principal función del cerebro (Alem.).

8. Muy importante (Alem.).

sábado, 4 de mayo de 2013

Yasnitskiy


Las Obras Completas de L. S. Vygotskiy: el proyecto PsyAnima Vygotskiy Completo
A. Yasnitskiy
En: Dubna Psychological Journal № 3: 144-148, 2012

Traducción: Efraín Aguilar

Este número de PsyAnima, Dubna Psychological Journal termina una serie de publicaciones de textos completos de las revisiones y ensayos tempranos, literarios y de teatro, de Vygotskiy que originalmente salieron publicados en los diarios de Gómiel Nash poniediélnik (Nuestro Lunes) y Poliésskaya pravda (La verdad de Poliesia) en 1922-1923, y que permanecieron virtualmente desconocidos para los lectores en general hasta esta re publicación en PsyAnima, que tuvo lugar en 2011-2012. Estos trabajos tempranos de Liev Vygotskiy fueron preparados para su publicación por un equipo internacional de investigadores entusiastas, archivistas y personal de biblioteca de Bielorús, Brasil, Canadá, Alemania, Israel, Italia, Holanda, Rusia y Suiza, quienes unieron su esfuerzo y armaron una impresionante colección de los textos publicados de L. S. Vygotskiy. En el curso de la investigación varias publicaciones fueron descubiertas por los miembros del equipo, textos que nunca habían sido incluidos en las bibliografías existentes de los trabajos de Vygotskiy hasta hoy. La lista y un resumen de las principales bibliografías se pueden ver en Yasnitsky (2011a, 2011b, 2011c, 2011d, 2011e). La realización de esta serie de publicaciones nos lleva a la nueva tarea, aún más ambiciosa.

Como bien se sabe, el rango completo de los trabajos escritos de Vygotskiy permanece bastante desconocido hasta la fecha. En efecto, la mayor colección de trabajos de Vygotskiy incluye seis volúmenes que fueron publicados originalmente en la Unión Soviética en 1982-1984 por Pedagogika Press y después traducidos a otras lenguas como el inglés (The Collected Works of L. S. Vygotsky. Plenum Press/Kluwer/Springer, en seis volúmenes, en 1987 y 1993-1999) y el español (Vygotski, L. S. Obras Escogidas. Madrid: Visor Distribuciones, inconcluso, en cinco volúmenes, en 1991-1997). Hay muchos problemas con esta y, para el caso, numerosas ediciones soviéticas de los trabajos de Vygotskiy y sus derivados en la traducción.

Primero, la colección de seis volúmenes de ningún modo es completa. Las Obras Escogidas (Collected Works, Sobranie Sochinienii) no son trabajos completos: la colección de seis volúmenes dejó fuera una buena cantidad de textos que Vygotskiy terminó, preparó para su publicación e incluso publicó en vida. De hecho, el problema se remonta a fines de los años 1990s, cuando René van der Veer, un excelente erudito vygotskiano y traductor del volumen 3 de The Collected Works of L. S. Vygotsky (volumen 1 de la edición rusa de 1982), anotó:
Después de todo, no es por nada que la presente serie de volúmenes sea llamada Collected Works y no Complete Works. Si nos limitamos a los libros, podemos hacer una lista de las publicaciones más importantes no incluidas en los Collected Works. Éstas incluyen, en orden cronológico, La psicología del arte (1925), Psicología educativa (1926), Ensayos sobre la historia de la conducta. Mono. Hombre primitivo. Niño (1930; con Luria), Imaginación y creatividad en la infancia (1930), Bases de paidología (1935), Desarrollo mental del niño en el proceso de la educación (1935) y varios libros más. Desafortunadamente, los editores de la edición rusa nunca justificaron su selección de textos ni discutieron los criterios usados para incluir algunos de ellos. No vamos a impugnar la elección aquí, pero al menos uno puede decir que con base nada más en los libros de Vygotskiy, la presente edición de los Collected Works pudo haber contenido con facilidad varios volúmenes más (Van der Veer, 1997, pp. 2-3).
Varias publicaciones adicionales posteriores de variada calidad en parte compensaron las omisiones de los Collected Works en seis volúmenes, pero las diferencias todavía son muy notorias y la imagen global del legado científico de Vygotskiy, que hemos construido con base en los textos disponibles, es muy desigual.

Segundo, las obras escogidas en seis volúmenes y la mayoría de las otras publicaciones soviéticas que incidentalmente fueron usadas para traducirlas a otras lenguas, parecen muy poco fiables y dudosas por cuanto se refiere a la calidad e integridad de la presentación del texto original de Vygotskiy. Además de la discusión general sobre las omisiones, distorsiones y falsificaciones descaradas hechas por los editores de las obras de Vygotskiy, quienes censuraron y manipularon el texto original (Keiler, 2012a, 2012b, 2012c, 2012d; Van der Veer & Yasnitsky, 2011) (1) una serie de publicaciones recientes historiográficas y de “textología” demostraron esas numerosas distorsiones de las palabras e ideas originales de Vygotskiy en las publicaciones de Significado histórico de la crisis psicológica (Zavershneva & Osipov, 2010, 2012a, 2012b), Herramienta y signo (Cole, 2012; Goldberg, 2012; Kellogg & Yasnitsky, 2011; Van der Veer, 2012; Yasnitsky, 2011b, 2012a, 2012b) (2), Pensamiento y habla (Mecacci, 1990; Mecacci & Yasnitsky, 2011). Además, estas son serias razones para cuestionar la integridad de Historia del desarrollo de las funciones mentales superiores, título de un manuscrito que nunca aparece entre las bibliografías que Vygotskiy escribió en vida, y que parece producto de intervención editorial y mera combinación de dos manuscritos no relacionados de Vygotskiy al final de su periodo “instrumental” de los años 1920s (Yasnitsky, 2011b, 2011c, 2011d, 2011e).
1 Ver las publicaciones de libre acceso en http://link.springer.com/article/10.1007/s12124-011-9172-9/fulltext.html o en http://link.springer.com/content/pdf/10.1007%2Fs12124-011-9172-9 (como alternativa en http://www.springerlink.com/content/278j5025767m2263/fulltext.html o en http://www.springerlink.com/content/278j5025767m2263/fulltext.pdf)
2 Mucho de este material puede conseguirse en el sitio web de PsyAnima, Dubna Psychological Journal en http://www.psyanima.ru/journal/2011/4/index.php y en http://www.psyanima.ru/journal/2012/1/index.php

Tercero, las distorsiones de las publicaciones soviéticas de los textos de Vygotskiy fueron adicionalmente agravadas aún más por las virtualmente inevitables “pérdidas de traducción” que aparecen en los trabajos traducidos de Vygotskiy. La cuestión de la migración por traducción de los textos de Vygotskiy, la “importación” de las ideas vygotskianas y las dificultades asociadas a todavía más mutaciones y distorsiones de su legado científico, alienado de su contexto original social y cultural, ha devenido recientemente un tópico mayor de investigación crítica de las auto proclamadas tradiciones “vygotskianas” en Norte América (Keiler, 2002; Miller, 2011; Valsiner, 1988; Valsiner & Van der Veer, 1993), Brasil (Prestes, 2010; Prestes & Tunes, 2012), y Europa occidental (Mecacci, 2006, 2012a, 2012b). Estas numerosas tradiciones de investigación son típicamente escrutadas por los estudios críticos que cuestionan las diferentes “versiones” y “múltiples lecturas” de Vygotskiy, y proponen superar estas numerosas digresiones de la contribución original de Vygotskiy a través de regresar a las fuentes originales para restablecer a la ciencia vygotskiana la vía por la cual históricamente se desarrollaba hacia sus más avanzadas y maduras formas (Yasnitsky, 2012c).

Todas estas consideraciones y preocupaciones acerca de la integridad y confiabilidad de los textos asequibles de Vygotskiy han traído a la vida un proyecto editorial nuevo que está parcialmente sostenido por el equipo editorial de esta revista.

