Este blog busca difundir algunas fuentes de la obra vygotskiana publicada en español, así como traducir algunos artículos editados en revistas y libros o bajados de la red; todo relacionado con Vygotski.

viernes, 2 de enero de 2015

Zanella, dos Reis, Titon, Urnau, Dassoler


CUESTIONES DE MÉTODO EN TEXTOS DE VYGOTSKIY:
CONTRIBUCIONES A LA PESQUISA EN PSICOLOGÍA
Andréa Vieira Zanella, et al.
En: Psicologia & Sociedade; 19 (2): 25-33, 2007

Traducción: Efraín Aguilar

Existen dos procedimientos metodológicos distintos para las investigaciones psicológicas concretas. En  uno de ellos la metodología de la investigación se expone por separado de la propia investigación. En el otro, está presente en toda la investigación. Podríamos citar varios ejemplos de uno y del otro. Algunos animales –los de cuerpo blando– llevan su esqueleto externamente así como el caracol lleva la concha; otros tienen su esqueleto dentro, internamente. Este segundo tipo de estructura nos parece superior no solamente para los animales como también para las monografías psicológicas y por eso lo escogemos (Vygotski, 1995, p. 28).

La psicología de Liev Siemiónovich Vygotskiy se viene consolidando en el escenario científico como referencia en pesquisas que discuten el proceso de constitución del sujeto en diferentes contextos y condiciones sociales. La difusión de su obra en Brasil, centrada sobre todo en la explicación del movimiento complejo en que, vía mediación semiótica, el psiquismo humano está social e históricamente constituido; aconteció inicialmente en el campo educativo, al ser sus estudios utilizados como referencia para investigaciones y propuestas que buscaban transcender tanto las vertientes ambientalistas como las teorías individualizantes presentes en el ideario educativo (Davis & Oliveira, 1994; Kramer & Souza, 1991; Pino, 1992).

La psicología brasileña, a su vez, inicia el proceso de aproximación al legado vygotskiano a mediados de la década de los 80s del siglo XX, acercamiento que se intensifica en la década siguiente. Reflejo de esa aproximación es el número de tesis y disertaciones defendidas en los Programas Brasileños de Pos-Grado en Psicología que utilizan el referente del autor ruso. La utilización de los aportes vygotskianos en las producciones científicas del área psi parece, en cierta forma, consolidada, presentándose como una perspectiva teórico-conceptual que trae relevantes contribuciones al desarrollo de la psicología y sus variadas prácticas.

Por lo que se refiere a las cuestiones metodológicas, sin embargo, hay aspectos importantes de las contribuciones de Vygotskiy que precisan ser discutidos/explicados, aspectos que se presentan en el conjunto de los escritos del autor dispersos aqui y allá, componiendo un firme esqueleto que, como aclara el propio Vygotskiy en el epígrafe que inaugura este texto, sustenta todas las investigaciones que realizó. Ese esqueleto, al mismo tiempo (in)visible y omnipresente, es poco discutido en las producciones científicas que hacen uso explícito de la Psicologia Histórico-Cultural como fundamento.

La busca en bases de datos con el descriptor Vygotski (en cuatro variaciones de ortografía, al intercambiar las letras y e i) evidencia un aumento considerable de la producción científica referida a las contribuciones del autor, a partir del año de 2000: fueron localizadas 449 obras científicas en las bases de datos disponibles por el Portal CAPES (Webspirs – psycINFO; Scopus Find Out y Google Shoolar Beta) y en las colecciones Gale y Ovid,1 en consulta realizada el 01/09/2006. También fueron hallados siete artículos en el Portal CAPES de revistas nacionales de psicología. Al presentar el descriptor Vygotski (en cuatro variaciones de ortografía) junto con los descriptores method y/o methodology; sin embargo, el resultado obtenido con las mismas bases de datos, en consulta realizada el día 01/ 09/2006, fue significativamente menor: 28 producciones científicas fueron localizadas, y solo tres realmente discurren sobre el método, a saber, “Activating  postmodernism” (Holzman, 2006), “The formation experiment in the hypermedia and distance learning” (Giest, 2004) y “Seeing historically: Goethe and Vygotsky’s ‘enabling theory-method’” (Shotter, 2000).

El primer texto trata de relacionar el método dialéctico y la teoría de la actividad de Marx, Vygotskiy y la filosofía de Wittgenstein con la psicología pos-moderna. El segundo texto procura verificar la aplicación del método genético experimental de Vygotskiy a la investigación de la formación del pensamiento teórico en el aprendizaje a distancia con hipermedia. Y el tercero, relaciona los métodos históricos de Vygotskiy y Goethe con la investigación del movimiento de formas y procesos psicológicos y cognitivos vivos en la actividad infantil. Se resalta que en el Portal CAPES de revistas nacionales de psicología no fue hallada ninguna obra con la intersección de los descriptores Vygotsky, en sus diferentes grafías, y método o metodologia.

Al considerar la importancia de rescatar las contribuciones de Vygotskiy en relación al proceso de producción de conocimientos, es objetivo de este texto, de naturaleza eminentemente teórica, presentar y discutir algunas de sus afirmaciones que son indicativas de las reflexiones metodológicas que permearon el desarrollo de sus pesquisas y la construcción de su entorno teórico. Esta discusión, a su vez, será hecha a la luz de las preocupaciones características de pesquisas realizadas en contextos de posgrado, preocupaciones que permean la condición de las autoras, sea porque investigan, sea porque orientan el proceso de investigar. Orientadora y orientadas se encuentran, así, conjuntamente movilizadas por el compromiso de producir algún conocimiento que se presente como relevante en el escenario de la psicología actual, más específicamente en su vertiente histórico-cultural. Se hallan vinculadas, así como es necesario reconocer la inexorable vinculación entre investigador y realidad que se busca investigar, entre epistemología y metodología, entre deseos y escuelas.

Esas escuelas, si por un lado demarcam singularidades y, en ese sentido, diferencias, por otro se unifican a partir del lugar teórico que guían las posturas del proceso de investigar, las preferencias y posibilidades de aproximaciones así como los distanciamientos necesarios. Explicar ese lugar es fundamental en el trabajo de todo y cualquier investigador/orientador/orientado, pues contribuye a la localización tanto de quien habla como de quien escucha en relación a lo que es dicho y silenciado.

Las reflexiones aqui presentadas pueden, por tanto, ser útiles para investigadores contemporáneos que comparten las concepciones ontológicas y epistemológicas características de la psicología histórico-cultural y se dedican a la producción de conocimientos que les son consonantes.

El camino recorrido en el proceso de construcción de las reflexiones aquí presentadas

Un aspecto característico de la obra de Vygotskiy, reconocido por muchos de sus interlocutores contemporáneos, por ejemplo Pino (2005), es la imprecisión conceptual que se caracteriza por el uso indiferente de variados significantes para referirse a los mismos procesos. La comprensión de las explicaciones que presenta sobre algo, como por ejemplo la mediación semiótica del psiquismo humano, se disemina en el conjunto de su obra, lo que dificulta su comprensión. Al mismo tiempo, la  imprecisión conceptual referida en el ejemplo citado, es representada por los varios conceptos de signo que el autor presenta, marcados por lenguajes diferenciados y, nada raro, incongruentes.

Las reflexiones metodológicas presentadas por Vygotskiy siguen la misma dirección: se diseminan por toda su obra, siendo necesario un esfuerzo para prender sus contribuciones en ese campo. Ejemplo de ello se halla en los cinco primeros capítulos del volumen tres de las Obras Escogidas (Vygotski, 1995): el segundo se intitula “método”, sin embargo las referencias claras a los procedimientos de pesquisa son presentadas en el capítulo siguiente, intitulado “Análisis de las funciones psíquicas superiores”. Para la lectura de este texto, a su vez, es necesario comprender el conjunto de sus preocupaciones y también de sus principales interlocutores, lo que transforma el proceso de acercamiento a las contribuciones de Vygotskiy en una tarea que no se agota en las primeras lecturas o incluso en el recorte de determinados textos sin tener en cuenta la totalidad de su producción.

Aunque conscientes de esas dificultades, decidimos enfrentar la tarea de presentar algunas de las reflexiones metodológicas de Vygotskiy, pues reconocemos que su contribución a ese campo transciende su propio tiempo y representan hoy día referencias importantes para las pesquisas en psicología. Por lo tanto, seleccionamos intencionalmente algunas obras del autor que constan en los tres primeros volúmenes de sus Obras Escogidas, edición española, colección que reúne textos de diferentes momentos de la producción de Vygotskiy, a saber:
1. El significado histórico de la crisis en psicología, obra escrita en 1927 y publicada por vez primera en Obras escogidas I.
2. Los cinco capítulos que el autor dedica a la reflexión sobre las “funciones psíquicas superiores” publicados en el volumen III de las Obras Escogidas e intitulados: Cap. 1 – El problema del desarrollo de las funciones psíquicas superiores; Cap. 2 – Método de investigación; Cap. 3 – Análisis de las funciones psíquicas superiores; Cap. 4 – Estructura de las funciones psíquicas superiores; Cap. 5 – Génesis de las funciones psíquicas superiores.
3. Por último, trabajamos con el último texto escrito por Vygotskiy, “Pensamiento y Habla”, escrito en 1934 y publicado en occidente por primera vez en 1962 (Lúria, 1988). Adoptamos para el análisis la versión española publicada en el volumen II de las Obras Escogidas.

