Este blog busca difundir algunas fuentes de la obra vygotskiana publicada en español, así como traducir algunos artículos editados en revistas y libros o bajados de la red; todo relacionado con Vygotski.

domingo, 27 de enero de 2013

l'Humanité


Liev Vygotskiy y la construcción de la consciencia
l’Humanité
Sciences humaines et sociales 
  
Traducción: Efraín Aguilar
Nota: Este artículo de l’Humanité, que en la parte superior derecha decía en inglés “Si el mundo fuera perfecto no necesitaríamos l’Humanité en inglés”, fue bajado de la red durante la primera mitad de los años 2000, pero desde hace ya un buen rato el enlace no remite hacia el sitio web de origen.

Nota de Patrick Bolland, traductor del texto al inglés de l’Humanité: Vivimos en una era de negación muy generalizada de las contribuciones de los científicos sociales soviéticos al desarrollo de las concepciones en boga de nuestro lugar en la sociedad. El trabajo de Liev Vygotskiy merece mucho más que una nota al pie de página (junto al trabajo seminal de A. R. Luria) en cursos de grado sobre “Los antecedentes de la moderna psicología”. Los lectores interesados pueden hallar una breve introducción al trabajo de Vygotskiy en el sitio web de Greg Kearsley “Teoría en práctica” (http://tip.psychology.org/vygotsky.html). Las conferencias de Liev Vygotskiy durante la década de 1930 enfatizaban el papel central del trabajo humano en el desarrollo de la personalidad…

Una revisión de «Conscience, inconscient, émotions» [La consciencia, lo inconsciente y las emociones] de Liev Vygotskiy, textos traducidos al francés por Françoise Sève y Gabriel Fernández, con una introducción de Yves Clot: "Vygotski, la conscience comme liaison", [Vygotskiy, la consciencia como interrelación], Éditions La Dispute, 2003, 170 pp.

La editorial francesa, Les éditions La Dispute, se pone al frente con su proyecto al haber comenzado varios años atrás a proveer a los lectores franceses con los más importantes trabajos de Liev Vygotskiy, quien murió en 1934. Este es el último volumen que ofrece tres textos escritos entre 1924 y 1932 por el psicólogo soviético. Leído ampliamente, interpretado y algunas veces distorsionado en el mundo de habla inglesa; el trabajo de Vygotskiy aún es bastante desconocido por el público francés en general, a pesar de los esfuerzos de quienes han tratado de popularizar su trabajo, en particular el psicólogo industrial Yves Clot, que suma una nueva contribución con la introducción a esas tres conferencias.

La importancia del trabajo de Vygotskiy para la psicología moderna está en el modo como podemos redescubrir, a través de su trabajo, un objeto y una noción que a menudo es relativizada: la consciencia, que típicamente es interpretada ya sea desde una perspectiva reduccionista, tratada como un sistema de procesamiento de información; o bajo el paraguas del psicoanálisis freudiano. Ambos enfoques tratan la consciencia como una representación mental. Pero si la psicología contemporánea tiene un punto de contacto con la noción de consciencia de Vygotskiy, será porque la psicología está comenzando a tomar en cuenta el papel del trabajo en la construcción de la identidad, en un momento cuando la exclusión social de una parte de la población viene a ser progresivamente una característica integral de la sociedad, forzando a sus víctimas a la pasividad y a la marginalización forzadas.

Vygotskiy definió la consciencia claramente como actividad, un trabajo de “objetivación” de las experiencias en la vida que, a través de esta mediación, vienen a ser instrumentos para experiencias subsecuentes. Vygotskiy fue un pensador atípico e inclasificable. Rechazó cualquier idea de una separación estática, con respecto a las representaciones, entre el sujeto consciente y un objeto inerte. Tal posición falla al tomar en cuenta el trabajo humano, realidad de varias dimensiones en cuyo curso el sujeto se transforma a sí mismo, al tiempo que transforma su objeto. El trabajo como actividad física, sensorial, mental e intelectual involucra, en palabras de Yves Clot, una “contradicción creativa” manifestada, dentro del individuo, entre el intelecto y las emociones (afectos) por un lado, y su permanente integración (“inmigración”) dentro de la psique por el otro. Para concebir la consciencia como “trabajo” entonces hay que representársela uno mismo como oposición estructural, susceptible a la “conflictividad”, permaneciendo siempre lista para estallar cuando se enfrente con el simple proceso de adaptación o de sumisión del sujeto a la división del trabajo que se le ha impuesto. Es la división del trabajo precisamente la que congela, osifica y esteriliza las contradicciones psicológicas.

Mientras tanto, si la consciencia es una “actividad de relaciones” entre nuestras experiencias personales, uno debe, nos dice Vygotskiy, pensar lo inconsciente tanto como actividad como un “separador”, un demoledor de experiencias. Como dice Yves Clot, “Lo inconsciente no es algo no-consciente, sino algo que no ha sido alcanzado; en otras palabras, otra modalidad de la experiencia de vida propia”. Lo que no ha sido alcanzado puede ciertamente pesar sobre la psique como una fuerza de inercia, alterando el libre inter juego entre afecto e intelecto, entre lo que es dado y lo que es creado. Pero igualmente puede tener un efecto positivo sobre lo consciente, al extender el rango de posibles respuestas a una situación dada. Para Vygotskiy todo depende del grado y “capacidad” de socialización del sujeto, por lo que él quiere decir la aptitud de juntar y crear relaciones con el mundo real. Como terapia, la psicología involucra la resocialización del sujeto petrificado, permitiéndole hallar de nuevo, afirmar y liberar sus “inconsistencias creativas”, en suma adquirir su potencial a través de sumergirse en sí mismo en el trabajo y en la conflictividad positiva que genera el trabajo. Permanece el caso de que la experiencia personal del sujeto está materializada dentro de la trama de la división social del trabajo. Esto es, en un contexto que tiende a congelar el intelecto y las emociones en un material estéril y de oposición social. Con esto regresamos al problema de la desposesión del sí mismo, tan caro al Marx de 1844 de los “Manuscritos Económicos y Filosóficos”.

Cualquier intento de aplicar de modo mecánico la dialéctica psicológica de Vygotskiy al individuo de la sociedad contemporánea post-moderna podría ser riesgoso: significaría minimizar las numerosas presiones hacia la inercia y el desgaste que la división del trabajo de hoy impone al proceso psíquico. Si hay un lapso histórico entre la psicología de Vygotskiy –que fue desarrollada en el contexto de tratar de rebasar el capitalismo– y la realidad de nuestras propias sociedades, permanece sin embargo como una poderosa precursora de lo que una psicología de la realización del sí mismo individual podría llegar a ser, de construir la personalidad libre de la extrema violencia de la competencia interpersonal, dada por la división capitalista del trabajo.


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