Este blog busca difundir algunas fuentes de la obra vygotskiana publicada en español, así como traducir algunos artículos editados en revistas y libros o bajados de la red; todo relacionado con Vygotski.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Vieriesov


Mediación del signo: Triángulo mágico: acción mediada por el signo y lo que hay detrás.
Nikolay Viériesov

Traducción: Efraín Aguilar

¿Contradicción abierta o mensaje oculto?

El modelo de la “mediación del signo” está considerado como uno de los conceptos eje de la teoría histórico-cultural de la actividad (THCA). En la teoría de Vygotskiy, este “triángulo mágico” (sujeto– signo – objeto), fue radicalmente contrastado con el clásico modelo “E – R”. Por muchos años este modelo sirvió como el punto de partida para muchos discursos teóricos y programas de investigación experimental. En cierto sentido, el movimiento teórico de la teoría histórico-cultural de la actividad dependió en cierto grado de las mejoras al “triángulo mágico”.

Así, hasta dentro de los modelos más avanzados de la THCA (Fig. 1) podríamos reconocer con facilidad el famoso triángulo de Vygotskiy (Fig. 2).

Figura 1. Triángulos avanzados (De Engestrom, Y, 1987, 1993, 1999).

Figura 2. Triángulo básico (De Vygotsky, 1931).

Para ver ambas figuras ir al enlace http://nveresov.narod.ru/ISCAR2007.pdf

Alguien podría discutir que la comparación de Y. Engestrom con Vygotskiy no es convincente porque sus triángulos están a diferentes niveles; Engestrom describe la actividad mientras que Vygotskiy describe una acción. Mi objeción, sin embargo, no es compararlos o contrastarlos: el punto es mostrar que los “triángulos avanzados” están basados en Vygotskiy. Es más, Vygotskiy hablaba también de actividad (Figura 3).

Figura 3. Modelo básico de Vygotskiy (Vygotsky, 1931). Para ver la figura por favor ir a http://nveresov.narod.ru/ISCAR2007.pdf

Sin embargo, en los textos originales de Vygotskiy dedicados a este asunto podríamos hallar el reclamo que “la introducción del signo no produce ningún cambio substancial en la estructura psicológica de la operación” (Vygotsky, 1931). En tal contexto, suena muy extraño y hasta contradictorio. Es justo una contradicción, o ¿hay algo escondido detrás? Una pregunta de este tipo requiere una profunda revisión de las ideas y construcciones teóricas de Vygotskiy (Veresov, 2006). Tal mirada a fondo debe dar un ángulo nuevo al análisis del papel y lugar del “triángulo de la mediación del signo” tanto en la teoría de Vygotskiy como en la teoría histórico-cultural de la actividad.

¿Qué hay detrás?

De hecho, la idea de “la mediación del signo” y su papel en el desarrollo mental no es originalmente vygotskiana. Al ser relativamente nueva en psicología, fue amplia y profundamente discutida en los estudios filosóficos y culturales de Rusia (y no solo en Rusia) a principios del siglo 20. Así, O. Mandelshtam (poeta ruso y amigo de Vygotskiy), G. Shpet (pupilo de Husserl), Viachieslav Ivanov (uno de los padres del simbolismo ruso), P. Florenskiy, A. Lósiev y muchos otros escribieron ampliamente sobre el tema.

Así, de acuerdo con Pitirim Sorokin “...el signo medio-ambiental forma diferentes tipos de conducta” (Sorokin, 1920, p.184-185). Escribió en particular que “la conexión de los individuos con los mismos símbolos les conecta entre ellos” (Ibid, p. 323). Al distinguir entre dos tipos de señales en términos de (signos) naturales y sociales Vygotskiy en definitiva estaba cercano a G. Shpet, quien escribió en su libro de 1920: “Hay dos categorías de símbolos... naturales y sociales" (Shpet, 1990, p. 428). En cuanto a “la palabra como tema de signo social”, Páviel Florenskiy escribió que la palabra es un anfibio, un mediador entre las realidades interna y externa (Florensky, 1990, p. 280).

Hay muchas evidencias claras del conocimiento de Vygotskiy sobre esos debates filosóficos interrumpidos con violencia por la revolución bolchevique de 1917. ¿Ello significa que Vygotskiy solo sacó ideas filosóficas brillantes de sus contemporáneos pre-revolucionarios y las adoptó para temas psicológicos profundos? En cualquier caso, hasta una breve mirada histórica muestra que las ideas de la mediación del signo y su papel en el desarrollo mental no eran nuevas. Para entender qué era nuevo en realidad deberíamos “insertar” el modelo en una estructura más amplia de la búsqueda teórica de Vygotskiy. Para Vygotskiy, el triángulo de la “mediación del signo” no fue algo que existiera en el espacio vacío, no fue una especie de producto hecho, la acción humana que debería ser analizada estructuralmente. El “triángulo mágico” era un cierto resultado del desarrollo, un tipo de resultado genético de cierto proceso dinámico. El papel y lugar del triángulo de la “mediación del signo” podría ser entendido adecuadamente si se le mirara desde una perspectiva dinámica y del desarrollo.

El triángulo de la mediación del signo desde la perspectiva del desarrollo

Así como la física clásica está basada en las leyes newtonianas, la teoría de Vygotskiy está basada en la llamada “ley genética general del desarrollo cultural”. Parece claro que si no entendemos (o solo mal entendemos) la ley general, con dificultad podríamos entender toda la teoría basada en esta ley. Podemos asumir que el entendimiento claro de la ley general debe dar una luz clara al lugar de la “operación mediada por el signo” en la construcción teórica de Vygotskiy. Esta es la formulación de la ley genética general del desarrollo cultural como estaba presentada en el texto original de Vygotskiy:

“...cualquier función del desarrollo cultural del niño aparece dos veces en el estadio, esto es, en dos planos. Primero aparece en el plano social y luego en el plano psicológico. Primero entre la gente como una categoría inter-psicológica y después dentro del niño como una categoría intra-psicológica. Esto es así mismo cierto con respecto a la atención voluntaria, la memoria lógica, la formación de conceptos y el desarrollo de la volición”. (Vygotsky, 1983, p.145.)
De acuerdo con Vygotskiy cada función aparece primero en el plano social, entre la gente. Pero el punto crucial es que la función NO aparece ni puede aparecer en las relaciones sociales.

“…cada función mental superior, antes de llegar a ser función mental interna, primero fue una relación social entre dos personas”. “Todas las funciones mentales son relaciones sociales internalizadas”. (Vygotsky, 1983, p.145 -146).
Así, antes de ser función individual no estaba en una relación social, era una relación social en sí misma. La relación social no es el “área”, no es el campo, ni es el “nivel” donde aparece la función mental; la relación social misma deviene función individual del niño– aquí está la respuesta.

Si cada función mental superior fuera una relación social entre dos gentes, ¿significa que cada relación social puede llegar a ser una función mental? ¡No en definitiva! Sin embargo, en la formulación de Vgotskiy podemos hallar una clara idea de qué tipo de relación puede llegar a ser una función mental. El punto es que para entenderlo tenemos que regresar al lenguaje de la cultura rusa de inicios del siglo 20. Debemos recordar que Vygotskiy llegó a la psicología desde las humanidades y la cultura. Él pertenece a la generación de la “Edad de plata de la cultura rusa”. Teatro, poesía, artes y literatura de aquel periodo tenían su propio lenguaje que se perdió casi en su totalidad después de la Revolución.

En nuestro contexto me refiero en particular a Ia palabra “categoría” que Vygotskiy usa en la formulación. ¿Qué significa en realidad la palabra “categoría”? Desde los tiempos de Aristóteles, en especial en la filosofía clásica alemana, la categoría es el concepto más abstracto, el más general (Espíritu y materia son ejemplos de categorías). Por lo tanto suena extraño que la función mental aparece dos veces, primero como categoría inter-psicológica y luego como categoría intra-psicológica. ¿Es quizá un tipo de metáfora que puede ser omitida con facilidad de la traducción?

¡No del todo! Al contrario, la palabra “categoría” (repetida dos veces en la formulación de la ley general) tiene significado definido. En el vocabulario del teatro ruso pre-revolucionario la palabra categoría significaba “evento dramático, colisión de caracteres en el escenario”. Vsievolod Meyerhold (famoso director de teatro ruso) escribió que categoría es el evento que crea el drama total (Meierhold, 1920). Serguey Eisenshtéin, famoso director de cine escribió: “Categoría es una unidad del drama”. Vygotskiy estaba familiarizado con el lenguaje del teatro y las artes ruso y tenía que usar la palabra “categoría” para enfatizar el carácter de la relación social, que deviene la función individual. La relación social que él significa no es una relación social ordinaria entre dos individuos. Esta es una relación social que aparece como una categoría, i. e. como una colisión emocionalmente coloreada y experimentada, la contradicción entre las dos gentes, el evento dramático, un drama entre dos individuos. Al ser emocional y mentalmente experimentada como un drama social (en el plano social) después deviene categoría individual intra-psicológica.

Probablemente, el mejor (y más familiar a todos) ejemplo aquí debe ser el caso del debate entre dos personas. Imagine (o recuerde) que un día topa con un amigo y tienen una discusión al expresar ideas opuestas. La colisión dramática del debate, experimentada por los dos participantes, puede llevar a un tipo de auto reflexión. Al paso del tiempo (por ejemplo al día siguiente) uno de los participantes recuerda el evento y lo que hizo y dijo. Podría ser algo como «hice mal en decir aquello, cometí un error…no debí decir tales palabras hirientes…me vi muy agresivo y no presté atención a lo que me quería decir…Qué estúpido me vi ayer…”

Aquí vemos que el sujeto ahora experimenta la misma categoría intra-psicológicamente. En este tipo de categoría interna todas las funciones mentales del individuo están involucradas [5] (memoria –“dije algo hiriente”, emociones –“Qué conducta más estúpida tuve, qué vergüenza”, pensamiento –“debo pensarlo bien y no volver a repetir esas cosas malas”, volición – “debo parar, nunca olvidaré lo que hice. Me prometo ser paciente…”

Tal colisión emocionalmente experimentada produce cambios radicales a la mente del individuo, y por lo tanto es un tipo de acto del desarrollo de las funciones mentales –el individuo deviene diferente, deviene superior y por encima de su propia conducta. Sin el drama interno, una categoría interna, tal tipo de cambios mentales son difícilmente posibles.

Otro ejemplo es la situación del asno de Buridán, donde un asno es forzado a actuar mediante dos estímulos diferentes de igual magnitud. El asno resulta incapaz de actuar en esta o aquella vía y muere. Vygotskiy lo comenta así: una persona colocada en la situación del asno de Buridán se desconcierta mucho.

El tercer ejemplo es de los experimentos de Vygotskiy con niños. Los diseños experimentales fueron designados de tal manera que en el curso del juego común del niño y el adulto la tarea de recordar algo (palabras, colores, figuras) iba en aumento. El niño no era capaz de recordar todas esas cosas. Al mismo tiempo había un grupo de objetos neutrales (pedazos de papel, cartas, cuerdas y líneas) regados en la mesa. En cierto momento el niño por su cuenta comienza a usar esos objetos como herramientas para recordar lo necesario.

¿Qué es en esencia lo importante en todos esos tres ejemplos? En otras palabras, ¿cuándo tienen sentido el signo y “la operación mediada por el signo”? Tiene sentido cuando hay colisión (categoría) detrás de la operación. Jalar demasiado no tiene sentido si no hay elección entre dos posibilidades iguales. Usar una carta como herramienta para recordar algo no tiene sentido si no hay tarea para recordar y recursos mentales limitados para tener éxito.

Figura 4. Proceso de la mediación del signo. Para ver la figura ir por favor a http://nveresov.narod.ru/ISCAR2007.pdf

El asunto no es, por lo tanto, la “operación mediada por el signo” mismo. El punto es el desarrollo de la transición de “operación no signo” a “operación mediada por el signo”. El significado psicológico del signo se abre a sí mismo en el proceso dinámico de la transición de la colisión a la solución. No hay nada en la estructura del “triángulo mágico”, todo está en la transformación de la conducta, todo está en el acto en desarrollo.

Conclusiones

1. Para hallar la respuesta adecuada sobre cuál es el papel y lugar del “triángulo mágico” de Vygotskiy, tenemos que verlo desde un marco teórico más amplio. Las funciones mentales superiores aparecen no en las relaciones sociales, ellas aparecen COMO relación social de cierto tipo. Esto es una relación social que aparece como una categoría, i.e. como colisión experimentada y emocionalmente colorida, contradicción entre dos gentes, evento dramático, un drama. Al ser experimentada emocional y mentalmente como drama social (en el plano social) después deviene categoría individual intra-psicológica.