La selección de esos textos fue posible por la lectura previa del conjunto de textos publicados en las Obras Escogidas. Después de esa primera lectura procedimos a la re lectura de los textos seleccionados, esta vez con la mirada puesta en las cuestiones metodológicas que allí aparecían. De esa lectura identificamos las siguientes unidades temáticas para el análisis: la relación problema/método/técnicas de investigación; la relación singular/colectivo y sus implicaciones metodológicas; la historia y la dialéctica como fundamentos metodológicos; principios del método; busca de los sentidos como unidad de análisis de la psicología histórico-cultural. La presentación de los análisis seguirá justamente esa secuencia de temas.

Sobre la relación problema, método y técnicas de investigación
El texto “El significado histórico de la crisis en la psicología, una investigación metodológica” (1991) es un momento importante en la obra de Vygotskiy. A partir de un análisis metateórico de la psicología, el autor investigó críticamente la crisis en la psicología como derivada de una crisis en los fundamentos metodológicos de la ciencia, marcada por la lucha entre tendencias materialistas, mecanicistas e idealistas, tanto en Europa como en Rusia. Observamos la preocupación epistemológica que recorre el texto, una vez que el autor examinó los diferentes abordajes teórico-metodológicos que configuraban el terreno de la psicología de su época, al preguntarse cuál era el objeto de la psicología y la mejor forma de investigarla.

Vygostkiy, a partir del análisis emprendido, concluyó que las diferentes propuestas no ofrecían bases para una psicología general, ya que trabajaban con diferentes objetos y por diferentes caminos, ora en una tendencia materialista mecanicista, ora idealista, siendo que ambas pueden ser caracterizadas como tendencias metafísicas en oposición a una psicología concreta. Para superar esa crisis, era necesaria la creación de una psicología general, social y dialéctica, donde la investigación del hombre superase la determinación mecanicista de la materia sobre el hombre sin, con todo, encerrarlo en los excesos de una instancia intrapsíquica individual.

En la creación de esa psicología era necesario redefinir su objeto, delineando de modo claro el problema a partir del cual el ser humano podría ser investigado en su totalidad, así como el método apropiado para ello. La relación mutuamente constitutiva entre problema y método, también fue señalada por Vygostskiy en otros textos, como en este pasaje: “... toda presentación fundamentalmente nueva de los problemas científicos, conduce inevitablemente a nuevos métodos y técnicas de investigación. El objeto y el método de investigación mantienen una relación muy estrecha” (Vygotski, 1995, p. 47).

Es de fundamental importancia que, en el proceso de investigar, se tenga en cuenta esa relación pues el modo como el investigador se acerca a los hechos que pretende estudiar, elaborándolos en forma de problema de investigación, ya trae consigo, en la mirada lanzada sobre la realidad, un filtro metodológico, una mirada que deberá ser refinada para la construcción del camino que se propone recorrer en su investigación. De acuerdo con el  autor:

La elaboración del problema y del método se desarrolla conjuntamente, aunque no de modo paralelo. La busca del método se convierte en una de las tareas de mayor importancia en la investigación. El método, en ese caso, es al mismo tiempo premisa y producto, herramienta y resultado de la investigación (Vygotski, 1995, p. 47).

Vygotskiy (1995) destacó al sujeto como el objeto por excelencia de la psicología, mas en el modo como construyó teóricamente ese problema ya se encuentra la influencia del método, pues el sujeto es aquí concebido en su historicidad. El materialismo histórico y dialéctico ocupa ese lugar en la relación donde “El método tiene que ser adecuado al objeto que se estudia” (p. 47).

De ese modo, Vygotskiy (1995) consiguió escapar del dualismo que marcaba la crisis en la Psicología, concibiendo al sujeto no como subjetivo abstracto ni como objetivo mecanicista, sino como, en un movimiento dialéctico, constituido y constituyente en las y por las relaciones sociales, semióticamente mediadas (Góes, 1993; Molon, 1999; Pino, 2005; Smolka, 1993; Zanella, 2004, 2005). A su vez, explicó las relaciones inexorables que existen entre el qué y cómo se investiga, relaciones marcadas por una comprensión de la ciencia que connota el proceso de producción de conocimiento y los resultados que de ahí surgen.

Sobre la relación singular/colectivo y sus implicaciones metodológicas
Al proponer un cambio epistemológico/metodológico para la Psicología, Vygotskiy traza uno de los elementos básicos para la comprensión del ser humano como ser fundamentalmente histórico y cultural, manifestación singular de un amplio conjunto de relaciones sociales, al ir contra las perspectivas que aíslan al sujeto de su contexto, pues el propio psiquismo es constituido históricamente en la compleja e indisociable relación sujeto y sociedad.

Para el autor, la comprensión de los procesos psicológicos humanos más simples se da por la comprensión de los procesos más complejos, lo que presenta como desafío metodológico: “... mostrar en la esfera de los problemas que nos interesan cómo se manifiesta lo grande en lo pequeño...” (Vygotski, 1995, p. 64), cómo la realidad social es recombinada y objetivada en cada persona que se presenta, así, como expresión y al mismo tiempo fundamento de esa misma realidad.

En esa perspectiva, cualquier análisis debe buscar las relaciones entre los fragmentos que componen el todo, pues los modos como esos fragmentos se relacionan, determinan la forma fundamental de todo el complejo. Esta premisa se opone a la idea que el orden de los factores no altera el produto, así como a la expresión que el todo es la mera suma de las partes. Al contrario, el todo y las partes se unifican y se singularizan, pues el todo se presenta de alguna forma en la parte que lo constituye y que por este es constituido. Por lo tanto, al aislar los elementos, inevitablemente los fenómenos son reducidos, lo que lleva a un análisis estéril y equivocado.

... el propio sentido del análisis debe ser modificado en su raíz. Su tarea fundamental no es descomponer el todo psicológico en partes e inclusive en fragmentos, sino destacar del conjunto psicológico integral determinados trazos y momentos que conservan la primacía del todo (Vygotski, 1995, p. 99-100).

La tarea de quien realiza el análisis es conocer los movimientos del sujeto en las relaciones que éste establece y, al mismo tiempo, las condiciones de esas mismas relaciones que posibilitan la emergencia de algunas posibilidades para los sujetos en relación. Se afirma así la mutua constitución del sujeto y la realidad, pues cada persona es dinámica, es síntesis abierta que se realiza constantemente en movimientos de apropiación de aspectos de la realidad y objetivaciones que modifican esta realidad.

El enfoque en las relaciones sociales es de suma importancia, pues al aislar elementos se pierde la comprensión tanto de las partes que componen el todo, como de la propia  totalidad. Esto significa decir que cada fragmento está constituido por medio de las relaciones que establece con los demás, en movimiento de mutualidad. De igual modo se comprende la totalidad, pues es justamente la manera como los elementos se relacionan lo que configura el cuadro total: cualquier cambio en la composición de los mismos altera el todo. Vale resaltar que el término totalidad debe remitir siempre a una totalidad abierta, pues la dialéctica lleva siempre el devenir propio del movimiento. Un buen ejemplo del abordaje en las relaciones que podemos encontrar en la obra de Vygotskiy, es el análisis que el autor hace de la constitución del pensamiento verbal, al explicar que es justamente en la relación entre pensamiento y lenguaje donde, en el movimiento de oposición de fuerzas, se constituyen recíprocamente y forman el pensamiento verbal. (Vygotski, 1982).

La busca de las relaciones es la que nos permite conocer la transición de lo colectivo a lo singular y de este a lo colectivo, momento considerado de extrema importancia en el análisis, pues los cambios de cualidad se dan justamente por la realización de estos movimientos: “El punto central de nuestra investigación consistirá en estudiar el paso de la  influencia social exterior al individuo, a la influencia social interior al individuo, y trataremos de esclarecer los momentos más importantes que integran ese momento de transición” 2 (Vygotski, 1995, p. 87).

En este sentido, la Psicología Histórico-Cultural se caracteriza por la concepción de la realidad como compleja, por la interdependencia entre fenómenos, por la mutua constitución de sujetos y sociedad. Cada aspecto contemplado en el análisis, en ese sentido, no solo es un “apéndice” que es parte de un todo, pues al mismo tiempo es manifestación de la totalidad y determinante de esa totalidad, por la manera como se relaciona con los otros aspectos. Por eso, se privilegian los movimientos, transiciones, aquello que propicia una comprensión integral de los fenómenos, para contemplar las relaciones de constitución  recíproca de estos y de la totalidad que los mismos componen, y también la génesis de los cambios de calidad propiciados por estas íntimas relaciones.

La Historia y la Dialéctica como fundamentos metodológicos
Estudiar los fenómenos en movimiento es lo mismo que decir que los estudiamos históricamente, pues se comprende la historicidad de los procesos como movimientos dialécticos, marcados por oposiciones, concordancias, simetrías y asimetrías, y por último, tensiones que se objetivan en síntesis inexorablemente provisionales. El sujeto, en esa perspectiva, se apropia de la realidad en los aspectos que le son significativos, siendo la manera como se apropia única y fundamentalmente de su propia singularidad.

De esta forma, la historia es para la Psicología Histórico-Cultural el propio movimiento en que el sujeto, cuando procede, recrea la realidad cotidianamente. Ese movimiento a su vez se objetiva en prácticas sociales diversas que se presentan como síntesis que contemplan aquello que es pasado en lo que es presente, lo cual, a su vez, se basa en un proyecto de futuro, constantemente actualizado. Afirma Vygotskiy que: “La luz de la historia ilumina el presente y nos encontramos simultáneamente en dos planos: lo que es y lo que fue”. (1995, p. 65), planos que dan (in)finitas posibilidades para lo que podría ser.

Esta historicidad es sumamente importante, pues justamente es el movimiento histórico en el cual el propio sujeto activamente participa en su constitución.