Estamos felices por presentar y apoyar mediante todos los medios una iniciativa nueva de un grupo de académicos internacionales, quienes pusieron en marcha esta empresa hiper ambiciosa y sin precedentes —Las Obras Completas de L. S. Vygotskiy que fue previamente anunciada y ahora conocida bajo el resumido y algo informal nombre PsyAnima Complete Vygotsky (3).
3 Ver http://psyanimajournal.livejournal.com/3526.html

Como se sabe, de acuerdo con las leyes del derecho de autor de la Federación Rusa, todos los trabajos de Vygotskiy incluidos aquellos que fueron publicados durante su vida, ahora son considerados como materiales sin restricciones y de acceso abierto. Sin embargo, los textos más originales de sus primeras ediciones son extremadamente raros y virtualmente inaccesibles y, por lo tanto, permanecen esencialmente desconocidos a la amplia gama de lectores de Europa occidental y del resto del mundo. Para remediar esta situación absolutamente intolerable del legado científico de la psicología clásica soviética y rusa, y de los más citados psicólogos rusos de todo el mundo, un grupo de eruditos internacionales compartieron sus recursos e hicieron su primer contribución a la publicación en curso de Las Obras Completas de L. S. Vygotskiy. Este proyecto consiste de tres grandes conjuntos de actividades interrelacionadas y superpuestas.

Primero, todos los textos de las publicaciones de Vygotskiy son escaneados y subidos en línea, donde son públicamente accesibles todo el tiempo y además gratis. A partir de fines de 2012 más de una docena de publicaciones originales raras de los años 1920s y 1930s han salido para la creciente lista de nuevas publicaciones hechas bajo el rótulo del proyecto PsyAnima Complete Vygotsky. Ver http://psyanimajournal.livejournal.com/3526.html.

Segundo, todos esos trabajos escaneados están siendo convertidos en archivos de texto de búsqueda corregidos e idénticos a los originales, y de modo subsecuente publicados en línea en formato pdf bajo el rótulo de “Special projects” de PsyAnima, Dubna Psychological Journal y también, muy posiblemente, por varias otras organizaciones y uniones científicas internacionales asociadas. Para un ejemplo de este tipo de documentación de búsqueda ver la serie de publicaciones recientes de PsyAnima, Dubna Psychological Journal sobre las revisiones tempranas sobre teatro y literatura de Vygotskiy (4).
4 Ver http://www.psyanima.ru/journal/2011/4/2011n4a7/2011n4a7.pdf ; http://www.psyanima.ru/journal/2012/1/2012n1a5/2012n1a5.1.pdf ; http://www.psyanima.ru/journal/2012/3/2012n3a6/2012n3a6.1.pdf

Finalmente, todos estos comunicados de los trabajos de Vygotskiy se acompañan de estudios históricos, “textológicos”, metodológicos y teóricos, además de análisis críticos —como aquellos típicamente presentados en los números especiales de PsyAnima, Dubna Psychological Journal, que en su conjunto deben ser entendidos como la capa de comentarios sobre los trabajos de Vygotskiy proporcionados por expertos académicos internacionales. Todas estas actividades constituyen los tres componentes del proyecto PsyAnima Vygotskiy Completo que está en curso.

Ya se ha hecho un enorme trabajo por el equipo internacional de participantes del proyecto. Sin embargo, aún queda por hacer mucho más. Así, invitamos a voluntarios, socios y patrocinadores a unirse a este largo y costoso, pero muy noble y gratificante proyecto: el primero transnacional, democrático y de libre acceso Las obras Completas de L. S. Vygotskiy.

Referencias:

Cole, M. (2012). Comments on prior comments. PsyAnima, Dubna Psychological Journal, 5(1), 124-127.

Goldberg, E. (2012). "Thank you for sharing this fascinating material - very interesting". PsyAnima, Dubna Psychological Journal, 5(1), 118-120.

Keiler, P. (2002). Lev Vygotskij - ein Leben für die Psychologie. Weinheim: Beltz Verlag.

Keiler, P. (2012a). "Cultural-historical theory" and "Cultural-historical school": From myth (back) to reality. PsyAnima, Dubna Psychological Journal, 5(1), 1-33.

Keiler, P. (2012b). "Kulturhistorische Theorie" und "Kulturhistorische Schule": Vom Mythos (Zurück) zur Realität. PsyAnima, Dubna Psychological Journal, 5(1), 47-53.

Keiler, P. (2012c). “Teoria Histórico-Cultural” e “Escola Histórico-Cultural”: do Mito (de volta) à Realidade. PsyAnima, Dubna Psychological Journal, 5(1), 54-59.

Keiler, P. (2012d). «Культурно-историческая теория» и «культурно-историческая школа»: От мифа (обратно) к реальности. PsyAnima, Dubna Psychological Journal, 5(1), 34-46.

Kellogg, D., & Yasnitsky, A. (2011). The differences between the Russian and English texts of Tool and Sign in Child Development. Supplementary and analytic materials. PsyAnima, Dubna Psychological Journal, 4(4), 98-158.

Mecacci, L. (1990). Edizioni e traduzioni di Pensiero e linguaggio (L. Mecacci, Trans.). In Vygotskij, L. S. Pensiero e Linguaggio. Ricerche psicologiche (pp. xv-xviii). Roma: Laterza.

Mecacci, L. (2006). La psicologia russa e le scienze psicologiche e psichiatriche in Italia nella seconda metà del Novecento. Toronto Slavic Quarterly, 17.

Mecacci, L. (2012a). Russian psychology and Italian psychology and psychiatry in the second half of 20 century. PsyAnima, Dubna Psychological Journal, 5(3), 81-87.

Mecacci, L. (2012b). Русская психология и психология и психиатрия в Италии во второй половине ХХ века. PsyAnima, Dubna Psychological Journal, 5(3), 73-80.

Mecacci, L., & Yasnitsky, A. (2011). Editorial changes in the three Russian editions of Vygotsky's "Thinking and Speech" (1934, 1956, 1982): Towards authoritative and ultimate English translation of the book. PsyAnima, Dubna Psychological Journal, 4(4), 159-187.

Miller, R. (2011). Vygotsky in perspective. New York: Cambridge University Press.

Prestes, Z. R. (2010). Quando não é mais a mesma coisa. Análise de traduções de Lev Semionovitch Vigotski no Brasil. Repercussões no campo educacional. Universidade de Brasília, Brasília.

Prestes, Z. R., & Tunes, E. (2012). Works of Vygotsky and his translations: discussing some concepts. Kulturno-istoríchekaya psijologuia (3), 80-85.

Valsiner, J. (1988). Developmental psychology in the Soviet Union. Brighton, Sussex: Harvester Press.

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Van der Veer, R. (1997). Some major themes in Vygotsky's theoretical work. An introduction. In R. W. Rieber & J. Wollock (Eds.), The collected works of L. S. Vygotsky (Vol. 3. Problems of the Theory and History of Psychology, pp. 1-7). New York, NY: Plenum Press.

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Zavershneva, E., & Osipov, M. E. (2012a). Primary changes to the version of “The historical meaning of the crisis in psychology” published in the Collected Works of L.S. Vygotsky. Journal of Russian and East European Psychology, 50(4), 64-84.

Zavershneva, E., & Osipov, M. E. (2012b). Sravnítielny análiz rukopisi "(Istorícheskiy) Smysl psijologuícheskovo krízisa" i ieió viersii, opublikóvannoy v t. 1 sobrania sochinenii L. S. Vygótskovo (1982) pod riedaktsiei M.G. Yaroshévskovo [Análisis comparativo del manuscrito "Significado (histórico) de la crisis psicológica" y su versión publicada en el vol. 1 de las Obras Escogidas de L. S. Vygotsky (1982) bajo el cuidado editorial de M. G. Yaroshevskiy]. PsyAnima, Dubna Psychological Journal, 5(3), 41-72.

martes, 30 de abril de 2013

Vygotskiy


La psicología de la esquizofrenia
L. S. Vygotskiy
En: Sovriemiénnaya probliema shizofriénii. Doklad na konfierientsii po shizofriénii (El problema contemporáneo de la esquizofrenia. Reporte de una conferencia sobre esquizofrenia). Moscú, 1933. Pp 19-28.

Traducción: Efraín Aguilar

En los síntomas clínicos de la esquizofrenia el psicólogo halla un fenómeno extraordinario y casi único, en todo caso, un fenómeno que no puede ser comparado con nada previamente descrito. Es un caso extraordinario y único de un tipo de desarrollo psicológico y de alteración de la consciencia y sus funciones que puede arrojar luz sobre la organización normal de la consciencia. Más importante, puede arrojar luz sobre la organización normal de las relaciones de la consciencia con sus funciones y sobre su curso normal de desarrollo. En este sentido, el estudio psicológico de la esquizofrenia quizá contiene la clave para entender la estructura de la consciencia normal. De cualquier modo, el estudio psicológico de la esquizofrenia, que no ha avanzado mucho, nos permitiría acceder a la conciencia humana normal desde el punto de vista de un experimento de laboratorio psicológico.