2. De esta ley general del desarrollo cultural sigue que las operaciones “mediadas por el signo” tienen sentido solo en un proceso dinámico de transición: desde el mismo inicio el niño debería involucrarse en la relación social real como participante activo. El niño debería experimentar esta relación como una colisión dramática, un evento emocionalmente colorido. Tal experiencia y el hecho de superarla con el uso de las herramientas culturales (signos, artefactos, etc.) aporta a la vida la “operación mediada por el signo”. Cualquier significado cultural debería involucrarse en tal experiencia de colisión, pero no darla a los niños directamente.

3. El significado psicológico de la operación “mediada por el signo” puede ser detectada no en el “significado del signo” y tampoco en la estructura de la operación. Se revela a sí misma en el proceso dinámico de la transición del desarrollo de la acción “no mediada” a la mediada.


sábado, 17 de noviembre de 2012

Vygotskiy


El fascismo en psiconeurología
Liev Vygotskiy
En: The Vygotsky Reader, cap. 13
Ed. por Renée van der Veer y Jaan Valsiner
Blackwell, 1994

Traducción: Efraín Aguilar

La profunda crisis que ha afectado a la psicología burguesa durante las últimas décadas ha tomado nuevas formas agudas, peligrosas y repulsivas hasta ahora desconocidas en la historia de la ciencia psicológica, después del golpe fascista en Alemania. El nuevo régimen ha acelerado catastróficamente el crecimiento de, y la exposición a, una gran cantidad de tendencias hasta hoy vagas, no del todo reconocidas, enmascaradas, y como resultado se ha creado una infraestructura básica dentro del sistema de la psicología fascista con la velocidad más asombrosa durante el último año. La demanda política del nuevo régimen actuó como catalizador en el proceso de degeneración y caída que previamente había sido tejido en la fábrica general de la crisis y ha llevado a un estado de patetismo sin precedentes.

Desde luego no puede haber discusión alguna sobre la creación de una nueva psicología en un tiempo tan corto como el transcurrido desde el establecimiento del régimen fascista. El fascismo comenzó a penetrar la psicología de un modo diferente. Reacomodó los rangos de la psicología alemana ubicando a la cabeza todo lo reaccionario que antes existía en ella. Pero solo esto no habría sido suficiente. Como ya se dijo, también fue necesario esculpir, lo más rápido posible, un sistema de psicología que se correspondiera con toda la ideología fascista.

Los catálogos alemanes en los campos de la filosofía, psicología y ciencia pedagógica de pronto abundaron con títulos tales como: 'Estudio sobre la familia y la herencia' o 'Estudio de la raza'. Las escuelas idealistas más reaccionarias rápidamente comenzaron a re estudiar su material y a cambiarlo de fecha, de tal modo que podría ser usado como una base factual para la psicología fascista.

Spranger, uno de los propagandistas más abiertos y consistentes del punto de vista burgués en psicología (1) ha sentado las bases para una idea nacionalista alemana, al usar como medio la investigación psicológica de la personalidad. Becado poco después del golpe, los diarios anunciaron que, a modo de protesta, Spranger había dimitido de su puesto en la Universidad de Berlín. Sin embargo parece que este breve periodo de protesta fue reemplazado por un celoso servicio a la causa.

Spranger siempre ha defendido la idea de la existencia en psicología de formas diferentes de vida, de varios tipos de personalidad. Para Spranger, estas formas de vida ['Lebensformen'] son primero y ante todo formas nacionales. En su muy conocido trabajo titulado 'La psicología de la adolescencia', dice que la estructura de la personalidad adolescente que él describe caracteriza a un adolescente alemán. Y dice que un adolescente judío exhibiría rasgos por completo diferentes y, por lo que concierne al tipo emocional ruso a pesar de las evidentes similitudes, lo que todos experimentamos es un aprehensivo sentimiento de lejana extrañeza. Pero incluso dentro del tipo nacional alemán, él distingue al adolescente educado: 'debimos llamarles burgueses, así esta descripción no habría llegado a ser un lema político superficial' (2).

Otro psicólogo alemán muy famoso, Ach (3) aborda el problema del despegue de la psicología fascista desde otro ángulo. Mientras Spranger se detiene en los problemas de la nacionalidad, Ach escoge un más agudo problema. Por muchos años este investigador se dedicó al estudio de la voluntad e investigó la influencia de las tendencias determinantes de las actividades humanas tanto internas como externas. Y ahora, a la vuelta, se halló que este sistema de leyes de la psicología determinista ['Determinationspsychologie'] tiene una fundamental aplicación al problema del líder. Ach leyó un trabajo sobre psicología determinista y su significado para el problema del líder en el Congreso de Psicología de Leipzig en 1933. En este trabajo Ach investigó la pureza de los orígenes de su propia teoría. Examinó todos los estadios del desarrollo de la psicología determinista comenzando en 1904 y concluyó que esta psicología siempre había exhibido el más agudo contraste respecto a la interpretación liberal individualista de la vida mental.

Por este lado aparecieron dos ideas básicas que desde luego fueron llamadas a jugar un papel organizador de todo el sistema de la psicología fascista: la primera es aquella del tipo nacional, la segunda idea es la del voluntarismo (4) y el problema del líder.

Pero los esfuerzos más extensos para hallar una psicología fascista fueron hechos por un tercer psicólogo alemán, Erich Jaensch, científico de reconocimiento mundial quien había elaborado extensamente el problema de la percepción y la memoria desde el punto de vista de la eidética y la tipología psicológica (5). Jaensch publicó un tratado especial titulado Situación y tareas de la Psicología, su misión en el Movimiento alemán y la Reforma Cultural. En este libro, Jaensch presenta un sistema completo de psicología fascista, un sistema destinado a determinar la dirección de la rama fascista de la psicología alemana para el futuro previsible. Como Ach y Spranger, Jaensch también traza las conexiones directas de su temprana investigación con la psicología fascista y, por lo tanto, con base en este libro es bastante fácil para nosotros observar la ruta que esas tendencias, ahora reveladas en su más cínica forma, han venido siguiendo en la psicología idealista alemana mucho antes que su destino fuera el de ser asignadas a la misión de servir al movimiento nacionalista alemán y lo que esta misión trajo con ello, lo cual es nuevo y sin duda marcó un nuevo estadio de la crisis psicológica, un estadio de extrema e intensa degeneración sin precedentes del pensamiento científico burgués.

El libro de Jaensch está permeado de sentimiento militante. Lo que el autor tenía en mente era que sirviera como un manifiesto de guerra para la creación de un nuevo... (6). Es por esta razón que la psicología y el movimiento alemán debían marchar juntos y al mismo tiempo la psicología debía interpretar e iluminar, con la luz de la razón, las aspiraciones instintivas que yacen en el movimiento nacionalista. Por lo tanto, para ser capaz de curar este idealismo decrépito, Jaensch busca nuevas fuerzas entre los campesinos alemanes, es decir, los dueños de la tierra. 'El filósofo', dice, [1933, p. 98], 'extiende su mano al campesino'. Así es como puede llevarse a cabo la unión de la bayoneta con la idea y de la psicología científica con las tropas de asalto.

Si usamos un ejemplo concreto podemos demostrar cómo, al comenzar con esos puntos de vista, Jaensch procede a resolver problemas políticos concretos y cómo intenta usar la antropología y la psicología para formar una base científica para sus políticas. En el libro de marras, Jaensch halla necesario eludir la opinión que le ha sido adscrita, que él había dicho que Alemania y Francia estaban divididas por un muy profundo abismo que existe entre esas dos estructuras mentales opuestas, la francesa y la alemana, y que excluye cualquier posibilidad de entendimiento mutuo. Al momento en que Jaensch está preparado para admitir eso, desde el punto de vista antropológico, las relaciones entre esas dos grandes naciones pueden cambiar para bien. Su razonamiento es estrictamente empírico y preciso y en su laboratorio de psicología está determinando el destino de las naciones y sus relaciones entre ellas del mismo modo que uno usualmente evaluaría la capacidad de un individuo para una profesión. El mismo Jaensch falla en ver el increíble lado cómico de todas esas especulaciones. Pero la ausencia de humor tal vez pertenece al número de tendencias esenciales que son inherentes a la raza y la sangre, y que son necesarias para el desarrollo de 'ideas alemanas puras'. 'Cada gran nación', proclama Jaensch [ibid., pp.29-30],
tiene muchas estructuras. Una nación alberga no solo aquellas estructuras mentales que aparecen como las fuerzas guías en cierto periodo, sino otras adicionales. En la actualidad, en Alemania nos dedicamos a rehabilitar el tipo nacional básico. Este proceso de revitalización consiste en amalgamar el tipo idealista alemán con el tipo campesino, que está más cercano a la tierra. Ambas estructuras serían capaces de polinizarse una a la otra. El tipo campesino debe ser elevado en cierto modo y el tipo ideal debe ser edificado y reforzado desde abajo. En el lenguaje de la tipología integral esto significa una mezcla de estructuras. Si otras naciones proceden del mismo modo y siguen el camino que ha sido marcado para ellas, y revisan sus estructuras guías, entonces alemanes y franceses serán capaces de entenderse unos a otros. Cada nación incorpora en sí misma gran potencial de desarrollo.
Es difícil creer que estas líneas hayan sido escritas en la cuarta década del siglo diecinueve. Es difícil creer que el mismo autor crea en su propia idea de reconstruir las relaciones entre las naciones con base en fórmulas psicológicas integrales. Pero Jaensch hace todo lo que está en sus manos para persuadirnos de que sus ideas son por completo serias. No solo lo pretende, cree genuinamente en todo esto.

Mientras se define la esfera de los problemas psicológicos, él llena esta esfera solo con aquellos problemas que, bajo diferentes circunstancias y en otros tiempos, deben ser considerados para un sistema de ideas fantástico, sintomático de cierto tipo de paranoia pero que, en los hechos, representa el lenguaje científico de la política fascista real. Como ya lo dijimos, de acuerdo con Jaensch, la primacía de todas las ideas pertenece al movimiento nacionalista. La psicología debería marchar junto con el movimiento alemán. La antropología psicológica es la fuente más importante para la filosofía de la realidad y de la construcción de la política. Raza y sangre, sangre y raza –esto es lo que apoya todo en el mundo. Una conexión directa estira todo el camino desde la estructura de una red capilar hasta una filosofía propia de la vida. Los científicos comienzan a pensar de una manera drástica, abierta y decisivamente belicosa. Donde hallamos una escasez de lógica, ahí comienza la filosofía de lo imperativo.

¡Oh, afortunada Alemania! Por ello no seguiste la advertencia de Skalozub (7) de mandar a su sargento mayor (8) a aprender cómo llegar a ser un Voltaire. En su lugar, los Voltaires fascistas por sí mismos de modo voluntario se transformaron en sargentos mayores del movimiento nacionalista alemán.

Así, lo que observamos ahora es un desarrollo de esta antropología y política del sargento mayor. Las relaciones entre varias naciones son determinadas por el hecho de que en la base de diferentes culturas yacen varias estructuras mentales características de la gente que pertenece a un tipo nacional específico. La última porción de sabiduría de la filosofía fascista en ser declarada es el antropomorfismo crítico, de cuyo punto de vista Jaensch examina todos los problemas básicos del régimen fascista. Como hemos visto, él ha manejado bien la solución de las cuestiones básicas de la política alemana, tanto interna como externa, desde el punto de vista de la tipología integral. La indisoluble unión entre el filósofo idealista del pueblo y el campesino-kulak de la campiña sirve muy bien como una fórmula antropológica. Hablando claramente, esta fórmula significa que el filósofo alemán debería llegar a ser del todo permeado por la ideología kulak (9). Este es el significado real del lenguaje de Jaensch, de construir desde abajo y más allá el tipo idealista alemán. El kulak debería creer al filósofo cuando éste dice que las políticas que le interesan se cumplen con base en nociones y fórmulas dadas por la química tipológica, que sus intereses egoístas serán satisfechos por el regreso a la forma original del idealismo alemán, y que ellos corresponden al renacimiento espiritual de toda la humanidad.

Viendo la situación desde el ángulo de esta idea básica, Jaensch resuelve el problema de la relación entre el individuo y el estado. Él ve el significado del golpe de estado en Alemania como una lucha entre dos estructuras, una de las cuales ha ganado la victoria bajo el signo de la suástica y lucha por transformar lo general (el estado) en un todo orgánico, construido de acuerdo con las leyes de la antropología psicológica, basado en la pureza del ser físico de la nación y sobre la base de la fórmula común de la estructura mental y de la sangre. Pero el antropomorfismo crítico no lo sería tanto incluso ante los ojos de Jaensch quien no tuvo la habilidad de entender, con la simplicidad más encantadora accesible a la mente de cualquier campesino promedio de pura sangre alemana, la simple regla que las relaciones internacionales están determinadas por las mismas fórmulas. Durante cada periodo un tipo de estructura mental deviene el rasgo determinante del carácter nacional. El tipo más elevado y el carácter más noble es, por supuesto, el alemán. Es por esta razón que el antropomorfismo crítico no se interesa por el problema del hombre en general, sino sólo por el alemán.