... el estudio histórico, dígase de paso, simplemente significa aplicar las categorías del desarrollo a la investigación de los fenómenos. Estudiar algo históricamente significa estudiar en movimiento su desarrollo histórico. Esa es la exigencia fundamental del método dialéctico. Cuando una investigación descubre el proceso de desarrollo de algún fenómeno en todas sus fases y cambios, desde que surje hasta que desaparece, eso implica dar visibilidad a su naturaleza, conocer su esencia, ya que solo en movimiento el cuerpo demuestra que existe. Así, la investigación histórica de la conducta no es algo que complementa o ayuda al estudio teórico, sino que constituye su fundamento (Vygotski, 1995, p. 6).

De esta forma, el método para Vygotskiy no solo nos permite reconocer en el presente aspectos del pasado, sino también posibilita conocer las especificidades de la constitución del propio sujeto, pues los procesos que lo constituyen se dan en los propios movimientos del sujeto en una determinada realidad histórica que es por éste singularmente apropiada. Las objetivaciones que éste realiza en el mundo, son tanto producto de apropiaciones pasadas como procesos en movimiento de transformación tanto de sí como del contexto del cual es parte/partícipe, movimiento que se presenta abierto, impulsado por las posibilidades del llega a ser.

Principios del método
Al discutir sobre el análisis de las “funciones psíquicas superiores”,3 uno de los principales objetos de estudio al cual se dedicó, Vygotskiy (1995) defiende la necesidad de presentar los principios que dan la base a ese análisis, y que deberían estar presentes en las investigaciones psicológicas, tomando en cuenta la crisis metodológica de la Psicología y la premisa de historia y dialéctica como fundamentos. Conforme al autor, “podemos señalar tres momentos determinantes en los cuales se apoya el análisis de las formas superiores del comportamiento y que constituyen la base de nuestras investigaciones” (Vygotski, 1995, p. 100). Así, presenta los siguientes principios metodológicos:

Análisis del Proceso en vez del Objeto/Producto – Con esa proposición Vygotskiy se opone a las teorías de su época que analizaban los objetos como formas estables, a través de la descomposición de los elementos que los constituían.

Esa primera directriz se relaciona directamente con la perspectiva histórica y dialéctica a partir de la cual Vygotskiy (1995) realiza sus investigaciones, pues a partir de esa mirada el objeto de investigación no está dado y, una vez que está constituido históricamente, se hace necesario escudriñarlo en ese proceso. Partiendo de ese principio, Vygotskiy comprende las “funciones psicológicas superiores” a partir del estudio de su proceso de desarrollo. Conforme al autor, “El análisis del objeto debe oponerse al análisis del proceso que, de hecho, se reduce al desdoblamiento dinámico de los momentos importantes que constituyen la tendencia histórica del proceso dado” (p. 101).

Esta guía metodológica nos indica la preocupación de Vygostkiy frente a los problemas que estudia, una búsqueda por la emergencia de aquello que solo puede ser comprendido en cuanto proceso, no como algo que es, sino que está siendo a partir de lo que fue, al inaugurar en psicología un modo de investigar pautado en una noción dinámica e histórica del psiquismo y del sujeto, que está relacionado con el segundo principio metodológico que presenta.

Análisis Genotípico en vez de Fenotípico – Aqui el autor propone que se busque la emergencia histórica y social del fenómeno, a través del análisis del desarrollo histórico del mismo, a lo que él se refiere como la busca del origen genético de una determinada función psíquica, desde que aparece hasta su desaparición o hasta volverse “automatizada”. Se opone, de esa forma, a los estudios que se limitan a los aspectos inmediatamente disponibles del objeto y sus manifestaciones externas. Conforme al autor, es necesario evitar el estudio de procesos psicológicos fosilizados, o sea, procesos psicológicos automatizados o mecanizados. Por ello, se hace necesario “... convertir el objeto en movimiento y lo fosilizado en proceso” (Vygotski, 1995, p. 105).

Para el autor, por tanto, es necesario ir más allá de lo que fenotípicamente “aparece”, pues lo “dado” es el resultado de un proceso en el que se constituye a partir de determinadas condiciones, históricas y sociales. Más que estudiar el modo como algo se presenta (un proceso psíquico, u otro objeto de estudio), se hace necesario pesquisar cómo puede llegar a presentarse del modo como se presenta hoy, búsqueda que pretende cambiar los fenómenos desde una mirada que enfoca su historicidad y la complejidad de las relaciones que lo establecerán. El autor resalta que:

... constituye un grave error pensar que la ciencia solo puede estudiar lo que nos muestra la experiencia directa... Los estudios basados en el análisis de vestigios de influencias, en métodos de interpretación y reconstrucción, en la crítica y en la indagación del significado fueron tan útiles como los basados en el método de la observación “empírica” directa (Vygotski, 1996, p. 277).

La Oposición de las Tareas Descriptivas y Explicativas de Análisis – Un análisis basado en los dos principios anteriores no se sustentaría solo a partir de la descripción. Si bien se reconoce que esta es parte importante de cualquier investigación, Vygotskiy (1996) destaca que es necesario establecer teóricamente las relaciones que constituyen el objeto que se estudia en sus múltiples determinaciones. En ese sentido, el autor también se opone a la psicología subjetivista de su época que limitaba el concepto de análisis científico a la  descripción de los fenómenos y era contraria a la explicación de los mismos. Para Vygotskiy la descripción por sí sola no es suficiente, es necesario ir más allá estableciendo las relaciones que constituyen la base de determinado fenómeno. Conforme al autor, “explicar significa establecer una conexión entre varios hechos o varios grupos de hechos, explicar es referir una serie de fenómenos a otra...” (1996, p. 216).

En ese sentido, la perspectiva vygotskiana es explicativa-relacional: el sujeto es comprendido a partir de su condición inexorablemente social, cultural e histórica, el pensamiento en relación al lenguaje (Vygostski, 1996), y la creatividad en relación a la memoria, la imaginación, la acción, la emoción y la razón (Vygotski, 1990, 1996). Estas relaciones no acontecen entre fenómenos que existen apriorísticamente y entonces se relacionan, sino que esos fenómenos solo existen en y por las relaciones que dialécticamente se contituyen.

A esos tres momentos se presenta otro principio fundamental, a saber, el análisis de unidades en vez de elementos, principio que, al contrario de los anteriores, descritos en el conjunto de textos que tratan de la historia del desarrollo de los procesos psicológicos superiores escritos en 1930, es explicado en el último capítulo de Pensamiento y Lenguaje, escrito en 1934. Vygotskiy se opone a la investigación científica pautada en elementos por fragmentar el objeto de estudio sin llegar a la totalidad del fenómeno, además del carácter  no dialéctico de ese tipo de análisis. Conforme al autor, “...el análisis por descomposición en elementos no es de hecho un verdadero análisis, aplicable a la  resolución de problemas concretos en cualquier tipo de fenómeno” (Vygotski, 1991, p. 288).

En oposición a ese método de análisis característico de la psicología subjetivista de su época, Vygotskiy propone que el análisis de los procesos psicológicos sea pautado en unidades de análisis:

interpretando estas últimas como los productos del análisis que, a diferencia de los elementos, constituyen los componentes primarios, no con relación a la generalidad del fenómeno a estudiar, sino solo con relación a sus características y propriedades concretas. Esas unidades, a diferencia de los elementos, no pierden las propiedades inherentes al todo que debe ser objeto de explicación, sino que encierran en su más simple y primaria forma esas propiedades del todo que han motivado el análisis (Vygotski, 1991, p. 288).

Además de esas directrices, Vygotskiy llama la atención hacia la investigación y análisis de procesos y conductas cotidianas automatizadas o mecanizadas, las cuales llevan las marcas de formaciones complejas de nuestros antepasados y al mismo tiempo anuncian devenires. De nuevo se explica su preocupación por el carácter histórico-cultural del proceso de constitución del ser humano y en consecuencia de las funciones psicológicas, las cuales deber ser estudiadas en proceso.

... la valoración cotidiana de un fenómeno y su valor de conocimiento científico no siempre coinciden de manera directa o inmediata y, además, no pueden coincidir si tal fenómeno es estudiado como prueba indirecta, como mínima demostración material, como marca o síntoma de algún proceso o acontecimiento grande e importante que se reconstruye o se devela gracias a la investigación y al estudio, al análisis e interpretación de sus fragmentos o residuos, que se convierten en un medio valioso de conocimiento científico. El zoólogo, con el residuo insignificante de un hueso animal fósil, reconstruye su esqueleto e, inclusive, su modo de vivir. Una moneda antigua, que carece de todo valor real al principio permite al arqueólogo conocer un complejo problema histórico. El historiador, que descifra un jeroglifo dibujado en una piedra, penetra en las profundidades de los siglos desaparecidos. El médico establece el diagnóstico de la enfermedad con base en unos pocos síntomas. Solamente en estos últimos años la psicología viene superando el temor delante de la valoración cotidiana de los fenómenos y aprende por minucias insignificantes –residuos de los fenómenos como decía Freud, que pedía mayor atención a la psicología de la vida cotidiana– a descubrir con frecuencia importantes documentos psicológicos (Vygotski, 1995, p. 64).

El estudio de lo insignificante, también llamado por Vygotskiy de la función rudimentaria en los estudios sobre los procesos psicológicos que emprendió, es para el autor un procedimiento metodológico básico para comprender el comportamiento humano, al ser considerado el punto de partida del método. Tiene por finalidad “... revelar cómo se manifiesta lo grande en lo pequeño”. (Vygotski, 1995, p. 66) De esta forma, hay posibilidad de comprender el proceso histórico de transformación de las funciones culturales rudimentarias a nuevas formas de comportamiento, llamadas funciones psicológicas superiores, ya que las formas fosilizadas son el vínculo entre el presente y el pasado. Sin embargo, Vygotskiy enfatiza que este procedimiento no debe ser punto de llegada del método, ya que la investigación de lo insignificante no posibilita el entendimiento de las formaciones posteriores, sino que garantiza entender el movimiento de estas, fundamento de su psicología histórica. Movimiento entre el comienzo y el fin del desarrollo, entre la plasticidad y la petrificación, entre lo que fue, lo que es y lo que puede llegar a ser.