La esencia de la novedad revelada por los estudios clínicos para el análisis psicológico de la consciencia normal y patológica, puede ser mejor explicada si ubicamos el problema de cómo la relación de la conciencia con sus funciones ha sido usualmente interpretada en las investigaciones psiquiátricas y psicológicas. Creo que no me equivocaría si yo dijera que a lo largo de la historia de la investigación psiquiátrica y psicológica, la consciencia siempre ha sido considerada como algo extrapolado de sus funciones. Tenemos dos variantes principales de cómo abordar este problema, si dejamos de lado otras variantes que no podemos tratar aquí porque ellas restringirían nuestros esfuerzos para transmitir esquemáticamente la esencia del problema a la mano.

En la primera variante, que prevaleció más en la psiquiatría y psicología antiguas, la consciencia era vista como un atributo abstracto, inherente a todos los tipos de actividad y funciones, como la capacidad para conocer y experimentar vivencias, Era algo más bien pobre, flaco, escaso en cuanto a que representaba una cualidad general que era por igual inherente a todas las funciones, desde las más elementales hasta las más complejas, algo que era extraído de cualquier cosa que estaba desarrollada en la actividad de la consciencia, de todo aquello que constituye la esencia de esta actividad en sus formas concretas, múltiples.

En la segunda variante de este problema, la consciencia era vista como un tipo de espacio mental que contiene todas las funciones precediéndolas ontológicamente. En este caso, psicólogos y psiquiatras por igual decían que las funciones podían desarrollarse o cambiar, pero la consciencia permanecía inmutable; las funciones podrían deteriorarse, pero la consciencia permanecía intacta.

En ambas variantes la consciencia era descrita sobre todo en términos formales, sobre todo en términos de atributos tales como continuidad, claridad y unidad de esta consciencia; pero siempre y en todas partes la indagación aborda la consciencia como algo extrapolado de sus actividades.

Era desde luego un postulado necesario que la consciencia por sí misma no podría cambiar ni evolucionar; de ahí que no sorprende que la ciencia de la consciencia, como lo ha concebido la psicología por muchos siglos, debió haber estudiado con mucha atención una serie completa de actividades de la consciencia, pero no dijo nada inteligible acerca de la naturaleza de la consciencia misma y su desarrollo. También es interesante a este respecto que la ciencia de las enfermedades mentales o padecimientos de la consciencia como la psiquiatría, tal como las conciben, hicieron mucho en el sentido de estudiar los trastornos de varios aspectos de la consciencia, pero solo discernieron las más gruesas y masivas formas de alteración de la consciencia que, hablando con rigor, deberían ser clasificadas como una verdadera extinción de la consciencia más que un cambio de ella.

El segundo aspecto que distinguió al estudio temprano de estas cuestiones fue que hasta las actividades mismas de la consciencia, esto es, las funciones específicas de la consciencia, eran por lo general estudiadas en forma aislada y abstracta, aunque fue postulado que esas funciones operaban de modo conjunto. Se afirmaba repetidamente, tanto por psicopatólogos como psicólogos, que la actividad de cada función particular de la consciencia estaba siempre conectada de modo inseparable a la actividad de la otra función, que la memoria presuponía la actividad de la atención, la tención presuponía la actividad del pensamiento, etc. Sin embargo este postulado nunca fue investigado y se asumió implícitamente que, aunque todas las funciones actuaban juntas, su actividad conjunta no era esencial para el destino de cada función particular, ya que, de nuevo, se asumía que esas funciones siempre actuaban juntas de la misma manera inmutable, idéntica.

Por lo tanto, vemos que en el estudio de la consciencia y sus funciones en psicología y psicopatología, reinaron por mucho tiempo dos postulados que la psicología moderna ha convertido en problemas. Y el cambio más importante de la forma en que fueron formulados esos problemas, cambio que ha tenido efectos muy valiosos en la investigación experimental del laboratorio psicológico, sea en el hospital psiquiátrico o en el instituto psicológico, es que ambos postulados (el de la relación de la consciencia con sus funciones y el de la relación de las funciones con cada una de las diferentes formas del movimiento de la mente a través de su desarrollo y declinación) ahora se han convertido en objeto específico de investigación empírica.

En la investigación contemporánea estos problemas (los problemas de la consciencia y sus funciones así como el problema de las relaciones entre las funciones) se han movido hacia el centro de atención. La psicología solo recientemente ha sido capaz de abordar esos problemas de modo concreto y empírico, ya que antes muchas de las conexiones entre la consciencia y sus funciones no eran conocidas. Pero cuando algunas de esas conexiones -ciertas estructuras psicológicas de orden superior, o de una estructura más compleja y de origen más reciente que las actividades elementales- fueron descritas en sus formas normales y patológicas, ello nos permitió ubicar este problema como sujeto de investigación directa.

Lo más importante que ha hecho la investigación psicológica empírica moderna para el estudio de la esquizofrenia, y que el laboratorio psicológico ha obtenido del estudio clínico de la esquizofrenia, es que la función de la disociación de la mente se ha hecho accesible como objeto de investigación empírica directa.

Este fenómeno ha sido descrito en varios laboratorios psicológicos, bajo diferentes nombres, en relación con una variedad de procesos. Una elucidación del mismo que se adapta mejor a sus formas clínicas ha sido hallada, hasta donde sabemos, en el análisis de esta función hecho por Kibler y, después, por Kretschmer, quien generalizó los hallazgos de Kibler.

En esencia, en esta nueva formulación del problema la disociación de la mente es vista como una función inherente así a la consciencia normal como a la patológica, y por lo tanto como una función psicológica por naturaleza, como una función que es tan necesaria para la abstracción, la atención voluntaria y la formación de conceptos como lo es para la génesis del cuadro clínico del proceso esquizofrénico. Kretschmer comentaba con elocuencia sobre esta función: "La capacidad para la disociación, hasta en una situación experimental, es tan conspicua que, con base en este solo hecho, uno estaría por completo justificado en llamar a esta capacidad como 'esquizotímica', incluso si la psicosis de la 'esquizofrenia' no existiera del todo. Esta es una formulación excelente, concisa y aguda, que expresa el estado real de las cosas con relación al problema de la disociación. (1)

Si pasamos ahora al estudio de esta función en los esquizofrénicos, vemos que al inicio el laboratorio psicológico ha contribuido muy poco a este respecto. Se halló lo siguiente. Además de la disociación, que desde luego era muy evidente, nosotros hallamos el negativo fotográfico, por decirlo así, de este síntoma, su doble, esto es, un fenómeno acerca del cual V. A. Vnúkov hablaba cuando llamaba la atención sobre la existencia de síntomas internamente contradictorios en el cuadro psiquiátrico de la esquizofrenia. Hallamos este fenómeno a cada paso en el laboratorio clínico, y el cuadro clínico no deja dudas que a cada síntoma mayor de la esquizofrenia le corresponde su doble negativo, su opuesto.

Observamos un trastorno del afecto, un embotamiento emocional, una frialdad de la vida afectiva; pero al mismo tiempo, nadie podría negar que los aspectos afectivos adquieren una gran importancia anormal en el pensamiento de un esquizofrénico. Nadie podría negar que los esquizofrénicos están inclinados hacia el pensamiento abstracto. Y por otro lado, un aspecto clave de su pensamiento es una tendencia hacia un tipo de proceso intelectual gráfico, primitivo. Sabemos que la forma esquizofrénica del pensamiento es a menudo llamada simbólica, lo que significa esa peculiar propiedad de no tomar nada literalmente, pero sí alegóricamente. Por otro lado, como hemos visto, la comprensión de los significados metafóricos, simbólicos, se altera de forma severa en la esquizofrenia; el paciente esquizofrénico es incapaz de crear un constructo sin sentido; y por otro lado, la mayoría de los esquizofrénicos producen absolutas tonterías.

A cada paso hallamos que cada síntoma se corresponde con su contrario, el cual refleja el mismo fenómeno en negativo. No hemos podido hallar una explicación lo suficientemente clara de la compleja estructura del síndrome esquizofrénico, quizá por un conocimiento insuficiente del estudio clínico de la esquizofrenia –pero nos inclinamos a creer que la explicación de este fenómeno se hallará con aplicar la hipótesis de la estructura sistémica y el sentido de la consciencia para entender la psicología de la esquizofrenia.