Con ayuda de un argumento muy simple, Jaensch tiene éxito al usar la misma técnica lógica del delirio sistematizado, al probar que la misión del espíritu es llevar hacia adelante a la humanidad. Para tener esto en cuenta uno solo debe recordar que las diferentes estructuras mentales, los varios tipos de personalidades, alcanzan su más clara expresión entre ciertos grupos de edades del desarrollo humano. Qué coincidencia más afortunada: resulta que el tipo humano más elevado, esto es, el tipo fascista alemán, corresponde, de acuerdo con su formula química, al tipo joven, que se caracteriza por un impulso perpetuo hacia la consecución de alcanzar la perfección de toda la humanidad. De acuerdo con Jaensch, esto constituye el significado del movimiento alemán y el propósito de la psicología alemana, cuyo único deseo es traducir los instintos zoológicos del fascismo militante al lenguaje de la consciencia científica.

Todo lo que permanece corresponde en esencia al reino de lo trivial –solo permanece para delinear un programa que resuelva los problemas más urgentes de la política mundial usando los métodos del laboratorio psicológico, y así proporcionar una base política científica para la política. Queda por explicar esas formulas tipológicas de liberación a todas las naciones del mundo y, una vez hecho, establecer la santidad de la bayoneta fascista y el poder de la idea alemana en el lenguaje del idealismo realista. Pero todo lo que queda para nosotros es examinar la base interna metodológica de este galimatías sistematizado. Jaensch está forzado a ejecutar varias operaciones tortuosas sobre el cuerpo vivo de la psicología alemana para confirmar en definitiva la supremacía del fascismo en esa esfera de la ciencia que ha sido asignada a su resguardo. Después de todo, la psicología científica alemana se ha desarrollado por siglos. Ha manejado, para reunir dentro de sí misma, no solo las cosas que el fascismo halla útil apropiárselas para sus necesidades, sino también lo que constituye un enorme logro verdadero en el conocimiento científico auténtico. Cada piedra que constituye el edificio de la psicología clama contra este delirio monstruoso que Jaensch pretende a su vez en la psicología científica. Como resultado, cualquier conocimiento científico genuino en el campo de la psicología necesita ser liquidado. Dentro del sistema de la división política fascista del trabajo, a Jaensch se le ha dado la tarea de realizar la destrucción misma en el reino de las ideas de la psicología científica que ha sido llevado a cabo en el plano político racial. Como es bien sabido, Alemania después del golpe de estado perdió a sus más avanzados y progresistas psicólogos científicos. Como Jaensch está firmemente convencido de que todo el poder está en el idealismo realista, y que las ideas que no están respaldadas por la bayoneta no valen un comino, lo único que le resta es sacar conclusiones ideológicas de las represiones políticas verdaderas.

Jaensch ha tomado esta tarea con una ligereza y decisión digna de un filósofo sargento mayor. Él no puede fallar en admitir que la psicología ha caído en un periodo de seria crisis. Pero una crisis implica cierto conflicto ideológico; sin embargo, Jaensch no está preparado para basar su argumento solo en la fuerza de las ideas. Él es un oponente de cualquier idealismo que esté sin fundamentos y aislado de la realidad, y esta es la razón por la que decide enfrentarse con el problema de la crisis en psicología de un modo militar, en dos garrapatas como estas: primero, en realidad había una crisis, Jaensch lo declara, pero ya ha sido superada y no se puede decir que haya una contemporánea. Segundo, no había una crisis del todo. Era una crisis metodológica y no teórica. Cuando la psicología elemental de Ebbinghaus colisionó con la psicología estructural de Dilthey, la psicología asociativa no era más una teoría viva y solo era usada como un método de investigación en oposición a la psicología estructural. Por esto es que la psicología Gestalt alemana peleaba con fantasmas cuando se oponía a la teoría atomística de la mente. Defendía una teoría contra un método. Jaensch cita una opinión verbal de un amigo inglés suyo, quien le había asegurado que no hay nada en este movimiento de ideas psicológicas, que en cualquier caso serían las más progresistas de todas las tendencias psicológicas de nuestro tiempo, que no esté contenido en el trabajo de Stout y Sherrington, La idea de un todo que determine sus partes es una idea primordial de la psicología alemana. No excluye la psicología elemental, sino la presupone. La unidad de la psicología puede ser reconstruida con mágica facilidad. Jaensch nos enseña a no decir 'o esto, o', sino 'tanto lo uno como lo otro'. Jaensch debería ser capaz de tratar con la psicología Gestalt que, incidentalmente, no solo ha perdido a su fundador Wertheimer en el último año, uno de los más sobresalientes psicólogos contemporáneos, sino que ahora es representada por una sola persona en Alemania (10). ¿Entonces en qué ha ido mal la psicología Gestalt? Tal como Jaensch lo ha tratado de probar durante mucho tiempo, esta teoría es errónea debido a su materialismo, a su tendencia hacia un abordaje monista de las estructuras psicológicas y a su descubrimiento de una unidad principal dentro de la estructura psicológica y fisiológica. Jaensch siempre se ha resistido con fuerza a la idea que las estructuras no son solo construcciones mentales y al objetivo científico de reunir la teoría psicológica con la teoría fisiológica y con la física teórica. Incidentalmente, él tiene algunas viejas cuentas que saldar con esta teoría. Por mucho tiempo sus representantes han sospechado abiertamente del carácter científico estricto de la investigación de Jaensch, que siempre ha mostrado una tendencia a diluirse en un mar infinito de neblina idealista. Ellos llamaron a su investigación por su nombre real. Le reprocharon por su diletantismo y por su disposición, en cualquier momento, a ser infiel al conocimiento científico y a la verdad científica en nombre de ideas preconcebidas. Tal como lo ha demostrado el tiempo, ellos no eran lo suficiente previsores, ya que fueron incapaces de sospechar hasta qué punto llegaría Jaensch por ese camino.

Desde luego Jaensch no está contra la física. Al contrario, como hemos visto, él dice que es imposible penetrar las profundidades de la estructura mental de la personalidad sin el uso de una forma cruda de la física. Sangre y raza determinan la pureza de las ideas. En cierto sentido Jaensch va un poco más allá que Kohler en reducir la psicología a la física (11). Y en esencia él protesta aún menos contra la tendencia de entender el fenómeno psicológico a la luz de la biología. Sólo requiere un tipo diferente de física y de biología.

Jaensch dice que la reconciliación entre los reinos psicológico y físico debería ser buscada no en la esfera de las bien conocidas estructuras físicas, sino más en la esfera de leyes físicas particulares aplicables a la mente. Los principios teleofórmicos [teleoforma] y los procesos particulares de la física, fenómenos mnemónicos de la naturaleza inorgánica, deberían emerger aquí en primer plano. En llano lenguaje, lo que se quiere decir es que no es la física materialista científica, sino las distorsiones idealistas de la teoría física, las que descubren los principios teleológicos y mnemónicos de la vida inorgánica, las que deberían devenir el sitio donde los fenómenos físicos y psicológicos pueden ir juntos en los seres humanos. Como podemos ver, Jaensch permanece por completo fiel a su idealismo real. Es necesario teleologizar y mnemonizar la física para justificar y legalizar el punto de vista de la sangre y la raza en la antropología psicológica.

Aún más, él acusa a la psicología Gestalt de no diferenciar entre las varias formas del todo y que, en el reino de la biología, no se basa en el psicoviralismo de Driesch y Becher (12). Jaensch está necesitado de la biología vitalista y de la física idealista. Por lo tanto, esta teoría permite una nivelación fuera de los niveles y, en principio, ofrece estructuras psicológicas y físicas juntas. Él está malabareando con los hechos en cierto modo cuando dice que Koffka reduce el problema del desarrollo y Lewin el problema de la voluntad (como todos los demás niveles superiores) al nivel de los procesos eléctricos.

Pero Jaensch no ve el principio básico de la psicología Gestalt –el principio de la totalidad– con desdén. Sólo asume que este principio debería estar hecho para servir a la causa fascista. Él siente que su misión es llegar a ser el fundador y proponente de la teoría de la sangre y la raza. La forma superior de la totalidad es la personalidad, donde todo es indisoluble y está combinado en un todo integral de tal modo que si las tendencias heredadas de la raza y la sangre están dadas, entonces el mundo ideológico de la personalidad está dado junto con ellas.

Para lograr un cuadro completo, lo que nos queda por hacer es determinar la sangre y la raza de este nuevo sistema psicológico que Jaensch promueve. Él mismo nombra a sus ancestros. Como se podía esperar desde el principio, resulta que ni más ni menos 99 por ciento de ellos eran psicólogos alemanes. La línea principal del idealismo alemán, dice Jaensch, lleva del místico Eckhardt y de la mística alemana, a través de Leibnitz, Kant, Fechner, Helmholtz, Wundt, Külpe y Brentano en línea directa, hasta la psicología fascista y al mismo Jaensch. Aquí tenemos un pasaporte espiritual que él ha confeccionado para sí.

Hemos resumido con brevedad la situación en la que se halla la psicología y el alcance de sus más importantes objetivos, y cómo esas tareas están delimitadas en el manifiesto fascismo militante de Jaensch. Hemos dejado fuera el aspecto filosófico de este sistema, presentado en el libro de manera resumida y abreviada, pero que fue abordado de modo más detallado en sus primeros trabajos escritos antes del golpe de estado. En el futuro cercano intentaremos examinar los fundamentos de esta antropología filosófica con más detalles, porque hemos asumido que no es en realidad uno de los objetivos del presente artículo incluir cualquier crítica y análisis científico serio de este manifiesto, por la naturaleza de las ideas que contiene, o que estas no requieren de ninguna crítica científica sino que están excluidas de la posibilidad de tal cosa. Tratar de contrarrestar los puntos de vista de Jaensch en cualquier vía significativa equivaldría a tratar de refutar desvaríos locos usando argumentos lógicos.

En la actualidad no podemos ayudar pero sí interesarnos en las siguientes cuestiones: primero, el problema del nexo interno entre esas ridículas estructuras científicas y la crisis general que tiene lugar en el pensamiento psicológico burgués (13) y, segundo, aclarar cuales son las contribuciones que la psicología fascista ha hecho al desarrollo posterior de la psicología burguesa. En conclusión, estas son las dos cuestiones que ahora nos gustaría examinar.

Sería ingenuo pensar que esas estructuras absurdas de ningún modo están conectadas con la crisis general que ocurre en la psicología burguesa y que la psicología burguesa no es en absoluto responsable de estas construcciones. Después de todo, hasta los delirios de un paciente mental tienden a tener algunos nexos con su personalidad pre mórbida. En los hechos actuales, es justamente en esta manifestación de la descomposición aguda y pútrida del pensamiento científico donde estos procesos decaen, lo que durante décadas críticas ha manejado el pensamiento psicológico, hacia una muerte sin esperanza que se manifiesta en forma hiperbólica. En esencia, el sistema de Jaensch está construido sobre las mismas bases metodológicas que todo el resto de la psicología burguesa. Ello representa una integración de idealismo y mecanicismo, similar a aquella integración tipológica que a Jaensch le gustaría ver en la unificación del filósofo alemán con el campesino. Solo se necesitaría remover uno de los accesorios de apoyo, y la estructura total de Jaensch caería en pedazos de inmediato. La unificación de mecanicismo con idealismo en una sola entidad fascista constituye el alfa y omega de todo el sistema metodológico de Jaensch. Toda la contribución original de esta construcción está limitada a la combinación de esos dos elementos de una nueva manera. Mientras en la mayoría de otras escuelas psicológicas estos elementos, desconocidos a los propios autores, están entrelazados uno con el otro, Jaensch logra una total y completa unificación, tanto en el alcance como en el significado que es inherente a cada uno de esos principios.

Sin este monstruoso mecanicismo él no habría podido construir el idealismo desde abajo y de un solo hilo desde la sangre y la raza hasta el mundo de las ideas. Sin embargo, sin el igualmente monstruoso idealismo acabaría indefenso frente a su tarea, la cual consiste en ocultar la cara brutal de la antropología fascista atrás de la máscara tipológica de la más perfecta personalidad alemana que el mundo haya visto.