Busca de los sentidos: ¿unidad de análisis para la Psicología Histórico-Cultural?

Además de las contribuciones sobre el método aqui presentadas, Vygotskiy (1991), al discutir en su última obra las relaciones entre pensamiento y habla, de cierta forma retoma las reflexiones anteriores sobre las relaciones dialécticas entre colectivo y singular, sujeto y cultura, presentándolas bajo la égida de una unidad, a saber, los significados o sentidos.
Aunque establezca una diferencia entre esos dos conceptos - el primero es necesariamente compartido y goza de una relativa estabilidad, provisional en razón de su condición social e histórica; los sentidos, a su vez, se refieren a una dimensión esencialmente idiosincrática – el propio Vygotskiy los unifica cuando afirma que “el sentido de la palabra es la suma de todos los eventos psicológicos evocados en nuestra consciencia gracias a la palabra. El significado es solo una de esas zonas del sentido, la más estable, coherente y precisa” (1991, p. 333).

Significados y sentidos, a su vez, son producidos por sujetos en sus complejas relaciones, vía actividad que es marcada por las trayectorias y experiencias de cada uno y de todos y al mismo tiempo, por las condiciones y características del contexto histórico en que viven. De ese modo, cualquier actividad humana foco de investigación psicológica requiere, para su comprensión y explicación, la mirada sobre los sentidos que tienen para los sujetos en relación, mirada que considere la indisociabilidad de los sujetos, de sus condiciones de posibilidades y la realidad histórica del contexto del cual activamente participan.

Este supuesto es posible como resultado de la afirmación de Vygotskiy de que:

... el sentido de la palabra es ilimitado. La palabra gana sentido en el contexto de la frase, mas la frase gana sentido, a su vez, en el contexto del párrafo, el párrafo lo debe al contexto del libro y el libro lo adquiere en el contexto de toda la creación del autor (1991, p. 333-334).

Toda palabra es, a su vez, una generalización y, como tal, un fenómeno del pensamiento que se interconecta con la memoria, la percepción, la imaginación, en fin, con todos los procesos psicológicos y la dimensión afectivo-volitiva que mueve a las personas y connota  las relaciones que establecen con otros y consigo mismas.

La transformación del pensamiento en palabra, por consiguiente, es un proceso complejo y dinámico de descomposición y recomposición, de transformaciones complejas donde la objetivación del sujeto por medio de la palabra escrita o hablada, del gesto, de la expresión, nunca corresponde directamente al pensamiento que la engendró y que es modificado en el propio proceso de comunicación. Dicho de otra forma, hay siempre un subtexto oculto en todo enunciado. De ese modo, el pensamiento no es simplemente expresado en palabras u otro signo por el cual se objetiva, se constituye por medio de ellos, tanto en su dimensión física, o sea, por el sonido, trazo o imagen que lo representa, como por los sentidos producidos en los contextos de interlocución, sentidos que presuponen necesariamente algún otro, presente o ausente: “Si todo lo que deseamos expresar estuviese contenido en los significados formales de las palabras empleadas, para expresar cada pensamiento distinto necesitaríamos utilizar mucho más palabras de lo que en la realidad empleamos. Hablamos solamente con las alusions necesarias” (Vygotski, 1991, p. 323).

Si, a su vez, ese proceso de transición del pensamiento al habla es complejo y dinámico, podemos afirmar que, más que alusiones necesarias, en el habla son expresiones de las (im)posibilidades del sujeto en los procesos de comunicación, (im)posibilidades que transcienden las intencionalidades y constituyen la arena de las interlocuciones en que uno y otro se presentan como referencias, y al mismo tiempo límites para lo que se dice o se deja de decir. Hay aquí otras implicaciones metodológicas que Vygotskiy de cierta forma anuncia, pero no desarrolla. El pensamiento, así como el propio sujeto, es mezcla intrincada de cognición y afectos, de razón y sinrazón, que en el propio proceso de objetivarse –sea vía palabra, expresión, gesto, escrita, u otro– concomitantemente se (re)constituye. El propio movimiento de objetivación, si no directo, inmediato, se presenta como proceso de creación y, como tal, no es necesariamente tranquilo, lo que Vygotskiy (1990) refiere como torturas de la creación.

En este sentido es que Vygotskiy (1991) llama la atención al hecho de que para la comprensión del lenguaje del otro es necesario ir más allá de las palabras, buscando también el pensamiento que las constituye y su motivación, ya que detrás de cada pensamiento hay una intención afectivo-volitiva. De esta forma, en la investigación del lenguaje la busca de los sentidos se torna fundamental para Vygotskiy, puesto que el sentido es expresión dialéctica de los planos singular y colectivo.

A su vez, al destacar la dimensión de los afectos y de la voluntad, no necesariamente (re)conocidos y representados en un lenguaje claro, tanto por/para el sujeto de la acción en cuanto otro, Vygotskiy de cierta forma reconoce la complejidad de toda investigación donde personas en relación se presentan como foco. Después de todo, el tamaño de los sentidos, esencialmente polifónicos y polisémicos, se ha convertido en mucho más que la intencionalidad y claridad; está lo efímero, lo imprevisto, lo plural, el acontecimiento en sí, en fin, la propia existencia en proceso, constante devenir.

Consideraciones Finales

Investigar es una actividad compleja que viene siendo reconocida en su dimensión plural,4 lo que apunta a la necesaria reflexión sobre la adecuación del método a lo que se investiga. En ese sentido, las contribuciones metodológicas de Vygotskiy son aquí presentadas en razón de su actualidad y pertinencia, ya que el reconocimiento de este autor a la inexorable relación entre lo que es objeto de investigación, los caminos recorridos en la investigación y la producción de conocimiento de ese modo, son aspectos amalgamados por la orientación teórico-epistemológica asumida por el investigador, sean explícitos o no.

Es posible identificar en la obra de Vygotskiy, aunque marcada por los problemas y el  léxico de la época en que vivió, esa unidad en la diversidad: discutió varios asuntos, como la historia de la psicologia, creatividad, reacción estética, el desarrollo de los procesos psicológicos superiores, pero en todas sus obras se destaca la cuestión de la constitución  social e histórica del psiquismo humano como centro de sus intereses. En otras palabras, la persona en su humanidad, esencialmente histórica y cultural, se presenta como el foco, siendo la diversidad de posibilidades metodológicas la demarcación de una postura abierta al reconocimiento de la complejidad de sujetos y realidad, y de su condición histórica y plural. Al investigador, por último, cabe producir explicaciones que posibiliten conocer esa realidad en su flujo y, al mismo tiempo, problematizar lo que aparece como algo posible dentro de la infinita gama de lo que es y de lo que puede llegar a ser.

Notas

1 La busca se restringió a las obras científicas, a partir del año 2000, que utilizaban los descriptores Vygotsky, Vygotski, Vigotsky y Vigotski como palabras clave, con excepción de la base de datos Google Shoolar Beta que no ofrecía esta opción de busca. En este caso, se restringió la investigación al título de las obras.

2 Ese pasaje, aunque importante en la medida que explica el carácter inexorablemente social de lo que se presenta como singular, es motivo de polémica en la medida que lleva una cierta dicotomía  entre externo e interno, entre social y singular. A partir de la propia teoría de Vygotskiy es posible comprender la dialética de esas dimensiones, explicadas por Pino (2000) y Zanella (2005).

3 El concepto de “Funciones Psicológicas Superiores” se refiere, según Vygotskiy, a los procesos psicológicos semióticamente mediados. En este sentido, al utilizar el término “funciones” no lo hace anclado en supuestos biologistas, funcionalistas y/o estructuralistas, sino se refiere a procesos que se dan en el plano de la cultura, que se hacen y rehacen constantemente (Pino, 2000).

4 Ver por ejemplo las discusiones de varios investigadores, compiladas por Boaventura de Souza Santos (2006).

Referencias

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martes, 23 de diciembre de 2014

Romanelli

LA CUESTIÓN METODOLÓGICA EN LA PRODUCCIÓN VYGOTSKIANA Y LA 
DIALÉCTICA MARXISTA
Nancy Romanelli
En: Psicologia em Estudo, Maringá, v. 16, n. 2, p. 199-208, abr./jun. 2011

Traducción: Efraín Aguilar

He defendido la idea que para analizar un objeto de estudio a partir de la obra de Liev Siemiónovich Vygotskiy (1896-1934) es fundamental tener en cuenta las discusiones metodológicas y las contingencias históricas que marcaron el desarrollo de la producción del psicólogo bielorruso – después de todo, Vygotskiy, además de ser un teórico importante de la psicología, fue uno de los grandes epistemólogos de esa ciencia, y su busca del conocimiento siempre estuvo aliada con las necesidades urgentes de su tiempo histórico.

Tratar comprender la dimensión metodológica de una obra que establece interfaces con varios campos del conocimiento y que viene sufriendo las más diversas interpretaciones, como es el caso de la de Vygotskiy, se constituye en una empresa deveras desafiante. En vista de la complejidad de la tarea aquí presentada y de la falta de espacio para discutir el un artículo, pretendo, en este estudio, solamente hacer una modesta introducción, de cuño bibliográfico, a la perspectiva metodológica vygotskiana. Por lo tanto, primero presentaré la filiación dialéctica marxista de las ideas de Vygotskiy; en seguida, retomando brevemente el contexto histórico ruso soviético, tomaré algunos hechos temáticos que orientarán la búsqueda vygotskiyana por una psicología general fundamentada en el método materialista dialéctico; por último, rescataré algunos importantes sustentos metodológicos del abordaje histórico-cultural relacionándolos con el método dialéctico-marxista. Mi objetivo es contribuir, de alguna forma, a un mejor entendimiento de la estrecha relación que Vygotskiy estableció entre investigación teórica e investigación metodológica.