Intentemos demostrar cómo, desde el punto de vista de esta hipótesis, deberemos resolver la cuestión de la dualidad de los síntomas en los trastornos esquizofrénicos de la consciencia, en términos del fenómeno de la disociación y su síntoma opuesto que mencionamos arriba, esto es, la tendencia de los procesos y aspectos dispares a fusionarse en la consciencia. El punto inicial de nuestra discusión será el siguiente: la función de la disociación, como todas las funciones de la consciencia, no permanece sin cambios; se desarrolla igual que la consciencia, cambia cualitativamente durante el proceso. Sabemos que las nuevas estructuras, que no existían en los estadios precedentes y que no son simples combinaciones o modificaciones de los rudimentos presentes al inicio, son generadas en el proceso del desarrollo. Lo mismo sucede con respecto a la función de la disociación.

Esta función entra como una instancia subordinada, un aspecto derivado, una fuerza coherente, en las estructuras de orden superior de las cuales ella misma es una precondición en la historia de la evolución. Si yo digo que la función de la disociación es una precondición de la atención voluntaria y una abstracción de la historia del desarrollo y del funcionamiento en curso, lo que quiero decir es que ella sirve como una fuerza coherente de la estructura interna, del sistema psicológico de los conceptos, de cada ser humano adulto completamente desarrollado. De ahí se entiende que el sistema de los conceptos a través de los cuales la consciencia generaliza la realidad que se le da y todo el mundo interno de las experiencias subjetivas, sea precisamente este sistema el que defina en cierto sentido los límites de la disociación y la combinación de las esferas o dominios de la consciencia.

Pero esto nos lleva a un curiosa observación: en el estudio experimental, la función de la disociación tiene su síntoma contrario en la forma de contra disociación, esto es, una fusión de todo en un todo, una combinación sincrética de las más variadas capas y aspectos de la consciencia.

En otras palabras, además de la extremadamente bien desarrollada fuerza destructiva de la disociación, en la consciencia esquizofrénica hallamos aspectos que actúan en la dirección opuesta. Así, una completa descripción de la consciencia esquizofrénica requiere por necesidad, además de tomar en cuenta la tendencia hacia la disociación, el reconocimiento de una fuerza contraria, que también se desató por la desintegración de los conceptos y que difumina las distintas líneas divisorias entre las diferentes esferas y procesos de la consciencia. Ambas están relacionadas con la ruptura del significado de las palabras y del sentido completo y la estructura sistémica de la consciencia de que hablé antes.

Me inclino a pensar que el segundo punto que puede ser presentado para explicar el cuadro dual del síndrome esquizofrénico, se encuentra en la idea de que en el proceso esquizofrénico no debemos considerar al ser humano enfermo nada más como un paciente. Debemos prestar atención al papel activo de la personalidad que subyace a este proceso desintegrador. Se puede concebir que además de las huellas de destrucción de la personalidad, que están bajo la influencia de un proceso patológico prolongado que destruye las conexiones y relaciones semánticas y sistémicas superiores más complejas de la consciencia, hallaremos huellas opuestas que esta personalidad de algún modo resistirá, se modificará y reorganizará a sí misma, y que el cuadro clínico de la esquizofrenia nunca será entendido sólo como algo que emana directamente de la desnuda consecuencia destructiva del proceso mismo, sino que debe ser visto como una reacción compleja de la personalidad ante un proceso destructivo para ella. (2)

Creo que una orientación biológica del estudio de la esquizofrenia (que en psicología tenemos que agradecer por la introducción del problema de la disociación en la investigación empírica) era correcta cuando enfatizaba el papel de la personalidad en el trastorno, pero estaba equivocada totalmente en que entendía la personalidad misma de modo incorrecto, al postular un concepto biológico del organismo en lugar de un concepto sociopsicológico de la personalidad. Y si la psicología y la psicopatología modernas tuvieran que comprender que una idea básica y desde mi punto de vista, importante, a saber: que no son las profundidades sino las alturas de la personalidad las que son decisivas para entender los trastornos y las reacciones de la personalidad así como para el destino de la consciencia del individuo; entonces, me parece, esta comprensión de las reacciones individuales como procedentes de las alturas, no de las profundidades, de la personalidad debe contener la clave para descifrar el cuadro dual presentado por la esquizofrenia.

Notas

I. De los psicólogos contemporáneos, K. Lewin fue el que más se acercó a una solución correcta de este problema. Al discutir el problema de la unidad de la consciencia, mostró que una condición indispensable para esta unidad era la división de la consciencia en esferas individuales, sistemas mentales, capas, que estuvieran relativamente bien demarcadas e independientes unas de otras.

2. En particular, algunos casos de disociación pueden, desde este punto de vista, ser muy bien considerados como reacciones defensivas de la consciencia ante el proceso de desintegración y fusión.



martes, 5 de marzo de 2013

Marques


La crítica del lector de L. S. Vygotskiy
Priscila Nascimento Marques
En: Dubna Psychological Journal № 3: 88-97, 2012 http://www.psyanima.su/journal/2012/3/2012n3a5/2012n3a5.1.pdf

Traducción: Efraín Aguilar

El volumen de comentarios, textos críticos y ensayos rusos, la traducción de Borís Pastiernak, el montaje de Gordon Craig en el Teatro de Artes de Moscú, todo eso hizo de Hamlet un hito en la historia de la cultura rusa. Como efecto, esa tragedia “creada por un genio inglés, se volvió una confesión del alma rusa” (VERESOV, 1999, p. 60). La busca del sentido de la vida, la muerte, el suicidio, el dilema entre la acción y la pasividad configuraron lo que fue conocido en la crítica como “la cuestión Hamlet” para la intelligentsia (BILLINGTON, 1970, p. 354). La generación de los “padres” de los años 1840 (1), que los “hijos” intentaron superar con la creación del hombre nuevo, del hombre de acción, dejó un legado de “angustia no resuelta y de cuestiones no respondidas que continuaron agitando la cultura más compleja que surgió en el siglo siguiente de crecimiento económico y de mejoría social” (BILLINGTON, 1970, p. 358). Así, desde que vio la luz en la escena rusa por la adaptación de 1748 (2) hecha por Alieksánder P. Sumarókov (1718-1777), la tragedia shakespeariana atravesó los siglos y llegó a los años 1900 produciendo fuertes impresiones en sus lectores rusos.
1 “La principal razón del interés mantenido por la aristocracia reside en la fascinación romántica por el personaje de Hamlet. Los aristócratas rusos sentían una extraña afinidad por esa figura privilegiada de la corte, dividida entre la misión que le fue designada y su mundo particular de indecisión y meditación poética. En el comienzo del siglo XIX no era nada sorprendente que un aristócrata ruso hiciera una peregrinación especial al “castillo de Hamlet en Elsinore”. (BILLINGTON, 1970, p. 354)

2 El texto de Sumarókov, de 1748, fue montado en 1750, diez y nueve años antes de la primera versión francesa (LANG, 1948, p. 70).

El ensayo extenso sobre Hamlet hecho por Vygotskiy en 1915, aparece en la bibliografía de Vygódskaya y Lifanova (1999, p. 80) como su primer trabajo y constituyó la monografía para la conclusión del curso de graduación por la Universidad Shanyavskiy. (3) El manuscrito posee dos versiones, la primera fue producida entre el 5 de agosto y el 12 de septiembre de 1915 en Gomel, y la versión final, concluida en Moscú entre el 14 de febrero y el 28 de marzo de 1916. El estudio de ese texto abre algunas vías de investigación. Si, por un lado, es posible analizar su potencial como estudio psicológico (que todavía no había sido concebido como tal), por otro, interesa también profundizar sus conexiones con el ambiente intelectual que le es contemporáneo, particularmente en lo que se refiere al diálogo con la filosofía del arte simbolista y con el referido montaje de Graig. Es posible aún verlo más como una contribución dentro de la “cuestión Hamlet” en la cultura rusa. Por último, un sesgo ha planteado la hipótesis interpretativa que asocia el análisis vygotskiano con el abordaje estético fenomenológico.
3 Vygotskiy, debido a la presión paterna, entró en el curso de medicina de la Universidad de Moscú y, después de un corto período se cambió al curso de derecho en la misma institución. En la misma época, en 1914, se matriculó en la Facultad de Historia de la Filosofía en la Universidad Popular Shanyavskiy, que fue fundada por el general del mismo nombre (1837-1905), entusiasta de la educación popular. Para Vygódskaya y Lifanova (1999, p. 31) “el estudio en la universidad tuvo una enorme influencia en la formación de la visión del mundo y en la disposición del pensamiento científico del futuro estudioso”.