Al llevar el mecanicismo y el idealismo bajo un mismo denominador común, al alinear los más elementales procesos físicos y químicos del organismo humano junto a las funciones superiores de la consciencia, inevitablemente presupone otro error que ha alcanzado un monstruoso extremo, pero que es, en esencia, inherente en mayor o menor grado a todas las banderas de la psicología burguesa, a saber, el rechazo de la naturaleza social del hombre. La sociología es dejada por completo fuera del sistema Jaensch. Solo es la raza y la sangre lo que determina de inmediato la estructura de la personalidad y a través de ella la política como tal. Aquí también todo lo que ha hecho Jaensch es empujar al extremo y tratar con franqueza cínica lo que ya forma parte de las bases mismas de la investigación científica burguesa. Él ha hablado abiertamente en el lenguaje de la política del progrom. Ha establecido de una manera cínica y sin ambigüedades haber hallado la forma de unir a los científicos con las tropas de asalto, la unión de la bayoneta y la idea. Jaensch ha proclamado abierta y cínicamente lo que otra gente trata de ocultar o de lo que no son más que subjetivamente conscientes. Sólo ha dicho lo que otras gentes piensan, o por lo menos lo que hacen. Ha dicho que ser un científico burgués significa servir a las necesidades de la burguesía, necesidades que aparecen en un determinado periodo histórico, y pelear, a través del uso de las armas de la ciencia, por aquellos objetivos políticos que emanan de los problemas actuales. Ha dicho que no hay cosa tal como la ciencia apolítica y que existe fuera de la política.

Después de todo esto, ¿sorprende que este primer intento haya resultado tan poco exitoso y tan crudo? La tarea de Jaensch no fue fácil, es decir, tomar la ciencia de alrededor y mandarla a la Edad Media, borrar todas las verdades científicas acumuladas a través del tiempo y que han sido obtenida mediante el esfuerzo de la mente humana. Jaensch llevó a cabo su tarea como un sargento mayor y no parece en absoluto preocupado por el hecho que, mientras se esfuerza en presentarnos un tipo alemán ideal bajo la apariencia atractiva del superhombre, en realidad todo lo que ha logrado hacer es presentar lo que Nietzsche ha llamado die blonde Bessie, la cara salvaje del nacionalismo zoológico.

El aspecto positivo del libro de Jaensch es que ha decidido renunciar a toda pretensión. La hipocresía diplomática solo podría hacer daño en un momento de la batalla final y decisiva, la más grande y justa que la humanidad ha conocido a través de su historia. Dos mundos y dos sistemas ideológicos ahora están lanzados uno contra el otro. El libro de Jaensch, junto con el resto de la psicología fascista, no puede dejar de llevar a una terrible intensificación de la lucha de clases en la ciencia en general y en el campo de la psicología en particular. Esto significa poner una carga especialmente pesada de responsabilidad sobre los hombros de la psicología soviética. Ahora debe enfocar su mente en el frente externo internacional, al que hasta ahora no ha aprestado suficiente atención. En esta lucha sus aliados incluirán no solo al proletariado alemán, sino a todos los proletarios del mundo. Se acercan los tiempos en que vendrá a ser claro hasta para un ciego que, mientras la gente de una sexta parte de la superficie de la tierra está peleando por la liberación de toda la humanidad y por el logro de lo que es verdaderamente superior, nuevo y sin precedentes en la historia de la personalidad humana, cuando una tras otra las naciones oprimidas y atrasadas están ganando la vanguardia de la humanidad; en el campo burgués la conciencia de la gente continúa moldeada entre los escombros de una resucitada Edad Media.

Notas

Publicado por vez primera como Vygotsky, L. S. 1934: [Capítulo IV - sin título]. En L. S. Vygotskiy, V. A. Guiliarovskiy, M. O. Guriévich, M. B. Krol, A. S. Shmarián et al. (eds) Fashism v psijonievrológuii [El fascismo en la psiconeurología] (pp. 18-28). Moskvá-Lieningrad: Gosudárstviennoie Izdátielstvo Biologuícheskoy i Mieditsínskoy Litieratury. Este fue un folleto escrito después que los nazis llegaron al poder en 1933 por científicos judíos que trabajaban en, o de algún modo conectados con, el Instituto de Medicina Experimental de la Unión Soviética en Moscú. La contribución de Vygotskiy ocupó 11 de las 28 páginas. Al leer el folleto uno ve que –a pesar de las enormes diferencias– había una tremenda similitud entre el estado nazi fascista y el sistema totalitario comunista de 1934 (que no escaparía a la atención de Vygotskiy). El papel de la propaganda de estado, la fuerte presión ideológica, el intento de distinguir entre ciencia útil y no útil y el terror general fueron muy similares, pero la bancarrota moral común a ambos sistemas fue más vívida y, sin saberlo, llevada a cabo por uno de los otros autores del folleto, quien sugirió que el énfasis nazi en la raza y la herencia fue falsificado por los intentos soviéticos exitosos de re-educar a la gente en el proyecto del canal Bielomor (donde cientos de prisioneros políticos murieron de hambre y frío).

1 Vygotskiy estaba muy familiarizado con el trabajo de Eduard Spranger y con frecuencia se refería a su libro sobre la adolescencia y a su concepción general de una psicología hermenéutica (`Verstehende'). Spranger distinguió seis tipos de personalidad básicos (la personalidad teorética, la personalidad económica, la estética, la social, la fuerte y la religiosa), cada una de las cuales incorporaba cierto modo o forma de vida (`Lebensform'). Ver Spranger, E. 1930: Lebensformen (7a ed). Halle: Max Niemeyer Verlag. Aunque Vygotskiy fue crítico de muchas ideas de Spranger, hasta el presente escrito nunca había prestado atención a los llamados puntos de vista burgueses de Spranger.

2 Ver p. 28 de Spranger, E. 1927: Psychologie des Jugendalters. Jena: Fischer Verlag.

3 El trabajo de Narziss Ach y seguidores jugó un papel básico en el propio trabajo de Vygotskiy y Sájarov sobre la formación del concepto en la infancia, adolescencia y esquizofrenia (ver capítulos 6, 9 y 12 de este libro). El Congreso de Leipzig en 1933 fue la primera reunión de la Sociedad Psicológica Alemana después que los nazis llegaron al poder. Ver la siguiente nota.

4 La teoría sostiene que la realidad depende a fin de cuentas de la naturaleza de la voluntad o que la voluntad es el factor primario de la experiencia (Webster). En su diccionario psicológico Varshava y Vygotskiy claman que en psicología Wundt, Dilthey, Lipps, Stumpf, Münsterberg y otros se adhirieron a esta teoría. Ver pp. 41-2 de Varshava, B. E. y Vygotskiy, L. S. 1931: Psijologuícheskiy slovar (Diccionario Psicológico]. Moskvá: Gosudárstviennoie Uchebno-Pedagoguícheskoie Izdátelstvo.

5 Por algún tiempo Vygotskiy –y muchos de sus contemporáneos soviéticos- había estado entusiasmados con las ideas de Erich R. Jaensch (1883-1940) acerca de la imagen eidética (o 'memoria fotográfica'). Vygotskiy presentó una discusión elaborada de la imagen eidética y de la interpretación de Jaensch sobre ella en Vygotsky, L. S. 1930: Eydiétika [Eidética]. En L. Vygotskiy, S. Guellershtéin, B. Fingert y M. Shirvindt (eds) Osnovnuíe tiechienia sovriemienoy psijológuii [Principales Corrientes de la psicología contemporánea] (pp. 178-205). Moskvá: Gosudárstviennoie Izdátielstvo. En este trabajo Vygotskiy enfatizaba que él consideraba el fenómeno de la imagen eidética –vista como un estadio normal del desarrollo de la memoria- de inmensa importancia para nuestro entendimiento del desarrollo de la memoria, y estableció que el fenómeno estaba demostrado más allá de cualquier duda razonable. Sin embargo no estaba de acuerdo en lo fundamental con la tendencia (idealista) general de Jaensch sobre el pensamiento y su interpretación de los datos objetivos. En el presente artículo él discute la obra de Jaensch, E. de 1933: Die Lagelind die Aufgaben tier Psychologie, ihre Sendung in der deutschen Bewegung und an der Kulturwende [Las tareas situacionales de la psicología, su misión en el Movimiento Alemán y en la Reforma Cultural]. Leipzig: Barch. En este infame panfleto Jaensch describe lo que ve como elementos sanos e insanos del pensamiento psicológico y el papel que deben jugar en el estado nazi. Incluso Jaensch fue el mayor ejemplo de un psicólogo muy conocido que abrazó la visión del mundo nazi y en el 13º. Congreso de la Sociedad Alemana de Psicología, en Leipzig del 16 al 19 de octubre (después que los nazis llegaran al poder), él fue uno de los principales oradores junto con Felix Krueger quien dio la bienvenida al evento. En aquel discurso, Jaensch contrastó la mentalidad judía con la genuina mentalidad alemana, que él vio enraizada en la mente de los campesinos. Para más detalles ver Graumann, C. F. (ed.) 1985: Psychologie im Nationalsozialismus. Berlin: Springer.

6 Aquí faltan dos páginas (de nuestra copia) del manuscrito original.

7 Lieutenant Skalozub es un personaje de la obra de inicios del siglo 19 ¡Ay de Wit! de A. Griboiédov. Representa al elemento militar de poca cultura, conservador (nota del traductor).

8 Aquí y más adelante Vygotskiy usa la muy apropiada palabra alemana 'Feldwebel' rusificada como sargento mayor. Ella da un énfasis irónico/sarcástico sobre la tendencia alemana hacia el liderazgo totalitario en todo nivel de la sociedad (ejército), especialmente en el más bajo (el papel del Feldwebel como taladro directo en los soldados de manera altamente rígida y disciplinada).

9 Esta es la única vez que Vygotskiy se ha referido al concepto de 'kulak' y su 'ideología kulak'. Ver capítulo 10 de Van der Veer y Valsiner (991) para el antecedente de la terminología y la participación de Vygotskiy y Luria en el fenómeno de los 'kulaks'.

10 De los líderes del movimiento Gestalt, Kurt Koffka (en 1927), Max Wertheimer (en 1933) y, finalmente, Wolfgang Kohler (en 1935) emigraron a los EU para escapar de la amenaza nazi. Esto significa que al momento de escribir Vygotskiy su ensayo sobre la psicología Gestalt, ella estaba representada solo por una persona, Kohler. Otros que dejaron la Alemania nazi o Austria fueron los Bühler, Duncker, Gelb, Goldstein, Lazarsfeld, Lewin, Selz, los Sterns y muchos, muchos otros. Para un reporte del papel de varios prominentes psicólogos durante el régimen nazi ver Graumann, C. F. (ed.) Psychologie im Nationalsozialismus. Berlin: Springer.

11 Vygotskiy se refiere a un libro de Wolfgang Kohler en el que fue desarrollada la idea que los fenómenos físicos y psíquicos tenían básicamente la misma estructura o Gestalt. Ver Kohler, W. 1920: Die physischen Gestalten in Rube und im stationären Zustand: Eine naturphilosophische Untersuchung, Braunschweig: Friedr. Vieweg & Sohn.

12 H. Driesch y E. Becher fueron los mayores representantes de la llamada corriente vitalista en biología, que se oponía a la llamada corriente mecanicista o materialista. El debate fue, en esencia, sobre la posibilidad y factibilidad del reduccionismo en biología. Ver, por ejemplo, Driesch, H. 1921: Philosophie des Organischen. Leipzig: Engelmann.
13 Para este caso Vygotskiy se refiere a la crisis en la psicología burguesa, pero en muchas otras publicaciones dejó claro que esta crisis era internacional y que permeaba a la ciencia rusa también.

lunes, 8 de octubre de 2012

Delari Junior


¿FREUD EN LA TEORÍA DE LAS EMOCIONES DE VYGOTSKIY?*
Algunas dudas en cuanto a tal posibilidad

Achilles Delari Junior**
http://www.delari.net/ec-delari-2009_emocoes-vigotski-freud.pdf

Traducción: Efraín Aguilar

“El psicoanálisis muestra sus tendencias profundamente estáticas y no dinámicas, conservadoras, anti-dialécticas y anti-históricas”.
L. S. Vigotski (1927/1991, p. 299)

CONTEXTO DE LA INDAGACIÓN

Este texto es una versión ampliada de un comentario que hice en la página XMCA (eXtended Mind, Culture and Activity [1]) del LCHC (Laboratory of Comparative Human Cognition), en la madrugada del 2 de diciembre de 2009. Tal comentario se refería a que, en el tópico “sobre emociones” (about emotions), se hiciera mención a la idea de que Vygotskiy tenía simpatía por Freud debido a su abordaje “histórico” del ser humano. Lo que tal vez se basaba en una noción de la “historia” como curso cíclico de la vida mental individual, en la cual el ser humano pasa por diferentes fases psicosexuales y/o las repite –en la visión del psicoanalista. Con todo, como dije en aquel foro, tengo algunas dudas iniciales en cuanto al papel que Freud podría ocupar en la “teoría de las emociones” de Vygotskiy, las cuales deseo compartir con el lector, solicitando su crítica para profundizar en el tema. Tales dudas son reflejo y refracción de mi propia trayectoria de estudio de los dos autores, uno de ellos (Freud) bastante leído y enseñado en el curso de psicología, en varias disciplinas obligatorias, y el otro (Vygotskiy) referido siempre parcialmente en un curso autodidacta a espaldas de las instituciones de enseñanza. Lo cual, por cierto, evidencia mis límites personales e históricos en la formulación del problema y da espacio a las correcciones necesarias por parte del lector con mayor dominio de la teoría histórico-cultural. Siendo así, expondré primero los motivos de mi “desconfianza”, al mostrar indicios de profunda oposición teórica y metodológica de Vygotskiy frente a Freud (parte I). En un segundo momento, retomaré algunas áreas de contacto entre los dos autores, las cuales no muestran tener, así mismo, cualquier acuerdo metodológico central entre ellas (parte II). Por último, retomaré posiciones de dos diferentes momentos históricos del propio Vygotskiy sobre lo que él mismo pensaba si era o no “histórico” el abordaje psicoanalítico (parte III).