De hecho, fue intensa, original y profunda la propuesta vygotskiana de investigar las bases epistemológicas de la ciencia psicológica y de mostrar qué visiones del mundo y concepciones metodológicas son indisociables de la investigación científica. De acuerdo con una investigadora de la psicología soviética, “cualquier teoría científica, especialmente de las llamadas ciencias humanas, responde a una concepción general sobre la esencia del hombre, su origen, la naturaleza del conocimiento”, entre otros factores (Shuare, 1990, p. 13, traducción nuestra). Tal como enfatizan otros dos psicólogos, la dimensión filosófica y la concepción del mundo cumplen “una función metodológica general en la investigación psicológica” y, de esa forma, contribuyen a asegurar la objetividad y el “carácter científico de los resultados obtenidos de una investigación dada” (Zinchenko & Smirnov citado por Shuare, 1990, p. 12- 13).

Al abordar la dimensión metodológica de la obra vygotskiana somos imediatamente transportados a una época marcada por feroces debates epistemológicos en el campo de la producción científica. Es inevitable preguntarnos contra qué y a favor de qué el autor bielorruso entabló sus luchas y tratar de comprender la síntesis metodológica que él emprendió, tanto en el campo de la ciencia psicológica como en su abordage histórico-cultural. Para situarnos en relación a esos cuestionamientos, cabe retomar, antes de todo, algunas inquietudes epistemológicas que alimentaron el trayecto intelectual de Liev Vygotskiy.

LAS PREOCUPACIONES FILOSÓFICO METODOLÓGICAS DE VYGOTSKIY

Para discutir la cuestión metodológica en la producción de Vygotskiy, cabe mencionar que, para el autor, el término “método”, grosso modo, conjuga dos acepciones que son básicas pero se mezclan: 1) método de pesquisa (en el sentido de los procedimentos técnicos a ser puestos en práctica) y 2) método epistemológico (la perspectiva filosófica más general, que dirige la investigación). Esas dos perspectivas son indisociables y se retroalimentam en un estudio científico de orientación dialéctica, estudio denominado por Vygotskiy de metodología (Vigotski, 1927/1999b).

Reconocido como uno de los grandes nombres de la psicologia del siglo XX, Vygotskiy siempre mostró interés por el conocimiento filosófico y por la producción artística, estableciendo, en sus pesquisas psicológicas, interfaces con los campos de la estética, semiótica, pedagogía, epistemología y otros; pero esos campos de investigación, los estudios experimentales por él conducidos y gran parte de su producción teórica fueron permeados por una preocupación central: la busca de los específicos fundamentos metodológicos de la ciencia psicológica. Como indicó Alieksiey Nikoláievich Lieóntiev (1903-1979), renomado psicólogo que trabajó directamente con Vygotskiy, fue la cuestión del método la que orientó la obra vygotskiana, aunque las investigaciones del autor bielorruso representaban “apenas la primera etapa” de un amplio programa teórico y metodológico (Leontiev, 1999, p. 426).

Veamos un primer ejemplo de esa preocupación de Vygotskiy con el método, rescatando algunas interfaces que el autor estableció entre el arte y la psicología. Discurriendo sobre sus estrategias metodológicas en el texto “El significado histórico de la crisis en psicología” (un manuscrito concluído en 1927 y publicado póstumamente) (Vigotski, 1927/1999b),1 el autor deja clara, antes de todo, la influencia que recibió de la obra de Marx y Engels. Refiriéndose a los análisis literarios (sobre la fábula, el cuento y la tragedia) que él mismo realizó en su tesis de doctorado Psicologia del Arte (estudo concluido en 1925 y publicado póstumamente) (Vigotski, 1925/1999c), el autor relata cuánto se inspiró en la tesis marxista de que “el análisis del hombre es la clave de la anatomía del mono” (Marx, 1844/1978a, p. 120) (la idea de que el estudio de condiciones más elaboradas permite comprender formas más simples):

[...] partí de la idea de que las formas más desarrolladas del arte son la clave de las formas atrasadas, como la anatomía del hombre lo es en relación a la de los monos; que la tragedia de Shakespeare nos explica los enigmas del arte primitivo y no al contrario. Además, hago afirmaciones sobre todo el arte y no compruebo, sin embargo, mis conclusiones en la música, en la pintura etc. Por otro lado: ni siquiera las compruebo en todas o en la mayoría de las variedades de literatura; tomo solamente un cuento, una tragedia. ¿Con qué derecho? No estudié las fábulas ni las tragedias y menos una fábula dada y una tragedia dada. Estudié las  que constituyen la base de todo el arte: la naturaleza y el mecanismo de la reacción estética. Me apoyé en los elementos generales de la forma y del material inherente a todo el arte. Escogí para el análisis la fábula, el cuento y la tragedia más difíciles, precisamente aquelo en que son especialmente patentes las leyes generales: seleccioné los monstruos dentro de las tragedias etc. Ese análisis presupone hacer abstracción de los trazos concretos de la fábula como un género determinado para concentrar el esfuerzo en la esencia de la reacción estética (Vigotski, 1927/1997, p. 374-375, cursivas y traducción nuestra).

1 Considerando que la mayor parte de los escritos de Vygotskiy fue publicada póstumamente, y como mi objetivo es situar históricamente al lector sobre la producción del autor, opté por insertar, en las referencias presentes en el cuerpo del texto, el año original en que fue producido, seguido por el año de la edición que utilicé. Adopté ese mismo criterio en las citas referentes a las obras de Marx y Engels. Las demás citas de este artículo cumplen las normas indicadas por la American Psychological Association (APA).

En la cita de arriba es posible observar que Vygotskiy, al elaborar su tesis de doctorado, ya estaba interesado en buscar la esencia contenida en las apariencias de los fenómenos, un procedimiento propio del análisis dialéctico de base marxista. Vygotskiy mismo recuerda la famosa tesis de Marx y Engels: “Si la esencia y la forma de manifestación coincidiecen (…) toda la ciencia sería innecesaria” (Marx & Engels citado por Vygotskiy, 1927/1999b, p. 383). No hay duda que las concepciones filosófico-metodológicas marxistas ejercerán significativa influencia en la producción del psicólogo bielorruso, dirigiendo sus escritos, presentaciones públicas y otras actividades; pero es preciso examinar la específica manera por la cual Vygotskiy incorporó al campo de la psicología el legado filosófico y metodológico de Marx y Engels, e intentar comprender, de forma más detallada, las contribuciones del autor bielorruso para la construcción de una posible psicología marxista.

Como veremos a lo largo de este artículo, las vías abiertas por Vygotskiy en su busca de una psicología marxista fueron bastante originales y forjadas en el embate epistemológico con la producción científica de su época. En su inquieta reflexión, el autor bielorruso no perdona   incluso a algunos colegas que, así como él, deseaban construir una psicología marxista, pero que, para eso, no consideraban la complejidad de tal intento y recurrían a dogmatismos y sociologismos (Vigotski, 1927/1999b, p. 203-417).

Del todo inmerso en las contradicciones, esperanzas y grandes demandas que la Revolución Rusa de 1917 suscitava, Vygotskiy procuró luchar, con toda su fuerza y genialidad, para la concretización de las transformaciones sociales tan deseadas por la población (Zanella, 2001, p.39). La nueva condición política exigía de las ciencias (y de las artes en general) soluciones concretas para los agudos problemas sociales, y la ciencia psicológica precisaba responder, con urgencia, a las demandas que le tocaban (Shuare, 1990, p.24-25). Aunque, a partir de 1928, el terror estalinista había destruído muchas conquistas de la revolución bolchevique, cabe recordar el compromiso político-social que motivó la producción vanguardista de figuras como Vygotskiy, Eisenshtéin, Mayakovskiy, y también de millones de otros personages que tal vez no sean tan ilustres, pero trabajaron de forma igualmente ardua para democratizar al arte y la ciencia y colocarlas totalmente al servicio de las necesidades colectivas.

Según Shuare (1990), la así llamada psicología soviética (desde el período posrevolucionario hasta el año en que la autora escribió la introducción a su investigación, en diciembre de 1988) “muestra un trazo que la diferencia marcadamente de otros sistemas científicos y que representa su punto de partida metodológico. Se trata de las relaciones entre la ciencia psicológica y la filosofía” (p.11, traducción nuestra). De acuerdo con la autora, “una de las características más notables de la psicología soviética” reside en el hecho de haberse definido esa psicología como “una ciencia que busca una concepción filosófica determinada – el materialismo dialéctico e histórico”. Fue a partir de esa referencia central que la ciencia psicológica soviética pasó, entonces, a “desarrollar su pesquisa científica” (p.11, traducción nuestra). No obstante, Shuare comenta que la existencia de un punto de partida común para los investigadores no significaba, en teoría, que las investigaciones deberían ser orientadas por un “sistema rígido de normas y ‘recetas’ o de procedimientos técnicos”, pues esa rigidez podría conducir a la “dogmatización del conocimiento científico” (Yudin citado por Shuare, 1990, p. 13, traducción nuestra).