Antes de discutir sus implicaciones, se dirá algunas palabras acerca de la propuesta crítica presentada por Vygotskiy en La tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarca, por él denominada “crítica del lector”. En el prefacio de esa obra se encuentra las líneas generales de tal propuesta: “Esa crítica no se alimenta del conocimiento científico o del pensamiento filosófico, sino de la impresión artística inmediata. Es una crítica francamente subjetiva, que nada pretende, una crítica del lector”. (VIGOTSKI, 1999, p. XVIII). En seguida, el autor establece sus tres particularidades más importantes. En primer lugar destaca el hecho que esa crítica no se relaciona con la personalidad del autor. Considera que “una vez creada, la obra de arte se separa de su creador; no existe sin el lector; es apenas una posibilidad que el lector realiza” (VIGOTSKI, 1999, p. XIX). La obra es vista como detentora de una diversidad simbólica inagotable y, así, no puede en modo alguno ser reducida a la interpretación prevista por su autor, una vez que, en la producción estética, “su irracionalidad es más importante y más grande que lo racional” (VIGOTSKI, 1999, p. XIX).

Esa característica del arte de abrigar diversos contenidos posibles conduce a la segunda particularidad de la crítica del lector, o sea, no es necesario refutar otras interpretaciones: “Al hacer su exégesis como una de las posibles, el crítico procura afirmarla como tal, afirmar su posibilidad sin pretender que sea única y exclusiva y sin por eso hacer la crítica de los críticos”. (VIGOTSKI, 1999, p. XXI). Por último, Vygotskiy resalta la tercera peculiaridad, que se refiere al enfoque del objeto artístico. El lector es elevado a un grado de importancia fundamental, pues a él son atribuidas la reproducción, recreación y elucidación de la obra. Esa importancia, con todo, está sometida a la propia objetividad y materialidad de la obra: “Si por un lado, el crítico no está ligado a nada del campo de la obra en estudio –ni a las concepciones del autor, ni a las opiniones de otros críticos–, por otro está enteramente sujeto a esa misma obra” (VIGOTSKI, 1999, p. XXII). El arte posee, así, un carácter irracional que no acepta explicaciones cerradas y únicas, de tal forma que el acto de interpretar se enfrenta a sus propios límites:
[...] la crítica “del lector” no considera, de modo alguno, que su meta sea interpretar la obra. Interpretar significa agotar, y después de eso la lectura pierde su razón de ser. Al reconocer el carácter irracional de la obra de arte, de manera no humana el crítico está queriendo explicarla. [...] Si Goethe tenía razón al decir que, “cuanto más inaccesible a la razón, más elevada es la obra”, elucidarla, tornarla accesible a la razón significa rebajarla. (VIGOTSKI, 1999, p. XXIV-XXV)
Si el lector no busca dar una explicación definitiva del objeto artístico, lo que él puede ofrecer son sus impresiones subjetivas (las cuales están intrínsecamente relacionadas con la objetividad de la obra). En ese punto, Vygotskiy discute la cuestión de la (im)posibilidad de transmitir tales impresiones, la angustia de la palabra que el crítico siente en la piel, pues
[...] no existen palabras capaces de transmitir aquel “sentimiento conmovido” que, solo, constituye la verdadera comprensión de la obra de arte [...] James tiene toda la razón al relacionar ese “sentimiento conmovido” con el campo de las vivencias místicas, cuyo trazo fundamental es, según él, lo inefable. (VIGOTSKI, 1999, p. XXV)
De esa forma, la experiencia estética encuentra paralelo con la experiencia mística: “lo místico es inexpresable, lo trágico intransmisible por palabras [...] el crítico-lector se queda sin habla para transmitir el ‘placer inexplicable’, lo intangible” (VIGOTSKI, 1999, p. XXVII). En su intento de hablar sobre la obra, el crítico-lector efectivamente no crea, ya que su discurso no se sostiene sin el objeto de estudio, pero se constituye como notas que permiten una lectura de ese objeto. En el caso del estudio de Hamlet, en particular, Vygotskiy señala el hecho de que los estudios críticos existentes tienden a racionalizar la tragedia y buscar una relación inteligible entre los acontecimientos. Para su análisis, Vygotskiy parte del misterio y de lo ininteligible, sin embargo, buscar superarlos
El misterio y lo ininteligible no son velos que envuelven en brumas la tragedia, que debe ser examinada a través de ellos o levantándolos (superándolos), como ocurre en toda crítica de Hamlet, pero constituyen el propio núcleo, el centro interno de la tragedia [...] Nuestro punto de partida es el mito de Hamlet, la realidad de Hamlet. Concreción original inexplicable, la realidad de la tragedia, que convence, es imperiosamente subyugadora en función de la fuerza inexplicable de la hipnosis y de la sugestión artística (VIGOTSKI, 1999, p. XXIX-XXX).
El misterio indescifrable que permea la tragedia shakespeariana no le es exclusivo, es característico de toda producción artística. El receptor jamás será capaz de aprehenderla o develarla, sino de disfrutarla (Vygotskiy, en su texto, no emplea el término disfrute, sino sensación). De esa forma, la tragedia es, en sí, intraducible, como la impresión que ella causa. El crítico-lector habrá de lidiar con las “angustias de la palabra” para realizar su tarea de “arrancar sonidos del interior del instrumento rebelde mientras escuche con el oído del alma la melodía potente y triste” (VIGOTSKI, 1999, p. XXXV). Siendo así, su producción puede ser definida como “entonaciones internas” (VIGOTSKI, 1999, p. XXXVII) de la lectura de la tragedia, son direcciones de la emoción propuestos por el crítico-lector.

Acerca de los elementos de investigación psicológica que pueden ser identificados en el ensayo sobre Hamlet, Veresov apuntó los siguientes temas: la idea de percepción individual e impresión del texto artístico y la idea del determinismo cultural de la personalidad (VERSOV, 1999, p. 62). En cuanto a la percepción del texto artístico (lo que Vygotskiy llamará más tarde, en Psicología del arte, la reacción estética), el autor se opone a cierta comprensión del concepto aristotélico de catarsis que lo relaciona al apaciguamiento de las emociones4, una vez que, como fue dicho, Vygotskiy no busca superar el misterio y lo ininteligible de la tragedia. El automatismo trágico que permea las acciones de Hamlet no será explicado, sino explicitado. Los dos planos en que se desenvuelve la tragedia (el mundo concreto y el otro mundo, representado por el fantasma) producen impresiones distintas que no se resuelven (en última instancia no habría, para Vygotskiy, la purificación de los sentimientos de que habla Aristóteles). Otro punto extremadamente importante en esa propuesta crítica es el énfasis en el carácter emocional de la experiencia estética: “Lo importante en la tragedia no es la aprehensión (el desvelamiento) sino la sensación” (VIGOTSKI, 1999, p. XXXIV). Para dar cuenta de esa experiencia emocional obscura, Vygotskiy hace uso de los estudios sobre la experiencia mística del teórico de la psicología William James. Según Kozulin, “el texto de Vygotskiy no es el tratado de un especialista, sino un estudio de caso de las experiencias internas de una persona preocupada – el propio Vygotskiy –que encuentra un fenómeno cultural de proporciones mitológicas” (KOZULIN, 1990, p. 53).

4 “Es, pues, la tragedia imitación de una acción de carácter elevado, completa y de cierta extensión, en lenguaje florido y con varias especies de adornos distribuidos en las diversas partes [del drama], [imitación que se efectúa] no por narrativa, sino mediante actores y que, suscitando el terror y la piedad, tiene por efecto la purificación de esas emociones” (ARISTÓTELES, 1998, p. 110).