* Este texto tiene el carácter de un ensayo, en el sentido de exploración inicial y de problematización. Pasará por revisiones posteriores.
** Psicólogo por la UFPR desde 1993; maestro en Educación por la Unicamp desde 2000, en el área “Educación, conocimiento, lenguaje y arte”; investigador en el Grupo de Pesquisa Pensamiento y Lenguaje, desde 2009. E-mail: delari@uol.com.br.
1 Se trata de una página de discusión vía internet, por e-mail, en la cual participan investigadores de diferentes países, sobre todo algunos ligados a la llamada CHAT (Cultural Historical Activity Theory), entre otros participantes. El sitio de la lista se halla en: http://lchc.ucsd.edu/MCA/index.html

No es imposible un diálogo póstumo entre estos autores que ellos no hayan sugerido o deseado en vida. Conexiones inusitadas son posibles y deseables, ya que los significados sociales de lo que dijeron no podían quedar todos bajo su proprio dominio. La réplica social a sus palabras repercute en el “gran tiempo” y en el diálogo ellas nunca mueren. Pero vale recordar, en primer lugar, que el diálogo no es algo que hagamos solo cuando deseamos concordar o recibir aprobación. Vygotskiy, por ejemplo, se muestra siempre atento a sus oponentes intelectuales, más que estos a su obra, pero en eso, como regla, procede por antítesis y con ironía –sea “socrática” o no (2). En segundo lugar, ya se ha propuesto varios “diálogos de muertos” (3), críticos o ingenuos, entre Vygotskiy y otros autores, desde los más “cuestionados” (entre Vygotskiy y Piaget) hasta los más “consensuales” (entre Vygotskiy y Bajtín) –no debiéndonos oponer a tal práctica. Sea como fuere, la cuestión aquí no es determinar, a cualquier costo, si la metafísica de Freud tiene, objetivamente, algo que añadir a la dialéctica de Vygotskiy o no. Partamos del principio de que si el deseo del investigador fuera crear convergencias en las condiciones históricas de las ciencias humanas hoy, siempre podrá realizarlo en un cuadro teórico autosuficiente. Pero no me propongo dar contraprueba de posibilidad o legitimidad de fusiones ecléticas, sino apenas explorar algo de lo que el psicólogo bielo-ruso pensaba sobre ellas. De tal modo, al ser el propio pensamiento vygotskiano el objeto de nuestra curiosidad, el lector no encontrará aquí una revisión de las obras de Freud, lo cual puede obtener en abundantes fuentes de sus seguidores y/o admiradores –en su gran mayoría totalmente ajenos a las contribuciones de Vygotskiy y del materialismo dialéctico.

2 Wertsch (1985) relata que Vygotskiy tuvo un tutor llamado Solomon Markovich Ashpiz, versado en la dialéctica (arte del diálogo) socrática. Esta, a su vez, está compuesta de “mayéutica” e “ironía”. En la “mayéutica” Sócrates trabaja como “partero”, auxiliando al interlocutor a llegar a nuevas conclusiones “por sí mismo”. En cuanto a la “ironía” presenta errores lógicos en su propia habla, llevando al interlocutor a percibir que, pensando así, caerá en contradicción. No se puede decir que las ironías de Vygotskiy sean siempre tan generosas. A veces, son un recurso retórico asimismo áspero, al estilo de Marx, Engels o Lenin. Por ejemplo: “Esa habla revelada con claridad en el estudio de Dostoiévskiy, descrito por Neufeld: ‘Tanto la vida como la obra de Dostoiévskiy son enigmas... Mas la llave mágica del psicoanálisis elucida todas las contradicciones y enigmas: el eterno complejo de Edipo vive en ese hombre y crea esas obras.’ (76, p. 12) ¡Genial en efecto! No es la llave mágica, sino cierta llave falsa del psicoanálisis con la que se puede descubrir decididamente los misterios y enigmas de la obra” (VIGOTSKI, 1925/1999 – p. 95). Claro que ese “genial” no es un elogio, ya que la “llave mágica” seria “llave falsa”. En otros lugares la ironía es más sutil, como veremos adelante (p. 11 de este texto).
3 “Diálogos de muertos” son obras de cierto género literario, propio de la cosmovisión carnavalesca, cuya génesis histórica es estudiada por Bajtín en “Problemas de la poética de Dostoiévskiy” (BAKHTIN, 1929/1997). En estas obras, los autores ponen a conversar a personas que no lo hicieron en vida; que vivieron en épocas diferentes; y también a figuras históricas con personajes mítico-literarios. Un clásico de ese género es el propio “Diálogo de los muertos” de Luciano (1998), una sátira menipea del siglo II de nuestra era.

Como dice la psicóloga social Lucília Reboredo: “para haber diálogo es preciso que haya diferencia”. Acentuar diferencias es el modo que encuentro aquí para evitar cierta tendencia a omitir nuestra ubicación ideológica en el debate entre posturas epistemológicas distintas, por no decir antagónicas, ya común en el eclético y conservador escenario posmoderno –noche política y cultural, en la cual todos los discursos son pardos.


PARTE I

ALGUNAS POSICIONES CENTRALES ANTAGÓNICAS DE VYGOTSKIY CON RESPECTO A FREUD

1 - EN 1931-33 – "Teoría de las emociones – un estudio histórico-psicológico”.

La obra “Teoría de las emociones” fue escrita y reescrita por Vygotskiy a lo largo de varios años, entre 1931 y 1933, al contemplar la crítica de algunas de las principales concepciones sobre este tema en su época. Entretanto, es interesante recordar que en todo el texto, cuya edición hoy conocida (4) contiene veinte capítulos, Freud es citado en apenas dos ocasiones: (1.1) en el capítulo 18, como un “discípulo involuntario de Descartes”; y (1.2) en el capítulo 19, en una alusión alegórica a un chiste relatado por aquél.

1.1 – En el capítulo 18 Vygotskiy recuerda que para Descartes las “pasiones del alma” son exclusivamente humanas, ausentes en los animales, desprovistos de alma. En seguida, critica diferentes tendencias que continúan viendo las emociones propiamente humanas como algo disociado del cuerpo, de los procesos fisiológicos (5). Dentro de ellas están el organicismo de James/Lange y las proposiciones metafísicas de Freud y Scheler/Lotze, todos considerados, cada cual a su modo, “discípulos involuntarios de Descartes” (6) (VIGOTSKI, 1931-33/2004 – p. 211).

4 Una primera publicación de la versión completa de la obra está prevista para el “volumen 12” de la nueva edición rusa de las Obras de Vygotskiy en 15 volúmenes. Con todo, no hay fecha para el lanzamiento. Para una lista completa de la nueva edición de las obras, ver: http://delari.sites.uol.com.br/vigotski_15.htm#volume12
5 Como dice Rubinshtéin “el principio de la unidad psicofísica es el principio más importante de la psicología soviética” (1940/1967, p. 34). Lo cual también se puede deducir de la posición monista de Vygotskiy al afirmar que “la psique no aparece aislada del mundo o de los procesos del organismo ni por una milésima de segundo” (1926/1991, p. 150). Dediqué una sesión a este principio, al discutir algunos “principios de psicología general en un abordaje histórico-cultural” (DELARI JR. 2009b – p. 12-13).
6 Detallé esa discusión de Vygotskiy en un trabajo aparte, producido como material didáctico para nuestro grupo de estudios en Umuarama (ver DELARI JR., 2009a).

Algo del dualismo de Freud residiría en su entendimiento de que no es necesario conocer las vías nerviosas para comprender, por ejemplo, lo que es el miedo. En este autor se halla el reconocimiento de características orgánicas que proporcionan los tonos fundamentales del afecto, mas no se deduce que sean la “substancia” del afecto. Por tanto, se deduce que la “psicología profunda de los afectos”, representada por Freud, los definiría como de orden de otra substancia que no es la materia. Según Vygotskiy, “la intuición de preservar un examen puramente causal de los hechos psicológicos y, al mismo tiempo, de no llevar a la ruina la psicología considerada como una ciencia autónoma y de no poner sus problemas en manos de la fisiología; obliga a la psicología profunda a reconocer la absoluta independencia substancial de los procesos psíquicos y la autonomía de la causalidad psíquica” (VIGOTSKI, 1931-33/2004 – p. 215). En cierto momento, la búsqueda inicial de Freud por un determinismo orgánico habría sido substituida por la postulación de un determinismo psíquico, prescindiendo de explicaciones neurofisiológicas, tornándose para él inclusive innecesario debatir con James y Lange (ver VIGOTSKI, idem). En suma, Freud es visto por Vygotskiy tan metafísico como Scheler y Lotze. Con todo, si estos representan una metafísica “teísta”, la del psicoanalista sería “pan demoniaca”, valiéndose de “imágenes del reino subterráneo, del infierno y de las profundidades extremas” (VIGOTSKI, 1931-33/2004 – p. 217). Su psicología buscaría “elucidar el enigma (...) en las profundidades metafísicas del espíritu humano –en la voluntad (7) de Schopenhauer” (idem, p. 216). Aquí tenemos la impresión de que la teoría de las emociones de Freud no está siendo elogiada, tampoco aceptada. Mucho más crédito se le da, en este capítulo, al anónimo Chabrier (8), por ejemplo, con sus pistas sobre las relaciones entre emociones y consciencia, ideología, cultura, historia y personalidad (ver VIGOTSKI, 1931-33/2004, p. 212, 213 y 218).

7 Según Rubens Rodrigues Torres Filho, traductor brasileño de las obras de Schopenhauer, en el sistema de este pensador “la voluntad es la raíz metafísica del mundo y de la conducta humana; al mismo tiempo, es la fuente de todos los sufrimientos. Su filosofía es, así, profundamente pesimista, pues la voluntad es concebida en su sistema como algo sin meta o finalidad, un querer irracional e inconsciente. Al ser un mal inherente a la existencia del hombre, ella genera el dolor necesaria e inevitablemente; aquello que se conoce como felicidad sería apenas una interrupción temporal de un proceso de infelicidad y solamente la memoria de un sufrimiento pasado crearía la ilusión de un bien presente. Para Schopenhauer, el placer es un momento fugaz de ausencia de dolor y no existe satisfacción durable” (TORRES FILHO, 1980 – p. XII). Para quien ya leyó a Freud, no tendrá dificultad en reconocer semejanzas con este modo trágico de retratar la existencia humana en su perpetuo “malestar”. Ver también la nota “11”, en la página 6 de este trabajo.
8 Probablemente Joseph François Chabrier (? – ?), autor de “Les emotións et les etáts organiques”, obra publicada en Paris por Alcan en 1911. No se sabe qué le sucedió a este estudioso, por tal motivo es tan poco conocido. No hay registros biográficos de él, ni títulos de otras obras suyas. Este libro de 1911 está registrado en el sitio “Google books”, indicando que se trata de un volumen de 157 páginas –pero no está disponible para venta o consulta. Las principales apreciaciones positivas de Vygotskiy con relación a este autor en el capítulo 18 de “Teoría de las emociones” fueron compiladas en un texto mío de cuño didáctico (DELARI JR., 2009a). En algunos momentos no se sabe hasta qué punto las palabras son de Vygotskiy o paráfrasis de Chabrier.