Es un hecho que la dimensión político-social estaba orgánica y directamente asociada a los avances de las artes y las ciencias, al menos en la primera década de la Revolución Rusa, mas no se puede restringir el contexto local a la producción de un autor cosmopolita y de vastos intereses como Vygotskiy, ni tomar el marxismo como el único referente en el desarrollo de sus formulaciones, a pesar de la inegable influencia, en la obra del psicólogo bielorruso, de las ideas de Marx y Engels.

El lector de los escritos vygotskianos siempre se sorprende con la profundidad y la cantidad de batallas teórico metodológicas que el psicólogo tuvo con diferentes enfoques filosóficos (estructuralismo, idealismo, fenomenología, entre otros) y teorías psicológicas (behaviorismo, psicoanálisis, reflejología, reactología y tantas más); se sorprende, nuevamente, al verlo  adentrarse en la psicología del arte y vérselas con la fábula, el cuento y la tragedia; y sigue sorprendiéndose al deparar en sus inovadores análisis del Hamlet de Sheakespeare y del simbolismo y del formalismo rusos. El estudioso de los escritos vygotskianos se impresiona, además con la lista de pensadores, filósofos y científicos que, de forma más o menos directa y en diferentes momentos de su vida, influenciaon el trayecto intelectual del psicólogo bielorruso: Espinosa, Hegel, Darwin, Janet, Piaget, Lévy-Bruhl...

No obstante, la diversificada formación cultural de Vygotskiy no diluye o minimiza, en absoluto, la importancia del marxismo en su obra. De diversas formas, el materialismo dialéctico se revela y ejerce en el trabajo de Vygotskiy, como, por ejemplo, cuando el psicólogo contemplaba, al investigar un determinado objeto de estudio, toda la producción científica que estuvese a su alcance, buscando, así, no solo sumar información, sino alcanzar una superación dialéctica, un salto cualitativo o un nivel más profundo de conocimiento.

EN BUSCA DE EL CAPITAL DE LA PSICOLOGÍA

Aunque la obra del psicólogo bielorruso venía siendo blanco de las más distintas interpretaciones, los comentaristas vygotskianos reconocen, generalmente, que las ideas de Marx y Engels desempeñaron un importante papel en la vasta producción del autor (Wertsch, 1985; Shuare, 1990); algunos estudiosos cuestionan, con todo, si esa influencia fue determinante y primordial o debe ser vista solamente como una influencia que se igualaría a otras tantas que permearon el trabajo del psicólogo (Van der Veer & Valsiner, 2006).

Aunque no haya uniformidad entre los comentaristas en relación al peso que se deba atribuir, en la extensa producción del autor, a la teoría marxista, parece bastante válida la interpretación de Duarte (2001, p. 80) que “la obra de Vygotskiy no puede ser bien comprendida si intentamos separarla de sus fundamentos filosóficos, especialmente aquellos más directamente ligados al universo de la filosofía marxista”. Esa perspectiva filosófica, que dirigió el trabajo de Vygotskiy y para la cual el psicólogo dirigió constantemente la atención de la comunidad científica, tiene como uno de sus elementos centrales la “noción del hombre histórico, que se constituye en cuanto sujeto a partir de las relaciones que establece con otros hombres” (Zanella, 2001, p. 87).

En su busca de la psicología del hombre histórico, Vygotskiy desarrolló una amplia y dinámica obra; pero esa vasta producción se caracterizó, según Vieriesov (1999), por tres vectores centrales: consciencia, objetividad y monismo, más precisamente, por la busca, de carácter monista, de una teoría científico-objetiva de la consciencia humana. De acuerdo con Vieriesov, es posíble identificar, durante cierto período de la obra de Vygotskiy, conflictos entre el presupuesto científico-monista del autor bielorruso y las teorías psicológicas de carácter dualista a las cuales él se acercó, ya que esas teorías mantenían dividida la relación entre consciencia y realidad social. Vygotskiy, según Vieriesov, se aproximó inicialmente a las dos orientaciones marcadamente dualistas: la reflejología (hasta 1924) y el “estructuralismo comportamental” (de 1925 a 1927); esbozando, gradualmente, un abordaje monista con su teoria histórico-cultural (de 1927 a 1934). El comentarista resalta que, aunque Vyigotskiy se había identificado con algunos supuestos de las corrientes arriba mencionadas, el autor bielorruso, con sus indagaciones teórico-metodológicas, siempre estuvo a la cabeza de esas corrientes. Vieriesov afirma, además, que el desarrollo de la producción vygotskiana está intrínsecamente vinculado a los propios conflictos con los cuales el psicólogo se topó a lo largo de su trayectoria (Veresov, 1999, p. 193-207).

No se pretende escudriñar, en este artículo, los conflictos arriba mencionados (por más importante que sea esa tarea), pero sí apuntar las motivaciones políticas, filosóficas y metodológicas que llevaron al psicólogo a priorizar el conjunto consciencia-objetividad- monismo. Entre las diversas razones que contribuyeron a que Vygotskiy se dirigiera hacia  esa tríada, cabe destacar, aqui, la participación visceral del autor en la propuesta de la Revolución de 1917 y el desafío – aceptado por él y otros investigadores soviéticos – de elaborar una psicología dialético-marxista que contemplase la dimensión histórico-materialista del psiquismo. Esa perspectiva “historicista” del desarrollo psíquico puede ser considerada, en la opinión de Shuare (1990, p. 59), el principal eje articulador de la producción vygotskiana. De acuerdo con la comentarista, el eje de la cuestión presupone que los fenómenos psíquicos son “sociales por su origen” y que estudiarlos implica entender que “la historia del psiquismo humano es la historia social de su constitución” (p. 61, cursiva de la autora, traducción nuestra).

Fue en la dialéctica marxista que Vygostskiy procuró recursos para investigar el estado de crisis en que se hallaba la psicología, ciencia que, según el autor, generalmente no  consideraba la naturaleza social e histórica de los fenómenos psíquicos. En el manuscrito “El significado histórico de la crisis en psicología” (Vigotski, 1927/1999b), ya mencionado en este texto, Vygotskiy identificó la necesidad de la ciencia psicológica de disponer de su propio El Capital, o sea, de un conjunto articulado de supuestos teórico metodológicos forjados a partir de los principios dialéctico-materialistas. El autor creía que la psicología precisaría construir una “ciencia general” (también por él denominada “teoría intermediaria”) que, al analizar dialécticamente las producciones de las diversas “ciencias particulares” (las varias “disciplinas” o “dominios” del campo de la psicología), procediese, entonces, a una “elaboración y generalización” de aquellas diversificadas producciones, algo que sería “imposible dentro de cada disciplina [psicológica] por separado” (p. 244).

Fiel al enfoque dialético-materialista, Vygotskiy afirmaba que la psicología, al elaborar su ciencia general, necesitaba adoptar “la perspectiva realista objetiva –esto es, materialista en gnoseología y dialéctica en lógica– para el análisis del conocimiento científico”. Por lo tanto, el autor bielorruso nos recuerda que, para el materialismo dialéctico, es la realidad la que “determina nuestra experiencia (...), el objeto de la ciencia y su método”; él destaca, además, la imposibilidad de estudiar “los conceptos de cualquier ciencia prescindiendo de las realidades representadas por esos conceptos” (Vigotski, 1927/1999b, p. 246). Al proceder así, Vygotskiy evidencia su opcióno por un abordaje psicológico comprometido con entender al hombre concreto (el ser humano insertado en su realidad histórica objetiva), al reiterar que el psiquismo es -él también– una realidad objetiva que puede ser develada por medio de la comprensión dialéctica.

Al entender la dialéctica como perspectiva “universal al máximo” que “abarca la naturaleza, el pensamiento, la historia”, Vygotskiy definió la “ciencia general” psicológica como “materialismo psicológico” o “dialéctica de la psicologia” (Vigotski, 1927/1999b, p. 393). Esa “ciencia general” tendría el potencial de sobrepasar las arraigadas, estáticas y ahistóricas orientaciones psicológicas, de carácter metafísico y/o mecánico materialista que limitaban profundamente, a entender del autor, el desarrollo de la psicología (p. 342-343). Con su perspectiva dinámica e histórica, la “dialéctica de la psicología” estudiaría las “formas más generales del devenir” y cómo ellas se manifiestan “en el comportamiento y en los procesos de conocimiento” (p.247).

Antes de continuar analizando la propuesta vygotskiana de una “ciencia general” como expresión del “materialismo psicológico” o “dialéctica de la psicología”, cabe señalar algunos aspectos del método dialéctico-marxista.

En el posfacio a la segunda edición de El Capital, Marx afirma que, en la perspectiva dialéctico-materialista, lo ideal y lo material son dos manifestaciones diferentes de una y la  misma naturaleza: “lo ideal no es nada más que lo material, traspuesto y traducido en la cabeza del hombre” (Marx, 1873/1982b, p. 20, énfasis nuestro). Referiéndose a su método de investigación, en Para una crítica de la economía política, el filósofo alemán afirma que la realidad concreta “aparece en el pensamiento como proceso de síntesis, como resultado, no como punto de partida, aunque sea el punto de partida efectivo (...)” (Marx, 1859/1982a, p.14). Ese proceso de síntesis, alcanzado por medio de un análisis objetivo de la realidad, tiene potencial transformador, pues el sujeto, después de aprender la “unidad de lo diverso”, se  modifica a sí mismo y, al mismo tiempo, puede generar nuevos movimientos en la realidad social.

Prado Jr. (1973) resalta que el conocimiento se presenta en la consciencia humana no como una copia ipsis litteris de la realidad, sino, como demuestran las palabras de Marx arriba citadas, como una traducción, o sea una aprensión o representación mental de lo concreto. Esa distinción es central para diferenciar los puntos de vista idealista (o metafísico) y mecánico materialista, del punto de vista dialéctico-marxista, y para comprender también la presencia del monismo materialista de Vygotskiy.