En dos momentos de su análisis, Vygotskiy retoma el estudio de William James sobre la experiencia mística. Primero al tratar la sensación del receptor delante de la obra, la “sensación conmovida” que ella despierta y, posteriormente, al abordar el misticismo de Hamlet y su inercia. En nota al pié de página rescata los cuatro pilares de la experiencia mística identificados por James (1999, p. 414-416): 1) inefabilidad: el contenido de la experiencia sólo puede ser vivido directamente, o sea, no puede ser adecuadamente reportado a posteriori; 2) cualidad noética: los estados místicos también son estados de conocimiento para aquellos que los viven, con todo no se trata estrictamente de conocimiento racional, sino de la capacidad de captar las “profundidades de la verdad no exploradas por el intelecto discursivo” (JAMES, 1999, p. 414); 3) transitoriedad: tales estados no pueden ser mantenidos por largos períodos; y 4) pasividad: la voluntad del místico durante la experiencia está temporalmente suspendida, siente como si estuviese siendo conducido por un poder superior.

El primero de esos ítems fue asociado a las dificultades inherentes a la actividad del crítico, una vez que él debe lidiar con la imposibilidad de reportar su experiencia estética en toda su amplitud y fuerza. También de James viene el énfasis en el carácter emocional de esa experiencia, esto es, la consideración de que la experiencia (estética, en el caso de Vygotskiy; mística, en el caso de James) es una forma de conocimiento que se da por la vía de lo sensible. Para James (1999, p. 442), se trata del “conocimiento que nos es dado en sensaciones más que aquel dado por el pensamiento conceptual”. El autor completa:
El pensamiento, con su carácter remoto y abstracto, frecuentemente en la historia de la filosofía fue contrastado desfavorablemente con la sensación. Es un lugar común de la metafísica que el conocimiento de Dios no puede ser discursivo, sino que debe ser intuitivo, o sea, debe ser construido más por el patrón de aquello que en nosotros se llama sensación inmediata, que por el juicio y la proposición (JAMES, 1999, p. 442).
El misticismo de modo general y su cuarta característica definida por James (pasividad), en particular, estuvieron fuertemente asociados al personaje de Hamlet por Vygotskiy: “Hamlet es un místico – eso determina no solo el estado de su alma en el umbral de una doble existencia, de dos mundos, sino también su voluntad en todas las manifestaciones negativas y positivas, en la acción y en la inercia” (VIGOTSKI, 1999, p. 95, subrayado del autor). Para James: “el contacto con el otro mundo [other-worldliness] encorajado por la consciencia mística torna esa súper-abstracción de la vida práctica particularmente susceptible de acometer los místicos cuyo carácter es naturalmente pasivo y el intelecto frágil” (JAMES, 1999, p. 450).

También se resalta la ausencia de cualquier tipo de psicologización del artista. Vygotskiy no recurre a modelos psicológicos que esclarezcan la personalidad del autor y, por consiguiente, su obra. Esa postura permanecerá inalterada en escritos posteriores y marca una posición importante que diferenciará su psicología del arte de otros enfoques. Zenkine señala lo inédito de ese abordaje psicológico del arte, que tiene en cuenta el punto de vista estético, en el contexto de la crítica psicológica literaria soviética (ZENKINE, 1996, p. 31).

Para Veresov, es posible identificar ciertas nociones de personalidad en el ensayo vygotskiano. La cuestión de la inacción de Hamlet es trabajada por Vygotskiy extensivamente, sin que él tome parte de cualquiera de los lados antagónicos, esto es, de aquellos que ven a Hamlet como rehén del destino o, al contrario, un cínico que calcula fríamente sus acciones: “Hamlet es una personalidad en el sentido estricto de la palabra. Vygotskiy se interesa por Hamlet no solo como alguien que resuelve una situación social, sino también como cierto modelo para discutir cuestiones de autodeterminación, acción social, libertad y necesidad” (VERESOV, 1999, p. 65). Con base en eso, Veresov concluye que el ensayo se constituye como la primera obra psicológica de Vygotskiy, o un “ejemplo de análisis filosófico literario con obvios contextos psicológicos” (VERESOV, 1999, p. 65). Su análisis del resultado de la tragedia se hace eco de ciertas nociones de la dialéctica hegeliana:
El momento importante para Vygotskiy en el análisis de la resolución de la tragedia es la nueva cualidad emergente que no “surge” meramente de las líneas a lo largo de las cuales las acciones se desarrollan en la pieza, pero que “salta” a un nivel más alto: la resolución “captura” las líneas de acción y “las somete”, en vez de simplemente constituir una conclusión “lógica” en el sentido de la lógica formal aristotélica. Este énfasis en la nueva cualidad que resulta de la acción recíproca de los opuestos es, evidentemente, parte del esquema hegeliano que es apropiadamente aplicado a la estructura de composición de la pieza (VAN DER VEER; VALSINER, 1996, p. 35).
Más allá de la identificación de tales trazos de psicología y dialéctica en el ensayo vygotskiano, es preciso no perder de vista su fuerte relación con las ideas del simbolismo ruso. Como nos recuerda Veresov (1999, p. 66), es muyo común el reconocimiento de Vygotskiy como un psicólogo soviético; su posición como “hijo de la edad de plata de la cultura rusa”, sin embargo, es muy poco explorada. Siendo así, conviene delinear algunos puntos de contacto entre la interpretación vygotskiana de Hamlet y la estética simbolista rusa.

Vygotskiy identifica en Hamlet el umbral entre dos mundos, uno temporal y visible y otro que determina lo primero. Para él, “estos rayos oscuros, esas líneas de otro mundo satisfacen toda la pieza, iluminan con su luz mística oriunda de fuente desconocida” (VIGOTSKI, 1999, p. 5), de tal forma la tragedia se divide en dos partes, esto es, sus “palabras, palabras, palabras”, la narración de Horacio, y el resto que es silencio. (5) Ese “resto” constituye el segundo sentido de la tragedia, el cual “no puede ser revelado en las ideas, en los conceptos lógicos; es sobrenatural, pertenece al mundo de más allá de la tumba” (VIGOTSKI, 1999, p. 8), pero, al mismo tiempo, impregna las palabras, la narración. Esa llave interpretativa se muestra consonante al pensamiento simbolista, pues, como recuerda Nivat (1987, p. 96), lo “no-dicho”, lo indecible, son parte fundamental de la concepción que los simbolistas tienen del arte. El siguiente pasaje del filósofo Nikolay Bierdiáiev también explica esa relación:
Todo arte auténtico es simbólico. Es un puente entre dos mundos, evoca una realidad más profunda y ahí se encuentra lo real auténtico. Esta realidad auténtica solo puede ser artísticamente exprimida por el símbolo. No puede tener en el arte una representación realmente inmediata. El arte jamás refleja la realidad empírica. Penetra siempre en uno u otro mundo, pero este otro mundo es accesible al arte únicamente en transposiciones simbólicas (BERDIÁIEV).
5 Este extracto, verdadero lema del análisis vygotskiano, fue retirado del siguiente pasaje de la tragedia: “Dile lo que pasó y las ocurrencias / Que me involucraron. El resto es silencio” (SHAKESPEARE, 2006, p. 543). A lo todo largo el texto es contrapuesto a otro pasaje de la tragedia: “Palabras, palabras, palabras” (SHAKESPEARE, 2006, p. 436).