1.2 – En el capítulo 19 Freud es citado de modo puramente alegórico por Vygotskiy, cuando éste se refiere al caso de un chiste relatado por aquél, para dar seguimiento a un argumento más general criticando a Dilthey por mezclar tesis de contenido distinto. “Así, la mezcla de tres afirmaciones distintas en cuanto a su contenido recuerda de manera sorprendente la lógica de la historia a que se refiere Freud en su estudio sobre el chiste. Una mujer a quien su vecina acusa de haber quebrado una olla que le había prestado expone, para justificarse y para ser más convincente, tres argumentos de una vez: ‘en primer lugar –dice– no te pedí prestada ninguna olla; en segundo lugar, cuando la llevé ya estaba rota; en tercer lugar, la devolví perfectamente intacta’” (VIGOSKI, 1931-33/2004 – P. 226-227). Ninguna explicación y/o contribución teórica freudianas son asumidas, en este pasaje, para la comprensión del funcionamiento psíquico del chiste como tal. Y las contribuciones de Freud sobre las emociones al menos son puestas en evidencia, en ese momento. La mención es hecha apenas de pasada, como recurso retórico, una figura de analogía entre la inconsistencia de la lógica del pensamiento de la mujer acusada por la vecina y la lógica del pensamiento teórico de Dilthey, al tratar la psicología de los sentimientos.

Se constata que en un trabajo de veinte capítulos sobre la teoría de las emociones Vygotskiy sólo menciona el pensamiento del propio Freud cuando lo coloca entre los “discípulos involuntarios de Descartes”. O sea, sólo lo trae al baile como uno entre otros importantes ejemplos de la postura metodológica dualista que está criticando, a lo largo de toda la obra, a partir de otras referencias, sobre todo las del monismo de Espinosa. No sabemos decir exactamente cuándo, entre 1931 y 1933, los capítulos 18 y 19 fueron escritos. Podemos apenas constatar que este sea un momento histórico ya avanzado en el desarrollo del pensamiento de Vygotskiy. Entretanto, desde antes él ya venía definiendo algunas bases epistemológicas para tal posicionamiento crítico, como veremos en seguida.

2 - En 1927 - "El significado histórico de la crisis en la psicología”

En la obra “El significado (9) histórico de la crisis en la psicología”, de 1927, Vygotskiy menciona a Freud varias veces. Con todo, podemos notar que, en la mayoría de ellas, lo hace en función no tanto de criticarlo directamente, cuanto de rechazar metodológicamente varias tentativas de fusión epistemológica entre marxismo y psicoanálisis –una de ellas del propio Luria, en artículo de 1925 publicado en la colección “Psicología y marxismo”, organizada por Konstantín Kornílov (ver LURIA, 1925/2002). El rechazo categórico a tales tentativas ocurre con base en los siguientes argumentos, entre otros: (2.1) la inconsistencia de tratar la obra de Freud como “monista” y/o “materialista”; (2.2) la presencia de una fuerte adhesión de Freud a concepciones metafísicas; y (2.3) la presencia de un destacado reduccionismo del psicoanálisis en el campo práctico.

9 En ruso la palabra es “smysl” (смысл), más comúnmente traducida como “sentido” entre los conceptos vygotskianos. Como en el capítulo 7 de “Pensamiento y lenguaje”, en que Vygotskiy (1934/2001) diferencia “sentido” de “significado” –respectivamente “smysl” (смысл) y “znachenie” (значение).

2.1 – Para mostrar el carácter frágil de los argumentos a favor de un supuesto “monismo” en Freud, Vygotskiy destaca que su “materialismo médico” es muy distinto del “materialismo dialéctico” propio de la psicología marxista. El primero puede convivir con las concepciones metafísicas, el segundo busca superarlas. Así, rechaza abiertamente la posición de Zalkind: “Pero veamos el supuesto monismo del psicoanálisis con el cual Freud no habría estado de acuerdo. ¿Dónde, en qué palabras, con qué motivo, se pasó al terreno del monismo filosófico a que se refiere el artículo [de Zalkind]? ¿Será que la reducción de un cierto grupo de hechos a la unidad empírica es monismo? Al contrario, Freud reconoce siempre lo psíquico, es decir, lo inconsciente como una fuerza especial que no puede reducirse a ninguna otra. ¿Además, por qué este monismo [sería] ‘materialista’ en sentido filosófico? El materialismo médico (que reconoce la influencia de órganos aislados, etc., en las formaciones psíquicas) está todavía en el terreno de la filosofía idealista” (VIGOTSKI, 1927/1991 –p. 229). Que Freud, como médico, reconozca el carácter material de los procesos orgánicos elementales, no lo hace “materialista” ni “monista” en el sentido filosófico, ontológico y epistemológico. Vygotskiy no cree que Freud sea un pensador monista, ya que él no se lo propone, pero coloca en el cheque el argumento freudomarxista de que es posible incorporar a Freud con base en el precepto equivocado de su supuesto “monismo”. Se ve que el dualismo de Freud enfatizado en “Teoría de las emociones” ya era abiertamente constatado en 1927.

2.2 – En cuanto a las bases metafísicas de Freud, en el texto sobre la “Crisis” se destacan principalmente las influencias de Lipps (10) y de Schopenhauer. Con respecto al primero, Vygotskiy señala que “todos los conceptos principales del sistema psicológico de Freud se remontan a T. Lipps. Los conceptos de ‘inconsciente’, de ‘energía psíquica ligada a determinadas representaciones’, de las pulsiones como base de la psique, de la lucha de las pulsiones y de las transferencias, de la naturaleza afectiva de la consciencia, etc. En otras palabras, las raíces psicológicas de Freud se adentran en las capas espiritualistas de la psicología de Lipps. ¿Cómo no tener esto en cuenta al hablar de la metodología de Freud?” (VIGOTSKI, 1927/1991, p. 300). Con relación a Schopenhauer la advertencia epistemológica no es menos severa: “Es un hecho (no sólo no desmentido, sino para ser analizado por los autores de la ‘coincidencia’) que la doctrina de Freud sobre el papel primario de las pasiones ciegas, papel que se refleja de forma inconsciente y desvirtuada en la consciencia; se remonta directamente a la metafísica idealista de la voluntad de las representaciones de Schopenhauer. En sus conclusiones más extremas, el propio Freud señala que se halla cerca de Schopenhauer (11). Pero también en sus premisas fundamentales, así como en las líneas determinantes de su sistema, está ligado a la filosofía del gran pesimista, como se pone de manifiesto en análisis más simples”. (VIGOTSKI, 1927/1991, p. 299). Vygotskiy, de este modo, busca mostrar que varias ideas tomadas como innovaciones trazadas por Freud no son tan originales, y que tal autor no se cuestiona si se opone a la tradición metafísica a la cual se afilia; sin embargo algunos marxistas rusos lo quisieran colocar en un lugar que él mismo no desearía asumir.

10 Esto no sólo es señalado por Vygotskiy, sino que ha sido reconocido y asimismo elogiado por estudiosos contemporáneos de Freud, como el profesor Zeljko Loparic (ver LOPARIC, 2001).
11 En palabras del propio Freud, en la “Historia del movimiento psicoanalítico”: “Otto Rank (1911a) nos mostró un trecho de la obra de Schopenhauer World as Will and Idea en la cual el filósofo procura dar una explicación de la locura. Lo que él dice sobre la lucha contra la aceptación de la parte dolorosa de la realidad coincide tan exactamente con mi concepto de represión que, más de una vez, debo la oportunidad de hacer un descubrimiento al hecho de no ser una persona muy leída” (FREUD, 1914/1978 – p. 45). De modo jocoso, el autor sugiere que por ignorar el carácter social de sus propias ideas, puede imaginárselas como “descubrimiento”.

2.3 – Por último, Vygotskiy también cuestiona los campos de aplicación “práctica” del psicoanálisis, tanto de sus técnicas terapéuticas como de las aplicaciones de las especulaciones generadas para intentar dar cuenta de ellas, cuando se las traslada indiscriminadamente a los más diferentes campos de la cultura y de la vida social. De esa manera: “también en sus trabajos ‘prácticos’, el psicoanálisis muestra sus tendencias profundamente estáticas y no dinámicas (12), conservadoras, anti-dialécticas y anti-históricas. Reduce los procesos psíquicos superiores –individuales y colectivos– directamente a raíces que evolucionan poco, primitivas, en esencia pre-históricas, pre-humanas, sin dejar espacio a la historia. La obra de F. M. Dostoiévskiy se analiza del mismo modo que los tótems y tabús de las tribus primitivas; la iglesia cristiana, el comunismo, la horda primitiva, todo eso procede, en psicoanálisis, de la misma fuente. Que tales tendencias se encuentran en el psicoanálisis lo testimonian todos los trabajos de esta escuela que tratan los problemas de la cultura, de la sociología, de la historia. Comprobamos, por tanto, que no sigue, sino niega, la metodología del marxismo. Pero sobre esto, ni una palabra más” (VIGOTSKI, 1927/1991, p. 299-300). Como veremos abajo, ese profundo rechazo de Vygotskiy al reduccionismo freudiano ya era anunciado, dos años antes, en su libro “La psicología del arte”, de 1925.

12 En cuanto al carácter “no dinámico” del psicoanálisis, Vygotski retrocede en “Las emociones y su desarrollo en la edad infantil” con la hipérbole de que “Freud muestra la extraordinaria dinámica de la vida emocional” (VIGOTSKI, 1932/1998 – P. 96). Dice que la “muestra”, mas en seguida agrega que “una conclusión puramente formal de sus pesquisas es, a mi ver, correcta, a pesar de la falsedad, en esencia, de la afirmación fundamental de Freud”. La ambivalencia de las emociones en las primeras etapas del desarrollo es la constatación que Vygotski acepta “a pesar del carácter equivocado de la explicación que [Freud] da sobre la emoción ambivalente” (idem). Como en el tema de la relación “vida y muerte” (ver página 11 de este trabajo), acoge el problema concreto, pero rechaza la explicación metafísica –falsa “en esencia”. Y en cuanto a lo “anti-histórico”, mantendrá su posición –ver página 15 de este trabajo.

Concluyendo nuestras consideraciones sobre esta obra de 1927, cabe recordar que ella puede, grosso modo, ser situada en un período intermedio en el desarrollo del pensamiento de Vygotskiy. Entretanto, aquí se nota que algunas directrices epistemológicas importantes ya son señaladas. Y el lugar dado entonces a la teoría de Freud en la psicología marxista, en la visión de Vygotskiy, es el de un franco oponente en el campo epistemológico. Aunque una u otra cuestión surgida de él puede ser bien recibida por Vygotskiy, las respuestas dadas a ellas dentro del sistema filosófico general del psicoanálisis, su visión del mundo, no son acogidas con el mismo entusiasmo. Lo que será retomado con más detalles en la “parte II”.

3 - En 1925 – en “Psicología del arte”

Al regresar un poco más en el tiempo notaremos que Freud fue citado más en “Psicología del arte” que en “Teoría de las emociones”. El primero también fue un trabajo de muchos años, concluido en 1925, período en que según algunos autores, la referencia principal de Vygotskiy en psicología era “reflejológica” (13) (ver VERESOV, 1999). Además, aunque se sitúe este libro en un momento poco maduro de la producción teórica de Vygotskiy, ya encontramos en él críticas severas a Freud alrededor de cuestiones teóricas importantes. Vygotskiy rechaza de modo enfático algunos principios fundamentales del cuadro referencial freudiano, como, por ejemplo: (3.1) el pan-sexualismo; (3.2) el infantilismo; y (3.3) la interpretación energética.

13 Como decimos en otro lugar (DELARI JR. y BOBROVA PASSOS, 2009) –no nos adherimos totalmente a las periodizaciones comunes de la obra de Vygotskiy. Cabe notar diferencias cualitativas entre obras como “Psicología del arte” (VIGOTSKI, 1925/1999) y “Psicología pedagógica” (VIGOTSKI, 1926/2003; 1926/2004), ambas de un “mismo período”. Pero es importante admitir que en 1925 Vygotskiy todavía no concebía la psicología mediante la “teoría histórico-cultural”, cuyos contornos más nítidos serían definidos en 1928 (ver VALSINER y VAN DER VEER, 1991/1996; VERESOV, 1999). Se puede así ver algo de reflejológico en la “Psicología del arte”, cuando los sentimientos proporcionados por la obra son vistos como “reacciones estéticas” y su culminación catártica como “descarga de energía nerviosa”. Con todo, Vygotskiy también busca lo que diferencia las relaciones forma/contenido de cada obra y no solo un mecanismo genérico que iguale a todas –lo que critica en el pan-sexualismo, infantilismo e interpretación energética de los psicoanalistas.