En los análisis de Vygotskiy (1927/1999b, p. 391) sobre el método dialéctico, el autor resalta que, aunque ese método represente “la palanca por medio de la cual la filosofía dirige a la ciencia”, no tiene sentido proceder a una aplicación directa del materialismo dialéctico a la psicología, así como es imposible aplicarla directamente a la historia o a la sociología. Se hace mucho más necesaria la creación de una metodologia, o sea, una ciencia general o “teoria intermediaria”, evitándose así el riesgo de producir “una tosca deformación del marxismo y de la psicologia” (p.392).

El psicólogo bielorruso afirma que Marx formuló una ciencia de la historia – el materialismo histórico – ciencia que ciertamente es subsidiada por el materialismo dialéctico, pero que fue creada para estudiar categorías y leyes propias de la sociología.2 Vygotskiy enfatiza, además, que la dialéctica opera con categorías abstractas que son válidas para cualquier campo del saber, pero que se comete un tremendo error epistemológico al intentar aplicar la dialéctica, directamente, a una determinada área del conocimiento sin establecer princípios metodológicos intermediarios que respondan, simultáneamente, a las directrices dialécticas generales y a las especificidades del área en cuestión. El mismo error ocurriría al  aplicar, ingenuamente, los conceptos oriundos del materialismo histórico (tales como las nociones de clase social, mercado, plusvalía). Esa actitud apresurada y simplista en nada contribuiría, de acuerdo  con Vygotskiy, a que la psicología construyese su El Capital. El psicólogo bielorruso no  esperaba encontrar en el marxismo la solución al problema de la comprensión del psiquismo, pero sí aprender “en la generalidad del método de Marx cómo se construyó la ciencia, cómo enfocar el análisis de la psique” (Vigotski, 1927/1999b, p. 395, énfasis de la autora) - en otras palabras, cómo elaborar una metodología propia de la psicología.

2 La cuestión del método no fue desarrollada de forma sistemática por Marx; él se limitó a aplicar el método a la historia, como afirma Prado Jr. (1973). Ese hecho pudo haber favorecido distintas interpretaciones y denominaciones de la producción teórico-metodológica marxiana, tales como: 1) “materialismo histórico y dialéctico”, en cuanto teoría de la historia (“materialismo histórico”) que agrega de forma inseparable una teoría del conocimiento (“materialismo dialéctico”) (Althusser, 1979; Prado Jr, 1973); 2) “dialéctica”, que incorpora, en sí, una concepción materialista e histórica (Vieira Pinto, 1979); 3) “materialismo histórico”, se omite la “dialéctica” al considerar que el historicismo es, por sí mismo, dialéctico (Gramsci, 1999). Vygotskiy, con todo, realizó un análisis que contemplaba, al mismo tiempo, la imbricación y la diferenciación entre la teoría de la historia (contenidos sociológicos) y la teoría del conocimiento (método dialéctico) en la producción de Marx, incluyendo, en sus análisis, los estudios realizados por Engels en La Dialéctica de la Naturaleza (Engels, 1876/1991); por tanto, es con esa interpretación, que el artículo aquí presentado se propone  trabajar.

Al considerar que la “teoría de la historia” (o materialismo histórico) ya había sido creada, Vygotskiy defendió la tesis de que sería necesario formular otros “materialismos” científicos,  tales como el “materialismo biológico” y el “materialismo psicológico”. Esas “teorías intermediarias” precisarían ser constituídas a partir de un amplo diálogo entre las distintas orientaciones internas que pertenecen a un campo dado del saber. La expectativa del autor en relación a la ciencia psicológica era que ese diálogo metodológico entre sus distintas corrientes superase dialécticamente las difíciles y antiguas contradicciones que reinaban en esa ciencia. Vygotskiy veía con optimismo la crisis en la psicología, y creía que una profunda crítica dialéctica de las  proposiciones idealistas y mecanicistas podría promover la constitución de una nueva ciencia psicológica. Vygotskiy reconocía en la sofisticación metodológica una oportunidad sin par para una comprensión verdaderamente histórica y social del psiquismo humano. Se hacía necesario, así, identificar urgentemente los elementos no científicos y metafísicos que, a lo largo de los siglos, se habían adherido a la psicología como “al casco de un trasatlántico” (Vigotski, 1927/1999b, p. 416). Vygotskiy tenía consciencia de que esa psicología además no existía y que su construcción exigiría grandes esfuerzos y una mirada crítica y madura, por parte de la comunidad científica, de la psicología en crisis, pues la creación de la ciencia general psicológica reconfiguraría el cuadro global de la psicología existente. Sabía, también, que ese cuestionamiento metodológico precisaría abarcar no solo el campo de la psicología, sino también otras áreas del conocimiento. Él no era ajeno al hecho de que tal psicología solo podría comenzar a constituirse en el umbral de una “nueva sociedad” (p. 417).

Delari Jr. (2000, p.61) llama la atención al hecho que Vygotskiy, al confrontarse con la crisis de la ciencia psicológica y constatar que las diferentes “psicologías de su tiempo” no conseguían “estudiar lo que hay de específicamente humano en el hombre”, lanzó “las bases para la construcción de una psicología humana” que tenía “por objeto la consciencia”. Así, la propuesta era que la ciencia psicológica, al adoptar la consciencia como objeto de estudio y valiéndose de una metodología propia de investigación (de orientación materialista-dialéctica), superase una serie de antiguas y arraigadas concepciones dualistas — cuerpo-mente, subjetivo-objetivo, razón-emoción, entre tantas otras —, constituyéndose como una ciencia monista,3 materialista y objetiva del hombre histórico. No obstante, serias restricciones políticas comenzaron a despuntar: el dogmatismo estalinista pasó, gradualmente, a impornerse en la producción científica, coartando los avances y concepciones de vanguardia (en las artes y en las ciencias) que habían marcado la fase inicial de la Revolución Rusa. En el inicio de la década de 1930 el propio Vygotskiy pasó a “sufrir ataques por su supuesta liga con filósofos y psicólogos idealistas mencheviques” (Van der Veer & Valsiner, 2006, p. 334).

3 Es importante resaltar que el monismo tiene una amplia tradición en la historia de la filosofía y no se restringe al monismo marxista. Vale también mencionar que la concepción monista de Espinosa ejerció, como apunta Delari Jr. (2000), fuerte influencia en la obra de Vygotskiy.

No hay duda que la busca de El Capital de la psicología por parte del psicólogo bielorruso y de sus colaboradores, fue una tarea extremadamente audaz, pues indicó la forma como el marxismo influyó el abordaje histórico-cultural. En lo que se refiere a la inédita alternativa que Vygotskiy ofreció para manejar la crisis de la psicología de su época (la posibilidad de la formulación de una ciencia general psicológica), cabe recalcar que ese proyecto, que solo podría ser emprendido colectivamente, no alcanzó las proporciones soñadas por el autor. Al mismo tiempo, el abordaje histórico-cultural se tornó una más entre las “escuelas” de la psicología (ciencia que, al parecer, aún vive en profunda crisis epistemológica) (Yuriévich citado por Veresov, 2010, p. 267-268).

ALGUNOS FUNDAMENTOS METODOLÓGICOS DEL ABORDAJE HISTÓRICO-CULTURAL

De la misma forma que Marx en El Capital analizó algunas categorías genéricas de la economía capitalista (como, por ejemplo, el mercado), procurando estudiarlas dialécticamente para así develar el funcionamiento social, Vygotskiy también procuró estudiar dialécticamente categorías o estructuras específicas del ser humano que pudiesen develar el funcionamiento psíquico. Él las reconoció en las “funciones psíquicas superiores” – memoria lógica, atención voluntaria, formación de conceptos, imaginación, entre otras –, buscando comprender, en la inter relación dinámica y en el desarrollo de esas funciones, el proceso de formación social de la consciencia.
No obstante, se observa en las investigaciones vygotskianas que, al mismo tiempo que estudiaba el desarrollo de las funciones psíquicas superiores, el autor procuraba extraer de sus pesquisas posibles principios generales para la ciencia psicológica. En un conjunto de notas de 1929 (posteriormente publicado con el título “Psicología concreta del hombre”), el autor hace hizo la siguiente nota (que anticipa su “ley genética general del desarrollo cultural”): “Ley general: cualquier función del desarrollo cultural del niño aparece en escena dos veces, en dos planos – primero en el social, después en el psicológico, primero entre las personas como categoría interpsicológica, después – dentro del niño [como categoría intrapsicológica]”. Recurriendo a una “paráfrasis de Marx” (sexta tesis sobre Feuerbach) (Marx, 1845/1978b), él anotó también que “la naturaleza psicológica de la persona es el conjunto de las relaciones sociales, transferidas hacia dentro y que se volvieron funciones de la personalidad y formas de su estructura” (Vigotski, 1929/2000, p. 26-27).

La intrínseca relación entre los planos psicológico y social, arriba mencionada, es también indicativa del monismo materialista de Vygotskiy; con todo, esa relación solamente se puede consolidar con la idea de la mediación del signo, la cual, entre 1927 y 1928, se volvió, para el autor, el definitivo factor dialéctico unificador de las categorías inter e intrapsicológicas. De acuerdo con Vieriesov (1999), la mediación del signo pasó a ser vista por el psicólogo bielorruso como un tipo de relación o un “principio explicativo” del vínculo existente entre la consciencia y el medio social, pudiendo ser denominada “método objetivo monista de análisis de la mente” (p. 194, traducción nuestra). Ese método ganaría cuerpo entre 1933 y 1934, con la idea de unidad de análisis desarrollada por el autor (abordada abajo).