En ese sentido, Vasili Tolmachov hace una reconquista etimológica. El estudioso recuerda que “simbolon” significa enlazar y, así, el símbolo es la manifestación del enlace entre lo imperfecto y lo ideal, o, más precisamente, “es un atributo de la aspiración a la belleza superior” (TOLMATCHOV, 2005, p. 20). Peterson, al tratar las ideas del escritor y filósofo Dmitri Merezhkóvskiy, afirma que él rechaza la noción “precisión fotográfica” en las artes y defiende el empleo de alusiones, sugestiones, matices elusivos. Merezhkóvskiy enlista los tres elementos más importantes para el arte simbolista: contenido místico, símbolos y ampliación de la sensibilidad artística (PETERSON, 1993, p. 16).
Viacheslav Ivánov, a su vez, defiende el realismo en el arte como la representación de los objetos en su esencia. Así, el artista es receptivo en relación a su objeto y no le impone su subjetividad. Al tratar de Shakespeare llega a afirmar que “él es el vidente de los misterios del mundo terrestre y clarividente del mundo espiritual” (IVANOV, 2005, p. 208). Todavía con las ideas de Ivánov, la interpretación vygotskiana encuentra otras afinidades, por ejemplo, en lo que dice respecto a la concepción del mito en literatura. Vygotskiy resume su propuesta como una tentativa de interpretar la tragedia como mito, y, retomando precisamente a Ivánov, recuerda que “aquí el símbolo no es una alegoría sino una realidad” (VIGOTSKI, 1999, p. XXIX). Las fuentes de tal propuesta pueden ser encontradas en el siguiente pasaje del teórico simbolista:
El simbolismo realista abrirá un mito en el símbolo. Solamente del símbolo, entendido como realidad, el mito puede crecer como una espiga de la semilla. Porque el mito es la verdad objetiva de la existencia. El mito es la forma más pura de la poesía de señalización. No es casual que, según Platón, en la harmonía del mundo anti individualista, deseado por él, la tarea del poeta es “crear los mitos si él quiere ser poeta” (IVANOV, 2005, p. 220).
Otro punto importante que subyace a la crítica de Vygotskiy se refiere a la concepción del arte en su relación con la representación de lo social. Considerando la tradición literaria y crítica que prevaleció a lo largo del siglo XIX en Rusia, es preciso resaltar el hecho de que el simbolismo promueve una independencia de la literatura de su función de retratar lo social, más allá de reestructurar la concepción de la forma literaria. Andriey Biély afirma en tono de manifiesto: “Solo protestamos contra la afirmación de que el deber de la literatura es fotografiar lo cotidiano [...] Es ingenua la reducción de las tareas de la literatura a la ilustración de tratados sociológicos” (BIÉLY, 2005, p. 251). Según Peterson los simbolistas de la revista Mir iskusstva (El mundo del arte) “evitaban comentarios sociales o políticos en sus obras de arte y frecuentemente centraban su atención en el ‘cómo’ del arte, en vez de ‘el qué’” (PETERSON, 1993, p. 39). El objeto del arte simbolista sigue siendo el verdadero, pero aquí ya es otro, se encuentra en la esfera de lo a realibus ad realiora (“de lo real a lo más real”, cf. IVANOV, 2005, p. 229) y la poesía es concebida como el medio de develarlo: “el arte es el único medio de conocimiento. El conocimiento sensorial es imposible, y la función de la ciencia es apenas trazar una cierta dosis de orden al caos de los fenómenos incognoscibles” (POMORSKA, 1972, p. 78). Y para atingir semejante objetivo cognitivo es fundamental no el contenido artístico per se, mas la forma artística: “La teoría simbolista deroga el dualismo de ‘forma y contenido’, de signum y signatum. El signo adquiere su propio ‘significado’ y debe ser considerado juntamente como ‘contenido’ que reflete” (POMORSKA, 1972, p. 83).

También en el contexto cultural contemporáneo al texto de Vygotskiy, es preciso tener en cuenta un hecho de gran importancia en la historia de las relaciones entre la cultura rusa y la tragedia shakespeariana en cuestión. Se trata del montaje concebido por Gordon Craig realizado por el Teatro de Artes de Moscú en 1912. Al tratar del trabajo con el director inglés, Konstantín Stanislavskiy enfatiza el papel del primero en la identificación de problemas en la traducción rusa existente, los cuales inducían a interpretaciones equivocadas (particularmente sobre el carácter de la madre de Hamlet, Gertrudis, y sobre la locura del príncipe), como se puede observar en el siguiente pasaje:

Craig amplió considerablemente el contenido interior de Hamlet. Para él éste es el mejor de los hombres, que pasa por la tierra como una víctima expiatoria. Hamlet no es un neurasténico, y mucho menos un loco; se volvió diferente de los otros hombres porque por un instante miró hacia el lado opuesto de la vida, hacia el mundo del más allá, en el cual penaba el padre, y a partir de ese momento real, la realidad pasó a ser otra para él. Comenzó a escrutarla intentando descifrar el misterio y el sentido de la existencia; el amor, el odio y todos los convencionalismos de la vida cortesana adquirirán para él un sentido nuevo, en cuanto el problema, superior a las fuerzas de un simples mortal, depositado sobre sus hombros por el padre atormentado, le llevaba a la perplejidad y a la desesperación. (STANISLAVSKI, 1983, p. 457-8)
Todos los puntos presentados por Stanislavskiy en ese extracto se encuentran reflejados en el análisis de Vygotskiy: la negativa a la locura, el mundo del más allá versus el mundo de la vida cortesana, la realidad de la experiencia de mirar hacia ese mundo del más allá. En otros momentos el director ruso también trata del misticismo que envuelve la aparición del padre de Hamlet y su busca por descifrar el misterio de la existencia, aspectos igualmente importantes en la interpretación vygotskiana.

Hay también otro campo interpretativo sugerido por Kozulin para quien el ensayo vygotskiano puede ser considerado un “caso de psicología fenomenológica o existencial par excellence” (KOZULIN, 1990, p. 51). Así, se propone, aquí, desarrollar esa posibilidad de diálogo por medio de la identificación de puntos de contacto entre la propuesta de crítica lanzada por Vygotskiy en Hamlet y algunos de los fundamentos de la estética fenomenológica, conforme a proposiciones de Mikel Dufrenne (1910-1995) y Moritz Geiger (1880-1937). En el caso de estos dos autores, la discusión estará basada en los textos “La crítica literaria: estructura y sentido” y “Crítica literaria y fenomenología” (6) de Dufrenne y “La estética fenomenológica” (1925) de Geiger.
6 Respectivamente: “Structure et sens. La critique littéraire” (originalmente publicado en Revue d’Esthetique, en 1967) y “Critique littéraire et phénoménologie” (originalmente publicado en Revue Internationale de Philosophie, en 1964).

Un primer punto de contacto puede ser delineado a partir de la propia denominación de la propuesta vygotskiana –“crítica del lector”– pues, aunque la crítica literaria se ha institucionalizado y reclama al crítico por presentarse como hombre de ciencia, Dufrenne nos recuerda que “todo lector es un crítico en potencia” (2002, p. 169). Ambos parten de la capacidad humana de emitir juicios, que precede y es presuposición para la crítica institucionalizada. Pero, como se verá, en los dos casos la actividad crítica será reestructurada, sus objetivos rediseñados y, entonces, otras intersecciones entre el autor ruso y la fenomenología podrán ser identificadas.

Geiger establece una clasificación que diferencia la Estética como ciencia autónoma, la Estética como disciplina filosófica y la Estética como terreno de aplicación de otras ciencias, por ejemplo, de la Psicología (GEIGER, 1958, p. 86) se puede decir que Vygotskiy hace sus reflexiones en el campo de la Estética como ciencia autónoma, una vez que se ocupa de una obra en particular sin pretender hacer reflexiones de cuño general sobre el arte o aplicar conocimientos de la Psicología al objeto artístico. Eso también es válido para la relación de la obra y su autor. Para Dufrenne, la tendencia a la biografía “demanda fuera de la obra elementos de información sobre el autor y termina por retener de la obra solo lo que permite comprender al autor o verificar una teoría general de la creación” (DUFRENNE, 2002, p. 194). Obsérvese, sin embargo, que ni Vygotskiy ni los referidos teóricos de la fenomenología niegan la noción de autoría, pero registran aquello que la obra presenta. Para Dufrenne, el autor no es la verdad de la obra, pero tiene su verdad en la obra (2002, p. 183).

Sobre el papel del lector/crítico en Vygotskiy es posible apuntar un paralelo con la definición de Dufrenne de la actividad crítica como “co-ensoñación y descifrado” que actualiza el sentido primario de las imágenes o de las narrativas, de tal forma que “la aventura del crítico renueva la del escritor” (DUFRENNE, 2002, p. 185). Esa posibilidad de renovación de que habla Dufrenne, se relaciona con la concepción vygotskiana sobre la inagotable diversidad simbólica del objeto artístico. Para Dufrenne, la lectura es una concretización que hace de la obra aquello que ella quiere ser, es decir, un objeto estético se correlaciona con una consciencia viva (DUFRENNE, 2002, p. 192). Ese propósito identificado con el arte de ser un objeto para la consciencia puede ser aproximado a la noción vygotskiana de que la obra es una posibilidad realizada, pues, en ambos casos, se revela una visión no inmanentista del objeto artístico. Lo mismo se verifica en Geiger, para quien “La estatua no tiene significación estética en cuanto bloque real de piedra, sino como lo que en ella se da al contemplador [...] Lo que importa es la apariencia y no la realidad” (GEIGER, 1958, p. 88).