3.1 – “Pan-sexualismo” es la tendencia a concebir cualquier aspecto del funcionamiento psíquico como manifestación de una sola “energía” llamada “sexual” (14). Algunos lectores de Freud alegan, en su defensa, que para tal autor “no todo es sexual”, en el sentido de “genital” –lo que es obvio, pues ni siquiera él llegaría a tal punto. Pero es una salida ingenua pues la crítica no es a un “pan-genitalismo”, sino a la visión de que experiencias vitales muy diferentes de las genitales sean entendidas como de naturaleza igualmente “sexual” –por la “energización” de “zonas erógenas” distintas, por ejemplo. De ese modo, todo el psiquismo humano podría ser concebido en términos de la dinámica de una energía “sexual”, su represión y su canalización, saludable o patológica, para las más diversas u opuestas actividades. En ese tipo de generalización habría incurrido Freud en su análisis de las obras de arte. Según Vygotskiy, “surge así una impresionante laguna en la teoría psicológica (...). ¿Cómo se puede interpretar la música, la pintura decorativa, la arquitectura, todo en lo que es imposible hacer la traducción erótica simple y directa del lenguaje de la forma, al lenguaje de la sexualidad?” (VIGOTSKI, 1925/1999 –p. 96). Más tarde, Vygotskiy dirá que un error en el desarrollo de los conceptos psicológicos reside justamente en este proceso por el cual una explicación válida para situaciones particulares, como algunos casos clínicos de Freud, se generaliza para las más diversas realidades (15) (arte, religión, política, quizá la pedagogía...) y se hace ley universal, se torna en una “ideología” (VIGOTSKI, 1927/1991 – 271 y 272).

14 Al final de su vida, Freud sugerirá que la “pulsión de muerte” no es de la misma naturaleza que la libido –en algún momento concebida como “sexual”. En este período el propio concepto de energía psíquica se torna más abstracto y misterioso: “Presumimos (...) que en la vida mental actúa alguna especie de energía, mas no tenemos nada en qué basarnos que nos capacite a aproximarnos a un conocimiento de ella a través de analogías con otras formas de energía” (FREUD, 1938/1978 – p. 212). Esta declaración es de 1938. Freud muere en 1939. No se puede decir que fuese un “desvío metafísico de juventud”.
15 Varios ejemplos de ese reduccionismo podrían ser dados, uno de los más notorios está en “El futuro de una ilusión”, de 1927, en el cual la religión es tratada no como realidad antropológica con sus especificidades simbólicas para cada sociedad en diferentes realidades geográficas y tiempos históricos, sino tan solo como una “neurosis obsesiva universal de la humanidad”. En palabras del propio autor: “Así, la religión sería la neurosis obsesiva universal de la humanidad; tal como la neurosis obsesiva de las criaturas surge del complejo de Edipo, de la relación con el padre” (FREUD, 1927/1978 – p. 117). Freud ya tenía 71 años cuando escribió eso –lo que también sugiere no ser ningún “descuido juvenil”, aunque el error sea aquí más grave que el de la nota anterior.

3.2 – “Infantilismo” es la tendencia a reducir la explicación de los actos humanos a estructuras mentales definidas en la infancia, sobre todo por la estructuración del “complejo de Edipo” –concepto de Freud en el cual el mito griego es leído de acuerdo con su visión e intereses (16). Vygotskiy entiende que “en su estudio sobre Leonardo da Vinci, Freud intenta deducir todo el destino y toda la obra de este artista en las emociones [pieriezhivania] básicas de la infancia” (VIGOSTKI, 1925/1999 –p. 94). Sugiriendo que para tal autor “cada individuo está preso en su complejo de Edipo y que, en las más complejas y elevadas formas de nuestra actividad somos forzados a vivenciar más y más nuestro infantilismo y, así, la más elevada creación está fijada en el pasado remoto. Es como si el hombre fuese esclavo de su infancia, como si pasara toda la vida resolviendo aquellos conflictos que se crearon en sus primeros meses de vida” (idem –p. 94-95). Tal impugnación aumenta cuando la relación entre creación artística y trayectoria biográfica de Dostoiévskiy es comentada. Pues para algunos psicoanalistas “en Dostoiévskiy vive y crece un eterno Edipo. Acontece, pues, que se considera como ley fundamental del psicoanálisis la afirmación de que Edipo vive en cada individuo. ¿Significa esto que, mencionando a Edipo, resolvemos el enigma de Dostoiévskiy? ¿Por qué debemos admitir que los conflictos de la sexualidad infantil o los choques de la criatura con el padre, fueron más influyentes en la vida de Dostoiévskiy que todos los traumas y emociones [pieriezhivania] más tardíos? ¿Por que no podemos admitir, por ejemplo, que emociones [pieriezhivania] como la espera de la ejecución, los trabajos forzados, etc. no podrían servir de fuente para nuevas, complejas y angustiantes emociones [pieriezhivania]?” (VIGOTSKI, 1925/1999 – p. 95). Tanto el pan-sexualismo como el infantilismo psicoanalíticos nos impiden ver y resaltar qué es lo propio de la creación artística singular de Dostoiévskiy o da Vinci, nivelándolas con cualesquiera producciones comunes.

16 Mitólogos como Junito Brandão (1992) muestran que la lectura que Freud hace de Edipo es cuestionable. Pues Edipo, en la lógica de la tragedia, no mata al padre por el deseo de estar (tampoco “permanecer”) con la madre, sino para tornarse rey. La reina es sólo un premio secundario que viene con el trono, pues la cultura griega antigua daba muy poco valor a la mujer. Freud, a su vez, tiende a hacer de su Edipo un principio arcaico y válido para cualquier tiempo histórico, sin considerar las características culturales y políticas del pueblo que creó la obra literaria. Tomó su propia ideología y la “proyectó”, para usar sus propios términos, sobre el pasado distorsionando el carácter original del mito, leyéndolo como convenía a sus intereses teóricos. Su versión particular se tornó tan difundida y de sentido común al punto de pasar hoy como algo “universal”, estructurante de la personalidad de todo ser humano, en cualquier tiempo y espacio.

3.3 – La “interpretación energética” dice, respecto a la tendencia meta-teórica freudiana ligada al pan-sexualismo, tratar cuestiones relativas al funcionamiento del psiquismo humano como reducibles a su aspecto energético inespecífico, universal, del que no siempre se tenía claro de qué naturaleza sería tal “energía” en su materialidad (17). Entre tanto, al ser todo en el psiquismo humano cuestión de “energía”, los procesos semánticos más distintos serían diferentes manifestaciones de una sola realidad. Vygotskiy en ese momento histórico no deja de concordar, por ejemplo, con que hay una contribución de Freud en relación a determinadas vivencias [pieriezhivania], con lo cual sondearía su propio entendimiento en cuanto al papel de la catarsis en la reacción estética (lo que retomaré en la parte II). Entre tanto, una corrección fundamental sería hecha a Freud: “abandonar su interpretación energética”. “Son más interesantes los resultados del chiste, del humor y de la comicidad obtenidos por Freud. Hallamos un tanto arbitraria su interpretación energética de las tres modalidades de emociones [pieriezhivania], que acaba por reducirlas a cierta economía, la pérdida de energía; pero si abandonamos esa interpretación energética no podremos dejar de concordar con la grandiosa precisión de análisis de Freud” (VIGOTSKI, 1925/1999 – p. 295). A despecho de la hipérbole de la “grandiosa precisión”, aquí se nota que cierto resultado de la investigación de Freud es aceptado como útil, y su modo más general de comprender tal resultado debe ser “abandonado” para que se pueda obtener buen provecho de ella. Resta preguntar: si entender el psicoanálisis como sistema “monista”, que no pretende serlo, constituye un error metodológico, ¿no sería también un equívoco intentar concebirlo sin la “interpretación energética”? ¿Sin esto no dejaría de ser “psicoanálisis”, en los términos en que Freud lo concebía?

17 Ver nota “14” de este trabajo.

Cabe destacar que “Psicología del arte” es el resultado de una investigación basada en el método “objetivo-analítico” y trata de la objetividad de las relaciones contradictorias entre contenido y forma organizadas por el autor en la estructura de la propia obra literaria (ver VIGOTSKI, 1925/1999), con base en una tradición estética dada, social e históricamente constituida. Por lo tanto, tal método niega el psicologismo, que vería las explicaciones de la obra en el psiquismo individual del autor o de quien viera su trabajo. Psicologismo que, a su vez, se constituye en el principal modo de interpretación por el cual el psicoanálisis ve el arte: una forma de “sublimación” de tendencias individuales reprimidas que deben realizarse de algún modo “socialmente aceptado”. Ya que, como veremos en seguida, Vygotskiy se acerca a algunas ideas de Freud por cuanto a la función de la catarsis en la reacción estética, creo que las raíces de ese punto en común pueden ser buscadas en fuentes anteriores, compartidas por ambos. Pues no constituyen, en absoluto, un hallazgo original de Freud, ni precisan ser abordadas de acuerdo con su visión del mundo y del hombre, radicalmente opuestas a las de Vygotskiy.

PARTE II

ALGUNAS POSICIONES PERIFÉRICAS FAVORABLES DE VYGOTSKIY CON RELACIÓN A FREUD

Llamaré a tales posiciones favorables como “periféricas”, no por que no sean válidas o aprovechables, sino porque no parecen alterar el núcleo teórico y epistemológico de la contribución de Vygotskiy. Son periféricas con relación al antagonismo nuclear y de principios entre este autor y el psicoanálisis, cuyas pistas expusimos en la parte I. Como los lectores de Vygotskiy saben, hay un elogio hecho a Freud con relación a su intuición sobre la importancia de la muerte en la definición de la propia vida humana –a lo que éste responde con la noción, bastante metafísica, de “pulsión de muerte”. Ya destaqué tal elogio en otros lugares (DELARI JR., 2001; 2009b). Con todo, cabe no verlo de modo ingenuo, como una concesión al eclecticismo típico del freudo-marxismo. Aquí lo que se coloca como elogio en ese mismo momento se constituye como crítica en una ironía sutil: “la ciencia también tiene necesidad de esos libros: libros que no descubren la verdad pero que enseñan a buscarla, aunque no la hallan encontrado” (VIGOTSKI, 1927/1991 – p. 303). Claramente, Vygotskiy sólo asume que Freud hace una buena pregunta, no que presente respuesta satisfactoria. Por tanto, el interés no está, de modo alguno, en la concepción psicoanalítica como tal, sino en el objeto con el cual ella tantea ciegamente. Tal elogio a la pregunta de Freud sobre la importancia de la muerte para la vida aparece tanto en el texto de la “Crisis en la psicología” como en la publicación anterior firmada con Luria –un “Prefacio a la edición rusa de ‘Más allá del principio del placer’” (18) (VIGOTSKI y LURIA, 1925/1994). Cabe destacar también que, en 1927, la importancia dada a la intuición de Freud está relacionada con el rescate de la afirmación dialéctica de Marx y Engels de que “vivir es morir” (apud VIGOTSKI 1927/1991 – p. 303). Pero, al menos en las obras aquí presentadas, tampoco vimos a Vygotskiy calificar el abordaje freudiano exactamente como “dialéctico”.

18 Texto de 1925 bastante curioso, en el que los autores relatan que “una nueva y original tendencia psicoanalítica está comenzando a formarse en Rusia, la cual, con ayuda de la teoría de los reflejos condicionados, tiende a sintetizar la psicología freudiana y el marxismo y a desarrollar un sistema de psicología reflejológica freudiana en el espíritu del materialismo dialéctico”. (VIGOTSKI e LURIA, 1925/1994 – p. 11). Con todo, estas mismas tentativas de fusión entre psicoanálisis y marxismo serán criticadas en 1927, inclusive las del propio Luria. Así también, la idea vaga de que “Más allá del principio del placer” tenía “enorme potencial para una comprensión monista del mundo” (idem –p. 17) no fue suficiente para evitar que Vygotskiy en 1927 argumentara contra tal supuesto “monismo”. Posiblemente, en el prefacio de un libro por publicarse en la URSS bolchevique, con probable éxito editorial, no podría tacharlo abiertamente de “metafísico” o “dualista”. Con todo, más allá de la duda sobre las condiciones editoriales de la producción del texto, es también difícil saber de qué modo intervino cada autor en su redacción, por lo que cabe a cada uno de ellos.