El signo como instrumento mediador fue resuelto metodológicamente a partir de 1930; a esa relación Vygotskiy la denominó “método instrumental”. Ese método fue  representado por el psicólogo mediante la fórmula A – X – B, en la cual la relación estímulo-respuesta o excitante-reflejo (A – B), hasta entonces vista por la perspectiva reflejológica como una relación inmediata, pasa a ser mediada, de acuerdo con Vygotskiy, por un signo (X) (por ejemplo, el lenguaje verbal, las diferentes formas de numeración y cálculo, las obras de arte, la escritura, etc.). Para el autor cabe hablar, a partir de entonces, de otras dos conexiones: A – X y X – B (Vigotski, 1930/1999a). El método instrumental buscó explicar, de forma esquemática, la importancia del signo como mediador en la formación de la consciencia, y por tanto, como el principal agente responsable de la capacidad exclusivamente humana de autodominio consciente de la conducta, capacidad que fue desarrollada por medio de la apropiación de las funciones psíquicas superiores.

En la producción de Vygotskiy se torna cada vez más evidente la preocupación metodológica por el análisis cualitativo del desarrollo psicológico; y, como indica Wertsch (1985, p. 17), con un abordaje metodológico que prioriza la idea de proceso, al revés del de producto. Para dar cuenta de tal intento, Vygotskiy creó el método genético (o “genético causal” o “genético-experimental”). Ese método exige al investigador, en sus pesquisas experimentales, la creación de mediaciones simbólicas que busquen la génesis, o sea, el origen del desarrollo, y le impone la necesidad de una explicación de los fenómenos (y no solamente su descripción); en fin, busca conocer la esencia (y no solamente la apariencia) de los fenómenos psicológicos. Ese método reforzó las pesquisas de Vygotskiy y colaboradores sobre el vínculo existente entre aprendizage y desarrollo, sustentando sus estudios sobre el importante papel de los conceptos en el proceso de formación de la consciencia.

En la fase final de su producción, Vygotskiy expone su “método de análisis por unidades”, el cual permitiría investigar el denominador común existente entre funciones sistémicas directamente inter relacionadas. En el caso del pensamiento y del lenguaje, el autor identificó el significado de la palabra como la unidad básica, o factor común a esas dos instancias (Vigotski, 1934/2001). En el significado de la palabra el autor reconoció, además, el principio explicativo organizador de la consciencia humana. La mediación semiótica de la palabra en el pensamiento, aliada a la idea del desarrollo de la consciencia, se sofisticó al final de su producción, principalmente cuando Vygotskiy pasó a concebir la relación entre las funciones psíquicas elementales (de naturaleza biológica) y las superiores (de origen cultural) de forma dinámica y sistémica. La idea de sistema psicológico desarrollada por el autor fue, así, fundamental para el avance de su monismo materialista (Vigotski, 1934/2001). Según Shuare (1990), el psicólogo bielorruso, al contemplar las operaciones semióticas en el desarrollo de las funciones psíquicas superiores, avanzó en la comprensión de la complejidad de los procesos psíquicos y en el entendimiento del tránsito de la “historia natural de la psique hacia el ámbito de las formaciones históricas del comportamiento” (p.67, traducción nuestra).

Vale señalar, además, la importancia que asume la idea dialético-marxista de “crisis” en la obra vygotskiana. La crisis y su potencia transformadora fueron reconocidas por Vygotskiy, como he mencionado anteriormente, en los impasses epistemológicos experimentados por la ciencia psicológica, pero lo crisis como condición propulsora de saltos cualitativos también fue identificada por el autor a lo largo de la filogénesis y de la ontogénesis del desarrollo psíquico humano. Esa concepción dialéctica de crisis propició una comprensión dinámica del proceso de constitución de la consciencia.

El modesto conjunto de factores arriba expuesto representa solo parte de las formulaciones teórico metodológicas desarrolladas por Vygotskiy; sin embargo, incluso al considerar la estrechez del conjunto aqui presentado, es posible identificar el intento del autor bielorruso de construir un abordaje científico y objetivo de la consciencia humana, abordaje que se fundamenta en una perspectiva monista y en la suposición de un psiquismo que tiene como fuente para su desarrollo los procesos históricos y culturales. El autor demostró, así, que logró  aprender “en la globalidad del método de Marx cómo se construyó la ciencia, cómo enfocar el análisis de la psique” (Vigotski, 1927/1999b, p. 395, cursivas de la autora).

CONSIDERACIONES FINALES

Después de este breve rescate de la cuestión metodológica en la obra de Vygotskiy, serán sintetizados, en seguida, los principales contenidos aqui abordados. En este tema serán también extraídas algunas conclusiones preliminares, entre las diversas posibilidades interpretativas e indagatorias que el presente estudio pueda suscitar.

Destacándose el papel del historicismo en la obra vygotskiana y tomándose como referencia la triada temática “consciencia, monismo y objetividad”, se procura realizar, aquí, algunas reflexiones globales sobre el método materialista dialéctico en la producción vygotskiana. Se comentó la forma sofisticada por la cual Vygotskiy aprendió el legado marxista (el autor evitó tanto las importaciones de conceptos del materialismo histórico cuanto las aplicaciones directas del materialismo dialéctico al campo de la producción psicológica). Se abordó la propuesta vygotskiana de creación de una ciencia general para la psicología, como también para otras áreas del conocimiento. Se rescató la “ley genética del desarrollo cultural” (y, en consecuencia, las tentativas vygotskianas de encontrar principios generales para la psicologia). Se abordó además de forma muy breve el “método instrumental” y la importancia de la mediación semiótica en el desarrollo de la consciencia (el signo como instrumento de la constitución histórica del psiquismo, a lo largo de la filogénesis y de la ontogénesis, y el significado de la palabra como principio organizador de la consciencia humana). Fueron destacados los avances propiciados por el método genético (método que prioriza la idea de proceso, al contario de producto) y las ricas posibilidades abiertas por el “método de análisis por unidades” (directriz metodológica que permite identificar factores comunes entre fenómenos directamente relacionados). Se mencionó la preocupación vygotskiana por entender, de forma dinámica y sistémica, la génesis y la evolución de las funciones psíquicas superiores, así como como la importancia de la noción de sistema psicológico que él desarrolló.

Esos temas no  agotan, en absoluto, la amplia contribución metodológica de Vygotskiy a la producción psicológica (y, también, a la teoría del conocimiento). Tales contribuciones además merecen, por cierto, estudios más profundos que identifiquen las singularidades de la metodología vygotskiana, inclusive porque la forma por la cual el autor traduce la dialéctica marxista para la  psicología puede contribuir a solucionar varios problemas fundamentales en diferentes áreas del conocimiento. El vanguardista abordaje metodológico de Vygotskiy, de acuerdo con Vieriesov (1999), no debe, por tanto, ser visto como un mero tema de época o un detalle en su vasta obra, pues, por lo que todo indica, los análisis epistemológicos y las formulaciones metodológicas del autor continúan extremadamente actuales y expresan “una moderna concepción con un potencial metodológico, que no fue completamente explorado” (p. 197, traducción nuestra).

Explorar la obra de Vygotskiy a profundidad no es tarea simple; como apunta Delari Jr. (2010), las ediciones de los escritos del autor apenas contemplan, hasta el momento, parte de su vasta producción (en Brasil, tan solo diez por ciento); además de esa dificultad, el investigador que no conoce la lengua rusa tiene que vérselas, frecuentemente, con problemas de traducción. Además, recientemente, algunas anotaciones de Vygotskiy pertenecientes al acervo de su família fueron organizadas y comentadas por una investigadora de su obra, de lo que resultó la revelación de importantes aspectos de los “bastidores” de su producción. En uno de esos escritos, cuando el autor bielorruso aborda la cuestión de la liberdad, menciona la necesidad de “traer el spinozismo a la vida en la psicología marxista” (Vigotski, 1932 citado por Záviershnieva, 2010, p. 66, traducción nuestra). Temas de ese género no son solo curiosidades; ellos indican, en realidad, importantes cuestiones metodológicas que pueden ser profundizadas. Los estudios que se han acercado, en la obra vygotskiana, a la influencia de Spinoza y el papel de la emoción, de los afectos y de la volición en la consciencia; las pesquisas que analizan la función del drama en la formación de la personalidad y las interfaces entre arte y psicología (el presente dossier presenta importantes trabajos con esas temáticas) – todos ellos abren, también, diversas puertas para comprender y ampliar la reflexión metodológica en la perspectiva histórico-cultural.

Por último, vale destacar el beneficio para el investigador que se inspira en la obra vygotskiana, de familiarizarse con las sofisticadas soluciones teórico-metodológicas que el psicólogo elaboró, procurando entenderlas no como conceptos aislados, sino en el conjunto de la discusión epistemológica realizada por el autor. Como demonstró el propio psicólogo bielorruso, la producción científica de filiación dialéctico-marxista se ejerció en dos niveles más o menos simultáneos: el “particular” y el “general”. Como la investigación puntual no se limita necesariamente a sí misma, teniendo potencial para develar también principios más generales de un campo dado de conocimiento, lo “particular” y lo “general” se revelan en continua inter-relación. Rescatar, en el campo de la investigación científica, la dialéctica que se establece entre esos dos niveles, por cierto trae implicaciones de diversos órdenes, en especial cuando se considera las múltiples interpretaciones que la perspectiva histórico-cultural viene sufriendo a lo largo del tiempo; mientras tanto, una evaluación más consistente de esas y otras implicaciones puede venir a exigir al pesquisador de la obra vygotskiana un contacto próximo tanto con las proposiciones epistemológicas formuladas por Vygotski como con las teorizaciones filosófico-metodológicas elaboradas por Marx y Engels.

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