El status que la obra gana en la crítica vygotskiana puede ser visto como paralelo a la actitud fenomenológica de verla propiamente como fenómeno. Dufrenne recuerda que el lema de la fenomenología es volver a las propias cosas, y entiende que la contribución de esa filosofía al estudio del arte consiste justamente en proponer una vuelta a la obra para describirla, decir lo que ella es (DUFRENNE, 2002, p. 191). En ese sentido, Dufrenne propone una analogía, todavía no una identidad, entre la actitud estética y la reducción fenomenológica. (7) Para Geiger (1958, p. 90), volver a los elementos que compone la obra de arte como fenómeno puede ser la llave para la construcción de la Estética como ciencia autónoma. Sobre la actividad de la Estética como ciencia autónoma y sus relaciones con otros campos del saber, resalta:

Es cuestión de aprender a entrever rectamente los elementos que importan; de no dejarse desviar por puntos de vista secundarios ni por prejuicios; de atenerse efectivamente a los fenómenos y solo a los fenómenos. Semejante aprendizaje no se puede conseguir, todavía, asistiendo a cursos de Estética o Psicología, ni apropiándose de opiniones ajenas o de conocimientos históricos, mas únicamente por actividad propia, por análisis propio (GEIGER, 1958, p. 98).
7 Langdridge define reducción fenomenológica como el procedimiento metodológico que facilita el retorno a las cosas en su apariencia. Ella exige del investigador que: 1) describa en vez de explicar; 2) “horizontalice” la experiencia, sin producir jerarquías de significados; 3) verifique la experiencia con los datos ofrecidos a la percepción (LANGDRIDGE, 2008, p. 1130).

Se verifica en ese pasaje una gran proximidad entre la actitud estética propuesta por Geiger y la negativa de Vygotskiy a hacer la “crítica de los críticos”. Las reflexiones de la estética fenomenológica también desvían la cuestión de las limitaciones de la actividad del crítico y de la irreductibilidad del arte a lo racional. Para Dufrenne, el sentido del arte se da antes para el sentir que para el pensar, “habita la palabra como la esencia del fenómeno: está ahí, preso en las palabras, mas no les puede ser arrancado para ser traducido o conceptualizado” (DUFRENNE, 2002, p. 197), o también “el sentido de la obra consiste en no tener sentido; o su ser está más allá de toda determinación, no en una positividad gloriosa, mas en la incesante negación de toda positividad” (DUFRENNE, 2002, p. 198). Más allá de eso, al negarse la interpretación y optar por realizar un esfuerzo que sea, antes de todo, analítico y que esté totalmente ligado a la obra, Vygotskiy se aproxima a la concepción de Geiger, para quien la Estética como ciencia autónoma, al tratar de la estructura de los objetos estéticos y de los valores que la determinan como tal, debe realizar el análisis del propio objeto y apoyarse enteramente en un objetivismo (GEIGER, 1958, p. 91). (8)
8 Esta noción de objetivismo gana todavía más fuerza en los escritos posteriores de Vygotskiy, una vez que, en Psicología del Arte (1925), abandona la terminología de la “crítica del lector” y pasa a denominar su método de “objetivo analítico”.

También Dufrenne enfatiza la imposibilidad de encerrar el sentido del arte y su carácter mítico: “Toda gran obra es un mito, el florecimiento de un símbolo en el mundo. Y si el símbolo da qué pensar, como dice Kant, también se niega a pensar” (DUFRENNE, 2002, p. 197-8). Para Vygotskiy, la obra como mito impone una realidad que el lector intenta probar, pero que jamás podrá objetivar definitivamente, pues su objetivación es la propia obra.

Otra particularidad del método fenomenológico, resaltada por Geiger, consiste en el hecho de que no extrae normas y leyes partiendo de una suposición suprema, pero busca en el caso particular la esencia general (GEIGER, 1957, p. 94). También para ese autor, tal esencia general debe ser aprendida no por deducción, ni por inducción, sino por intuición, que se realiza mediante el examen detenido de la obra. Así, al asociar intuición y objetivismo, Geiger evita incurrir en cualquiera de los extremos, esto es, de un lado un impresionismo crítico y, de otro, total desprendimiento entre objeto artístico y sujeto que lo contempla. La visión de Vygotskiy sobre lo trágico en Hamlet está próxima a esa suposición fenomenológica de buscar lo general en lo particular. Al definirla como “la tragedia de las tragedias”, Vygotskiy afirma que “tiene todo lo que en la tragedia constituye la tragedia; el propio principio trágico, la propia esencia de la tragedia, su idea, su tono” (VIGOTSKI, 1999, p. 3).

Considerando que el objetivo del trabajo del crítico-fenomenólogo es detenerse en el objeto artístico de modo a aprehender su esencia, Dufrenne emprendió un debate con las corrientes estructuralistas sobre la posibilidad de estudiar exclusivamente los elementos y estructuras que articulan la obra, despreciando el sentido (DUFRENNE, 2002, p. 175). El autor defiende que, “El escritor no habla por hablar [...] para prestar homenaje a ese nuevo dios que es el lenguaje, habla para decir alguna cosa: él siempre es, en cualquier grado, escritor. El lenguaje es una herramienta para el escritor” (DUFRENNE, 2002, p. 181). Esa suposición de que la obra tiene un sentido hace eco claramente en el objetivo de Vygotskiy con su estudio sobre Hamlet, como se puede ver en el siguiente pasaje:
Con eso, esperamos alcanzar el espíritu general de la pieza, comprender todas las tragedias particulares de las cuales se constituye nuestra pieza y que en un aspecto se voltean todas hacia el foco interno, hacia el centro de la tragedia; encontrar ese centro, ese punto en torno del cual toda ella gira; entender y elucidar los “caracteres” de los personajes; esclarecer el mecanismo del desarrollo de los acontecimientos en la pieza y, por último –lo que sintetiza todo eso– indagar el “sentido” general de la tragedia, aprehenderla y substituir sus “palabras” por el “resto” (VIGOTSKI, 1999, p. 11)
No obstante, Vygotskiy no avanza por la senda del misticismo, no enfoca la obra desde el punto de vista metafísico, pero entiende que ese segundo sentido “está dado en la propia tragedia, o mejor, existe en ella, en el desarrollo de su acción, en su tono, en sus palabras [...] Es la base subyacente de la tragedia, su fuente trágica” (VIGOTSKI, 1999, p. 8-9). Con la intención de introducir el análisis que sigue, afirma “es por eso que, en las líneas subsecuentes, impregnadas de una profunda sensación de ese ‘segundo sentido’ de la tragedia, no diremos una única palabra directamente sobre ello. Basta solo investigarlo en la propia pieza, estudiar sus fuentes trágicas subyacentes” (VIGOTSKI, 1999, p. 9).

De modo semejante, Dufrenne entiende que el sentido del lenguaje en la literatura no se da por las palabras, mas en ellas. De esa forma, la comprensión del estilo y de la estructura formal es esencial para llegar al sentido. Al crítico cabe la tarea de aclarar el sentido, de comunicar su experiencia de lector. Para Dufrenne, “el crítico no añade nada a la obra, pero añade la obra a sí mismo” (2002, p. 201), debe tratar la obra como su propia norma o, más directamente: “dejar la obra ser lo que es, por tanto, es la tarea del crítico. Y no es una tarea fácil” (p. 203).

Por último, el esbozo de esos paralelos entre la “crítica del lector” de Vygotskiy y las ideas de la fenomenología de Dufrenne y Geiger busca mostrar la posibilidad de establecer un diálogo entre las dos propuestas, sin pretender determinar una identificación plena entre ambas. Es fundamental señalar el hecho de que Vygotskiy escribió su ensayo entre 1915 y 1916, bajo la atmósfera del simbolismo ruso, de las ideas de Viacheslav Ivánov y Nikolay Bierdiáiev, por ejemplo, y del histórico montaje de Gordon Graig en el Teatro de Artes de Moscú en 1911. Esos acontecimientos culturales marcan fuertemente la impresión vygotskiana sobre la tragedia de Shakespeare. Por otro lado, cuestiones pendientes de los textos de Dufrenne y de Geiger, con respecto al establecimiento de una estética como campo autónomo y el choque con el estructuralismo, no son centrales para las reflexiones de Vygotskiy en el referido ensayo. Sólo años después, ya preocupado por formular un programa de Psicología del Arte, el autor ruso ampliará su espectro de preocupaciones y trabará intenso diálogo con diferentes vertientes estéticas existentes (psicoanálisis, formalismo y la teoría de Potiebniá), en la elaboración de Psicología del Arte (1925). No obstante la distancia cultural y temporal entre las propuestas, lo que se procuró demostrar fue la existencia de afinidades, sobre todo metodológicas.

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