Otra aparente aproximación entre estos autores también ocurre en la “Psicología del arte”. Se trata de la mención a la noción asumida por Vygotskiy, también aceptada parcialmente por Freud, de que las emociones son procesos conscientes para el ser humano. Sin embargo, tal vez debieran hacerse dos consideraciones frente a eso. La primera es que el modo por el cual Vygotskiy concibe las emociones, sean sus aspectos conscientes o no, es bastante diferente del de Freud, como vemos en su capítulo 18 de “Teoría de las emociones” (comentado en la parte I). La segunda es que las relaciones entre consciencia y afectos, en lo que respecta por ejemplo al “carácter afectivo de la consciencia”, no es algo originalmente propuesto por Freud, sino antes bien por Lipps (ver VIGOTSKI, 1927/1991). Por tanto, más de una vez, esto no vendría a ser una semejanza profunda, ni un criterio de aproximación efectiva entre los abordajes específicos de los dos autores. Algo así también ocurre en lo que dice respecto al tema de la “catarsis”, tratado por Vygotsky en el capítulo 9 de su “Psicología del Arte” (VIGOTSKI, 1925/1999). Con todo, antes de decir algo categórico sobre tal asunto, cabría recordar que ese concepto remite también a la tradición ancestral de la dramaturgia griega, sobre todo sistematizada por Aristóteles. En esta tradición, la catarsis ya es vista como proceso de purificación promovido por el disfrute de la obra de arte, notablemente la tragedia (19), cuyas estructuras formales son descritas en el libro “Arte poética”, escrito hace más de 300 años antes de nuestra era (ARISTÓTELES, 1979). Cabe recordar además que en el capítulo 9 de “Psicología del arte” dedicado al “Arte como catarsis”, Vygotskiy también dialoga con otros autores además de Freud (20), muchos de ellos citados de forma elogiosa, no destacando en especial el psicoanalista. Pero ahí hay algo de contradictorio en el propio argumento de Vygotskiy al intentar ver la catarsis como “descarga energética”, lo que no coincide con lo que dirá en el capítulo 10 al negar la “interpretación energética” de Freud sobre el chiste. Vygotskiy avanza más cuando busca lo que hay de específicamente humano en el arte. La búsqueda de lo “que hay de humano en el hombre” (21) será la vocación de todo su proyecto posterior en psicología y su principal legado a las generaciones futuras. Así como la “purificación” promovida por la catarsis pudiese ser, en parte, una descarga de energía nerviosa (que no dice ser “sexual”), seguiría siendo fundamental comprender la especificidad/singularidad de las relaciones forma-contenido que pueden conducir a tal transformación social de los sentimientos del lector. Sea en el entendimiento de lo que diferencia la fábula, el cuento y la tragedia; sea en la diferencia entre una tragedia de Sófocles y una de Shakespeare. De modo que, otra vez, la supuesta semejanza entre Freud y Vygotskiy se presenta por vía secundaria, no por identidad epistemológica radical. Hay un tema, un objeto de estudio en común, pero no exactamente el mismo modo general de situarlo y tratarlo teóricamente.

19 Augusto Boal, en su análisis crítico de la dramaturgia clásica griega, señala el carácter ideológico doctrinario de ese proceso de “purificación”... Porque las emociones a ser transformadas en “más puras”, “superiores”, eran justamente aquellas que contradecían los patrones morales dominantes, propios de las castas aristocráticas de la polis griega (ver BOAL, 1975/1988). Lo cual no se diferencia de la evaluación de Bajtín de los llamados “géneros serios” como la lírica y la tragedia, portavoces de una cosmovisión aristocrática, sesuda, que tiende más a lo monológico que a lo polifónico, cuya raíz está más en los géneros serio-cómicos propios de la cosmovisión carnavalesca de origen popular (BAKHTIN 1929/1997). Algo a lo que Vygotskiy no puso atención. Otra distinción de las preferencias literarias de Vygotskiy y Bajtín, sobre todo del papel de lo cómico y de la caricatura, podría ser ventilada pero no es el momento.
20 Pude contar 40 nombres, además de Freud, cuyas contribuciones son citadas: Aristóteles; Avenarius; Christiansen; Darwin; Dessoir; Diderot; Fischer; Goethe; Gross; Hamann; Hennequin; Herder; Iakubinski; James; Kornílov; Kulikóvski; Leman; Lessing; Lipps; Maier; Meinong; Meumann; Müller; Müller-Freienfels; Münstenberg; Orchanski; Ovsiániko-Kulikovski; Pietrajitski; Platão; Potiebniá; Ribot; Shiller; Sócrates; Spencer; Tichener; Viessielovski; Witasek; Wundt; Zeller; y Zienkovski. En un capítulo de 24 páginas, el nombre de Freud aparece apenas en las páginas 251, 252 y 256. Cabría estudiar la especificidad de estas “otras voces”, rescatando la pluralidad de contribuciones sobre “catarsis” en este capítulo, que se apagan por el resalte desproporcionado al (con)sagrado Freud.
21 Para Andrey Puzyriey, esta búsqueda de las “finalidades y los valores fundamentales está presente en todo el pensamiento de Vygotskiy” (PUZIREI, 1989, p. 16 –grifos en la fuente). Se entiende que hay en su obra una fuerte “orientación a lo ‘supremo’ del hombre o, para decirlo con palabras de Dostoiévskiy, al ‘hombre en el hombre’, a su organización psíquica y espiritual, desde el punto de vista de lo que puede ser, en general, el hombre y los caminos que existen para este estado posible, de los caminos que abre, en particular, al arte y a la psicología del arte”. (idem). Evidentemente, Vygotski jamás podría definir todo lo que compone el sentimiento de leer a Shakespeare, Dostoiévskiy, Bunin, en un genérico y mudo concepto de “descarga de energía nerviosa”; no habría sido ese el objetivo principal de su “Psicología del arte”.

Por último, cabe destacar que existe, es verdad, una serie de alusiones elogiosas a Freud en la “Psicología pedagógica” (VIGOTSKI, 1926/2003; 1926/2004). Valsiner y Van der Veer (1991/1996) ya levantaron la duda sobre si eso se debe o no al hecho de que el libro solo es un manual didáctico para estudiantes de enseñanza media, debiendo, por tanto, presentar más una lógica interna de cada teoría que discutirlas críticamente. A pesar de no ser esta la única hipótesis, suena como la más plausible, ya que en el mismo libro también Pávlov es bastante citado y de modo tan elogioso como Freud. En realidad no se toma hoy la adhesión de Vygotskiy a Pávlov como tan importante al punto de necesitar rescatarlo para desarrollar mejor la perspectiva histórico-cultural en general, o su teoría de las emociones en particular. No asumiré la misma postura de Kozulin (1990) en cuanto a este libro, ya que tal autor demuestra “desconfiar” con más desdén por la necesidad de Vygotskiy de adherirse a las ideas de Trotskiy en aquel momento, que por la ausencia de críticas a Pávlov y Freud. De todos modos, concuerdo con aquel estudioso en la evaluación de que es una obra sui generis en la trayectoria intelectual de Vygotski. Es un libro que tiene ideas interesantes para la práctica pedagógica aún hoy, como los temas del “desarrollo moral” y de la “educación estética”, y un valor histórico para la comprensión del pensamiento reflejológico de Vygotski en esa época. Pero no es una obra en la cual se encuentre una profunda alianza teórica entre él y Freud en psicología general, tampoco en la teoría de las emociones.

PARTE III

LA POSICIÓN EXPLÍCITA DE VYGOTSKIY EN CUANTO AL PENSAMIENTO
A-HISTÓRICO DE FREUD

Lo que expuse en las dos partes anteriores constituye el cuerpo de las principales referencias de Vygotskiy a Freud que pude encontrar a lo largo de los últimos años. Citar otros textos importantes de Vygotskiy en que Freud apenas es mencionado no es mi objetivo aquí. Para avalar el alcance de la bibliografía citada el lector deberá pesar la dificultad de adquirir las obras esenciales de Vygotski en Brasil –lo que nunca ocurre con las de Freud, ampliamente traducidas, publicadas y, sobre todo, vendidas en todo el país, igual en tiempos de dictadura. Además de tales referencias, sólo podría hacer dos menciones más a título de recuerdo.

Una es acerca de la referencia eventual de Vygotskiy a la idea de que lo inconsciente puede ser visto no solo como proceso “apartado de la consciencia”, sino también como una “grandeza derivada del desarrollo y de la diferenciación de la consciencia” (VIGOTSKI, 1934/2001 –p. 288). Nada que sugiera estar en profunda alianza con el psicoanálisis. Y, por último, la discusión epistemológica hecha por Vygotskiy al problema de lo inconsciente relativa a la definición del objeto de la propia psicología. Algo que aparece en el texto “La psique, la consciencia y lo inconsciente” (VIGOTSKI, 1930/1991), mas no está en función de una adhesión directa a las contribuciones de Freud, sino de un análisis del problema en diferentes autores, inclusive en el propio Lipps, cuya posición metafísica es destacada en “La crisis en la psicología”. Además, como se sabe, el objeto por excelencia de la psicología para Vygotskiy, hasta el final de su vida, seguirá siendo la “consciencia” –lo que hay de específicamente humano en nuestro psiquismo, el macrocosmos de la palabra significativa.

De este modo, hasta constatar lo contrario, mantengo mis dudas en cuanto a que hubiera algún papel especial para Freud en la teoría de las emociones de Vygotskiy, en cuanto a que fuera relevante o necesario para la formulación de su proyecto de investigación en este campo. Por el contrario, el propio Vygotskiy es quien contesta la posibilidad de tener el psicoanálisis una visión compatible con el proyecto general de la psicología marxista, indicando que la idea ventilada de que la simpatía vygotskiana por el psicoanálisis residiría en el carácter histórico del mismo, carece de fundamento documental, cuando no de fundamento lógico. Asimismo sabemos que el modo de pensar de Vygotskiy se transforma a lo largo de los años, y en los hechos no constatamos cambio alguno por lo que respecta a la posición de este autor sobre el psicoanálisis en el período de 1927 a 1934. En 1927, en el libro ya citado sobre la crisis en la psicología, él ya afirmaba que “el psicoanálisis muestra sus tendencias profundamente estáticas y no dinámicas, conservadoras, anti-dialécticas y anti-históricas” (VIGOTSKI, 1927/1991 –p. 299). En 1934, por motivo a seminarios internos y evaluación de los trabajos de su grupo, Vygotskiy vuelve a decir, de modo abreviado: “la psicología profunda (22) afirma que las cosas son lo que eran. Lo inconsciente no evoluciona –este es un descubrimiento extraordinario. Los sueños resplandecen con luz refleja, a semejanza de la Luna. Esto se desprende de cómo interpretamos la evolución. ¿Como transformación de lo que ha sido desd e un principio? (23) ¿Como nueva formación? Entonces lo más importante será lo último” (VIGOTSKI, 1934/1991 –p. 130).

22 Como se puede ver en el capítulo 18 de “Teoría de las emociones”, “psicología profunda” es un término usado por Vygotskiy para referirse al psicoanálisis freudiano (ver VIGOTSKI, 1931-33/2004 –p. 215).
23 Véase la cuestión del infantilismo ya discutida en la parte II de este trabajo. Y también la nota 15, sobre el tratamiento dado por ese autor al tema de la religión.

Difícil entender que el “descubrimiento extraordinario” no sea una ironía, pero no tan “socrática”, ya que toda la base metodológica de Vygotskiy consiste en estudiar los procesos en su génesis, su desarrollo, su transformación, su historia. ¿Cómo sería “descubrimiento extraordinario” una visión de algo que en nosotros continúa siempre siendo lo que ya era antes, en su naturaleza más profunda y universal? En aquellas discusiones de su grupo, Vygotskiy hablaba de la “psicología de cumbres (que no determina la “profundidad”, sino la “cumbre” de la personalidad)” (1934/1991 –p. 130). En ese sentido criticaba tanto la “psicología superficial” (fenomenológica) como la “psicología profunda” (psicoanalítica), que quiere explicar al hombre por sus profundidades, su naturaleza subterránea. La psicología de “cumbres”, “alturas”, busca comprender al ser humano a partir de él mismo. Como en Marx: “ser radical es tomar las cosas por la raíz, mas la raíz para el hombre es el propio hombre” (apud CHASIN, 1999 -p. 9). Se define al “propio hombre” como ser social, simbólico e histórico por excelencia –lo que la psicología profunda no demuestra priorizar. Como dice Jerome Bruner (2005), al confrontar a Freud y Vygotskiy tenemos en aquél una hermenéutica enfocada en el pasado, y en éste una concepción del desarrollo dirigida al futuro, a las formaciones más avanzadas que emergen y se constituyen mediante el lenguaje en las relaciones sociales. Apenas resta preguntar: ¿retroceder al paradigma freudiano contribuirá a desarrollar una teoría que desea situar las emociones en sus relaciones constitutivas con la consciencia, la historia, la ideología, la cultura y toda la génesis social de la personalidad humana?

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